Capítulo 2 - Sin salida.

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Durante el transcurso del camino, los tres se mantuvieron en silencio y fui yo quien decidió romperlo:

— ¿A dónde me llevan? —pregunté en voz baja, bebiendo un poco más de agua.

Jason se giró a verme, ya que estaba en el asiento del copiloto, mientras que Cole conducía.

—Iremos a un motel. —respondió él. Me tensé, no quería estar en un motel a solas con estos hombres. Sobre todo, ahora que me contaba demasiado vulnerable.
Sin poder evitarlo, fijé mi vista en el arma de Jason, él lo notó y sonrió. —No te haremos daño, Emma. Cuando lleguemos al motel, te explicaremos todo, ahora... come esto. ¿bien? —dijo él tendiéndole una hamburguesa a medio comer. Asentí temerosa y como si fuese una niña, la tomé con timidez, no sin antes, mostrarle una media sonrisa a Jason.

Recibí la hamburguesa y le di un mordisco. Levanté la mirada y mis ojos, se encontraron con los de cafés de Cole, quien me observaba, pero en cuanto nuestros ojos conectaron, su mirada regresó a la carretera.

Horas más tarde, cuando la noche ya estaba presente, y las estrellas bañaban el cielo, al fin nos detuvimos en un motel. Cole nos registró y subimos a nuestra respectiva habitación. Cuando las luces del cuarto se encendieron, se dejó ver dos camas, un sofá largo, una televisión vieja, una refrigeradora pequeña y un baño. Jason se dirigió al baño, dejándome a solas con Cole.

Lo observé nerviosa, y, armándome de valor dije:

— ¿Qué hago aquí? —pregunté sentándose en una de las camas. Cole me observó suspicaz.

— ¿Prefieres quedarte afuera? —preguntó él como respuesta. Me erguí, demostrando algo de valor, Cole casi rió por ello.

—Cole, Ese es tu nombre, ¿verdad? —pregunté. El asintió una vez con la cabeza.—No quiero tener problemas, Cole. —empecé— Así que, por favor, dime que hago aquí, para dejar de ser un problema. —volví a pedir. Cole bufó y fue cuando Jason salió del baño con el cabello mojado y otra camiseta.

Sin poder evitarlo, miré mi ropa: mí camiseta sin mangas blanca estaba completamente sucia y mis vaqueros, desastrosos. Jason me miró y me sonrió a medias.

—Puedes usar una de mis camisetas, si gustas. —me ofreció él, abriendo una de sus maletas y sacando una camiseta negra junto con unos bóxers negros. Sonreí agradecida recibiéndolos y entré rápidamente al baño.

Ahí dentro, boté un suspiro largo.

Miré a mi alrededor: un baño, un lavadero, una ducha. Nada que pudiera usar como defensa personal. Mis ojos se posaron en el espejo suspendido en la pared y casi pego un grito. Mi cabello marrón sedoso ahora estaba todo sucio y pajoso, llevaba los labios algo partidos y mi maquillaje corrido por las lágrimas botadas cuando estaba en el maletero. Abrí el grifo, me limpió la cara con ayuda de mi ramera blanca, quedándome sólo en sujetador y vaqueros.

Luego de ello, me desvestí por completo y entré a la ducha, dejé que mí cuerpo tenso y entumecido se relajara bajo la cascada artificial de agua. Una vez ya limpia, tomé mi ropa y la lavé, la colgué junto con las toallas y salí del baño completamente vestida.

Cole me observó y me sentí intimidada bajo la atenta mirada de éste. Sus penetrantes ojos cafés pasaron desde mi rostro hasta mis piernas, que aparentemente lucían desnudas, por la gran ramera negra que usaba. Una vez satisfecho de verme, se volteó para continuar viendo el televisor.

—Mucho mejor, Emma. —dijo Jason mirándome usar su ropa. Sentí como mis mejillas ardieron. Jason no era tan malo conmigo, después de todo. —Toma asiento, te explicaré todo. —me pidió él.

Almas Marcadas - I Libro.¡Lee esta historia GRATIS!