capitulo 48

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La calle Luxfurd estaba tirada más allá de la carretera. Era un camino seco y arenoso careciente de cualquier rastro de vida humana y/o algún tipo de condición para que la misma pudiera establecerse allí. Supuse que Sheena quería que fuera un secreto, y que si nos reuníamos en un lugar desierto como ése, nadie más podría escucharnos. Quizás ella ya estaba segura de quién era el acosador que nos había estado enviando horribles notas homicidas durante años, y por eso quería asegurarse de que todos estuviéramos juntos y a salvo para soltar la bomba.

Cuando salté de la moto, sintiendo las gotas de sangre cubrir mi brazo derecho hasta el antebrazo, Harry hizo lo mismo, apresurándose hacia delante, igualando mi paso con facilidad. Matt ,Amy, y por otro lado John y Alison habían saltado de dos autos diferentes respectivamente, y todos nos acercábamos hacia el centro, donde nos encontraríamos. No entendí la presencia de Amélie ahí, pero supuse que debía ser por alguna de las razones ya expuestas. ¿El anónimo la tenía a ella, también?

Nos miramos a las caras por un rato, confundidos, evaluándonos en busca de alguna señal de que alguien supiera algo. Pero todos estábamos igual de jodidos.

Miré a mi alrededor, sintiendo el aire seco golpear mi rostro y la tierra entrarme en los ojos. Mis manos temblaban tanto que apenas si podía moverlas sin golpear a alguien. El camino fuera de Oasis me había parecido más oscuro y escalofriante que lo usual, sumando eso al horrible dolor punzante de mi mano. 

Apenas si había visto uno que otro coche viniendo de la dirección contraria pero, de repente, mientras subíamos la colina para llegar a Luxfurd, un coche se acercó detrás de mí. Sus faros se sentían calientes en mi nuca, y temblé.

“Cálmate”, había pensado. “No está siguiéndote”.

Mi cerebro comenzó a girar. Sheena sabía quién era el anónimo. De acuerdo. Podía sobrellevar eso. Pero… ¿cómo? ¿Cómo era posible que, quien quiera que fuera, supiera tanto acerca de nosotros? Quiero decir, de todos nosotros. Era literalmente imposible que alguien pudiera estar en tantos lugares a la vez, disfrutando de la satisfacción de torturar a tanta gente. 

Me sentía demasiado alterada como para pensar en ello claramente, El único pensamiento que daba vueltas y vueltas en mi cerebro era: “Esto no tiene sentido. Esto no tiene sentido”.

-¿Amy? –achiqué los ojos, atreviéndome a hablar. Ella masticó su chicle nerviosamente, jugueteando con un mechón de su espeso cabello negro liso. -¿Alison? ¿Qué hacen ustedes dos aquí?
-Recibimos notas –dijeron ambas al unísono. Se miraron a las caras, y luego volvieron a posar sus miradas en direcciones opuestas. Todos fruncimos el ceño a la vez. De acuerdo, de acuerdo. Mierda, mierda, mierda, ¡mierda!
-¿Dónde está Sheena? –dijo Alison, dando un paso hacia delante, mientras todos mirábamos por encima de nuestros hombros, asegurándonos de que nadie estuviera escuchándonos. –Dijo que estaría aquí hace como veinte minutos. 

Todas miramos a John, quien negó con la cabeza. Matt levantó las manos en autodefensa, negando, y Harry solo permaneció en silencio. De todos, era el único que no poseía mucha información acerca del asunto.

Me crucé de brazos como si estuviera nevando y yo llevara un bikini minúsculo, pero en realidad las gotas de sudor calientes caían por mi rostro. Dibujé una línea con el pie disimuladamente y me paré un poco delante de ella. Era como mi pequeño círculo mágico. Dentro de él, yo estaba a salvo.

“Ella estará aquí pronto”, me dije. En unos minutos, todo habrá terminado. No es que yo tuviera una idea de lo que iba a suceder. No estaba segura, en realidad. No había pensado en lo que pasaría después.

Escuché un chillido encima de una pendiente arenosa, y todos giramos la cabeza. Sheena nos saludó con la mano eufóricamente, mientras sus pies se deslizaban con cuidado para bajar. Fruncí el ceño. ¿Qué cojones estaba haciendo ella sobre una pendiente inclinada?

Entonces, se escucharon tres ruidos sonoros golpear en seco en el ambiente. Entonces, el frágil y delgado cuerpo de Sheena cayó de rodillas, y comenzó a rodar colina abajo. Sus brazos y piernas retorciéndose terriblemente, al igual que su cabeza. Su pequeño cuerpo golpeó contra una piedra, y las lágrimas de dolor se apresuraron a mi rostro. Era como si me hubieran aventado a mí.

-¡SHEENA! –grité guturalmente. Obligué mis pies a moverse hacia delante, pero todo lo que pudimos hacer todos fue observar la escena, horrorizados. El cuerpo de Sheena cayendo y retorciéndose rápidamente, el polvo cubriéndola totalmente. Amy se cubrió los ojos, emitiendo un chillido, Matt la sostuvo de los hombros. Alison abrió su boca, temblando. John se agarró los cabellos histéricamente. Yo me eché hacia atrás, chocando contra Harry, quien rodeó sus brazos alrededor de mi cuello, abrazándome protectoramente. Me apegué a él, mientras el shock lentamente me consumía.

Se escuchó un avión a lo lejos, y necesité de toda mi disposición para levantar la cabeza unos centímetros, achicando los ojos para evitar el sol consumiéndolos, también.

“No debió saber tanto”, decía un polvillo de nubes en el cielo, al tiempo que el avión desaparecía.

Lost- segunda temporada-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora