Capítulo 4 - El juego de la seducción.

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Deseé salir del auto, pero la mano de Cole me detuvo. Me giré para verlo.

            —Hay detectores de metal. El desgraciado es un hombre importante, debí suponerlo. —habló él, pero no parecía preocupado—Tendrás que usar esto. —me tendió una cajita pequeña negra. Fruncí el ceño mirando la cajita.

            —Cole...—susurré sorprendida por el detalle.

            —No es la gran cosa, es para evadir los detectores de metal. —explicó él. Le sonreí sabiendo que eso no era cierto.

            —Gracias, Cole. —dije apreciando el gesto. Me los coloqué y moví la cabeza orgullosa de portarlos, viendo como lucía con ellos.

            —Bien, —respondió haciendo una línea sus labios— bajemos.

Y lo hicimos, él se unió a mi lado, tomé su brazo y junto con los demás invitados, pasamos por seguridad. Cuando los detectores de metal sonaron, solo tuve que explicar que era debido a mis aretes y me dejaron pasar sin problema. Al entrar, le sonreí a Cole.

            —Creo que ya pasamos el primer reto. —susurré orgullosa él asintió con la cabeza— ¿Por qué eres tan serio? —pregunté.

El me miró.

            —No ha terminado, cuando hayamos logrado nuestro propósito, cantaré victoria. Por ahora, apégate al plan. —sentenció él, giré los ojos—Deja de hacer eso. —gruñó él. Suspiré.

Tomándome del brazo, nos dirigimos al centro del lugar. Era hermoso todo. Una mansión llena de personas, elegantes, vestidos apropiadamente, disfrutando de todo con una sonrisa en la cara, mientras una tenue y buena música sonaba por el lugar.

            —Ahí está Joe Bass.

Me tensé y automáticamente me puse en personaje. Cole empezó a caminar hacia el hombre junto conmigo. Él se encontraba riendo junto con un montón de hombres de traje, posiblemente de quien le roba más dinero a quién. Una vez ya cerca, Cole carraspeó.

            —Señor Bass, es un placer. —saludó Cole con elegantes modales. Lo miré algo sorprendida. El hombre, miró a Cole y después a mí y fue cuando sonrió. Boté un suspiro de alivio.

            — ¡Cole Parker, hijo! ¡Es un placer verte otra vez, niño! ¿Dónde habías estado metido? —preguntó el hombre haciendo que Cole sonriera. Sin necesidad de conocerlo, podía notar que esa sonrisa era muy falsa.

            —En Europa, pero ya he regresado. Quiero presentarle a mi prometida, —me tensé y lo miré disimuladamente. En ningún momento habíamos especificado que tomaría el papel de su prometida, pero aun así sonreí.

            —Es un placer, señor Bass. —saludé con voz seductora. El hombre me miró de pies a cabeza y ni siquiera tuvo el deseo de disimularlo. Me sentí asqueada, pero, aun así, sonreí.

            —Dígame Joe. Usted es...—alargó Joe.

Me solté del brazo de Cole, por lo que aquello lo desorientó, obviamente no esperaba que hiciera eso. Tendí mi mano y dije:

            —Eloise Bennett, un placer. —mentí. No iba a darle mi nombre real por nada del mundo. Él me sonrió y tomando mi mano, la besó. Sonreí agradecida, luciendo seductora y retirando mi mano, la volví a esconder detrás del brazo de Cole.

            —Cariño, iré por un trago —me dijo acariciando mi espalda desnuda, haciendo que cada nervio de mi cuerpo se encendiera como fuego y mi piel se erizara ante su contacto. Lo miré. Lo hacía apropósito el muy bastardo. —Joe, te dejo al amor de mi vida. —susurró él para luego depositar un beso en mi mejilla y no irse sin antes susurrar un: Aléjalo de su oficina

Almas Marcadas - I Libro.¡Lee esta historia GRATIS!