Capítulo 22

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—Aún estoy sorprendida por lo que Fonsi me contó —masculla mi mejor amiga. Se lleva una de mis "famosas" empanadas a la boca—. Jesús, si sigo comiendo así, engordaré.

—No volveré a hacer empanadas. —Me encojo de hombros. Su mano se detiene a medio camino hacía su boca, estrecha sus ojos hacia mí y me señala con su dedo.

—No te atrevas a dejar de cocinar estas cosas, te golpearé hasta la inconsciencia si lo haces.

—Vale. —Levanto mis manos en alto rindiéndome—. Te cocinaré todas las que desees y haré que engordes hasta que ruedes.

—Eso, mucho mejor. Ahora regresando a lo que sucedió esta mañana... —Deja la empanada mordida en el plato y aplaude—: ¡Eso fue jodidamente fantástico! Hubiera dado tanto para poder ver la cara de esa arpía.

Grita y Lola, junto con sus tres cachorros, empiezan a ladrar y mover sus colas. Les sonrío, divertida por como mi amiga salta y ellos la siguen en todo lo que hace. Además, recordar la cara de Sarah me da satisfacción.

—En realidad se sintió muy bien. Como un fresquito por todo el cuerpo —digo, un poco de vergüenza por estarme regodeando hace que mis mejillas se sonrojen un poco.

—Se lo tenía bien merecido, ya era hora de que alguien le dijera cuento es tres por cuatro. Bien por ti. —Sonríe y muerde la empanada—. Rajael esjaba uy impejionado.

—¿Qué?

Levanta un dedo y mastica lentamente, rompo a reír por lo ridícula que se ve.

—Dije, que mi hermano estaba muy impresionado.

—Oh.

—Sí, oh. —Me guiña un ojo y se concentra en su comida.

Termina con las siguientes empanadas y se deja caer en mi sofá a ver la televisión. Me uno a ella y pronto estamos viendo un reality show de mala muerte, pero nos reímos por las estupideces que dicen.

—Creo que me gusta.

Mis ojos se dirigen rápidamente hacia Sofí. No sé por qué lo ha dicho, pero ella, así como yo, no esperaba esa confesión; lo digo por sus mejillas sonrojadas y por la manera intensa con la que trata de mirar la pantalla. Sé a quién se refiere, a Guillermo, o Guille, como ella lo ha estado llamando últimamente. Y con quien ha salido muchas veces estos últimos meses.

Ha habido otros chicos, ella y Guille no tienen lo que se dice una relación "normal". Y no porque él no quiera, es ella la que ha estado precavida con él; y todo por una mala relación del pasado. Sofí no ha sido muy informativa al respecto, pero yo no estoy en ningún derecho de cuestionarla, cuando mi armario contiene demasiados esqueletos del pasado.

—¿Hay algún problema con ello?

Por fin decide mirarme y sus ojos se tornan tristes.

—Creo que él ya no quiere algo serio —suspira—, lo he tenido en la línea de fuego mucho tiempo y se ha dado por vencido. Además, ayer vi una mensaje de una tal Tatiana —Hace una mueca de desagrado, una lagrima se cuela por su mejilla pero la limpia rápidamente—, decía "la pasé muy bien, cariño. Espero se repita pronto".

—Oh Dios.

—Y eso no es todo. —Suspira otra vez—. ¿Sabes que le respondió? "Por supuesto preciosa" ¡Preciosa! —Cubre su rostro con sus manos y solloza—. Él nunca me ha llamado de esa manera. ¡Nunca! —Rompe a llorar y yo me paralizo.

Oh, oh.

¿Y ahora qué se supone que debo hacer?

Soy su mejor amiga, debo hacer algo. Pero no tengo ni idea.

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