Capítulo 27

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La mirada de la oscuridad


—No puede ser... ¿Es cierto lo que dice Bithër? ¿Qué los muchachos todavía no están listos para pelear?

—Por supuesto que es cierto, ¿Crees que te mentiría con eso?

—Pero si llevan más de un mes practicando. Se supone que a estas alturas ya deberían saber lo básico del ataque, además de varias maniobras de defensa.

—¿Qué esperabas, Yuhëen? Ellos no saben pelear —, Anna se cruzó de brazos y encogió los hombros, desviando la mirada de la álfyr. — Te lo dije desde el principio, y tanto tú como los demás guardianes insistieron en que ellos tenían que quedarse para que todo saliera bien... Hasta les dijiste lo del pago a Ancör, siendo que este, como tal, no es tan drástico como se los pusiste.

—¿Y que querías que hiciera? Los otros estaban dispuestos a retirar sus tropas de las fronteras de Liabiric. ¿Qué hubiera pasado con mi clan?.... No. Ningún Álfr va a pisar otro territorio para huir del enemigo, si estoy yo para evitarlo.

—Ah, y entonces, ¿si puedes mentirles a unos chicos sobre su futuro? ¡Lo que hiciste fue...!

Bithër interrumpió las palabras de la humana con un suave carraspeo. Tanto ella como Yuhëen ya se estaban enfadando con la plática, y aunque al principio la castaña creía que esta las había distraído por eso, cuando habló se dio cuenta de que su intención era muy diferente.

—No todos los muchachos van atrasados con sus lecciones, Yuhëen. Yo puedo dar fe de que Madison está superando mis expectativas, por mucho. La joven sabe manejar su dominio con una naturalidad que pocas veces había visto... Incluso me atrevo a compararla con las habilidades de Allison...

Anna apretó los labios. Era notoria su incomodidad, cada vez que hablaban sobre su objeto de cuidado.

—... Por cierto. Stella también me ha dicho que Carter es muy diestro con su elemento. Ella esta complacida con su avance, al grado que dice que, si logramos nuestro objetivo, el sería un excelente alumno para...

—Entiendo, Bithër. Los dos son buenos, pero el grupo no se compone solo por ellos. Hay que hallar la forma de motivar a los otros para que eleven sus conocimientos y destrezas... Tal vez si duplicáramos su tiempo de entrenamiento.

Ante la mención del método, Anna alzó la mirada y negó con vehemencia.

—No... Si hay algo que se, como humana, es que nosotros somos pésimos aprendiendo a la fuerza.

—Pero necesitamos que...

—Yo también pienso como Anna —, las palabras de Bithër sorprendieron a más de una. La castaña no podía creer que la narendäe le diera la razón. — Si ya es difícil para ellos el aprender, el que nosotros les demos una presión extra podría afectar en forma negativa nuestra misión.

Yuhëen lanzó un fuerte resoplido y se llevó una mano a la frente.

—Bien, entonces, ¿Qué sugieren que se haga?

La mujer de cabellos castaños arrugó la boca. Parecía ser que ninguna diría nada, pero Anna atrajo su atención.

—Yo opino que, lo mejor en este caso es que permitan que los chicos tengan un par de peleas entre ellos.

Al principio, ninguna de las dos le vio el caso a que se dieran aquellos enfrentamientos entre los de bajo nivel y los de alto, pero tras un par de argumentos y mucho insistir las dos accedieron a probar con unas cuantas peleas de práctica.

Bithër parecía haber sido convencida por Anna, pero Yuhëen se mostraba un poco más escéptica con el asunto. Al grado que un par de veces comentó que aquello solo le parecía una pérdida de tiempo.

Un error que Anna esperaba corregir.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!