Reto número 49

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Escribe un relato sobre una novia que tiene dudas antes de su boda. Describe la tarta y los invitados.

¡Blanco! ¡Odio el blanco! ¿Quien fuel el que dijo que la novia tenía que ir de blanco en la boda?
Me pongo a pensar en toda la connotación de lo que significa el vestido.
"Pureza" ¡Ha!
Todos sabían que el tema de la pureza estaba descartado para mí. En broma le había dicho a mi madre que mi vestido debía ser negro, como alas de curvo. Ella había puesto el grito en el cielo y me había convencido de seguir con la tradición y ser un "ángel blanco"; Dan se había reído cuando escuchó eso, dijo que el único tipo de ángel que yo podría ser, sería uno de los que cayó junto con Luzbelle.
Lo golpee por eso y le dije que sería el ángel más hermoso que hubiese visto; ahora mirándome al espejo, dudo que pueda cumplir lo que dije. Parezco un ganso desplumado, el blanco no me va para nada. Se lo dije a mi madre el día que me lo probé y ella dijo que me veía absolutamente radiante y hermosa; esa mujer tiene el don del convencimiento ¡me lavó el cerebro! Ahora que lo pienso, toda la boda la planearon mi madre y la madre de Dan. El vestido, el traje (blanco y azul, ninguno de los 2 le gusta a Dan), las extravagantes invitaciones (color durazno y letra cursiva que apenas se entiende) la distribución de los invitados (su familia mezclada con la mía para que tengan que conocerse obligatoriamente); el pastel... ¡Maldito soso pastel de 3 pisos! Pan de vainilla insípido, con kilos y kilos de betún encima. "Es lo tradicional, queridos. A todo el mundo le gusta el pastel de bodas tradicional. Es lo que están esperando."
Hicimos lo que todos esperaban, lo que ellas querían que hiciéramos.
Estoy molesta y me quito el vestido, quedando en ropa interior. Me pongo la bata de seda que mi madre compró "necesitas una para la luna de miel, aunque sea una vez trata de verte como una señorita". ¡Que le den! No entiendo porque quiere hacerme aparentar ser alguien que no soy ¿habrá sido idea de Dan? ¿Le habrá dicho a su madre que odia cosas de mi y por eso me hacen cambiar?
Me pongo a llorar y ni siquiera sé por qué. Todo esto es demasiado, la propuesta fue hermosa y desde ese momento no había dejado de pensar en lo feliz que iba a ser mi vida compartiéndola con Dan. ¡Pero este es el inicio de esa vida y no me siento nada feliz!
Alguien toca la puerta, supongo que es mamá, ella se ha pasado inspeccionando cada minuto de cada hora de esta celebración. Dejo que siga tocando, no la quiero ver. ¡Quiero irme de aquí!
-Lucy - Escucho la voz de Dan del otro lado de la puerta. Me entra pánico, miro a todos lados buscando una salida; hay una ventana, pero está muy alta. Arrastro la silla del vestidor y me subo a ella mientras se siguen escuchando los golpes en la puerta y la voz de Dan llamándome.
Aún en la silla, la ventana está un poco alta; alcanzo a colgarme de ella, pero necesito fuerza para subir. Mis brazos están fuera y me empujó con ellos; empiezo a sentir la libertad, pero no tengo tiempo de celebrar, siento a Dan sujetándome de la cintura y tirando mi cuerpo hacia el interior. No opongo resistencia, él es un luchador, es mucho más fuerte que yo.
-¿Novia fugitiva, Lucy? Creí que te cocía mejor, esto no va contigo.
No le contesto, pero me limpio el rostro, no quiero que vea que he llorado.
Cuando estoy dentro de la habitación, evitó mirarlo, él me tiene entre sus brazos y escondo mi cara en su pecho.
-¿Qué estabas haciendo? ¿Cambiaste de opinión sobre la boda?
Su voz, aunque trata de parecer estable, está un poco subida de timbre, como cuando se atraganta con las palabras. Me obligo a mirarlo y es cuando me doy cuenta que él tampoco está vestido.
-¿Tú también has cambiado de opinión?
-Sobre compartir el resto de mi vida contigo, no. Sobre esta boda, sí.
-Parece una farsa.- Ver que aún estamos en la misma sintonía me quita un peso de encima.
Me acomoda el cabello y me limpia el maquillaje que se ha corrido de mis ojos, después da un largo suspiro y me sonríe, es su sonrisa de que tiene una brillante idea.
-¿Tú aún quieres casarte conmigo?
Pienso la pregunta un momento, ¡claro que quiero!, solo que me gusta ver su cara de desconcierto.
-Aún llevo puesto el anillo.- Su sonrisa se vuelve a ensanchar.
-Hay que escaparnos, que nuestras madres disfruten de su fiesta.
-¿Qué tienes en mente?
Se para conmigo en brazos y salimos los 2 a la recepción ante la atónita mirada de los invitados. Todos seguían la estricta etiqueta que nuestras madres nos habían impuesto a nosotros.
-Buen día amigos. - La voz de Dan es alegre, sé que esta conteniendo la risa.- Gracias a todos por haber venido, es un placer tenerlos aquí. Siéntanse como en su casa, coman y beban a nuestra salud, o a la suya, si les hace falta. Nosotros pasamos a retirarnos... ya saben, la juventud de ahora.
Yo me parto de risa, veo a mi madre boquiabierta y a mi padre guiñándome un ojo.
-Ellen, Larry... ustedes son requeridos, no hay fiesta sin el padrino y la dama de honor. -Ellos no parecen sorprendidos, creo que Dan se había puesto de acuerdo con nuestros amigos antes de ir por mí. Él sabía perfectamente como me sentiría con todo este teatro de la boda.
Corrimos hasta el auto y Larry condujo, nadie me dijo hacia donde. Hasta que empiezo a reconocer los arboles, las casas, los autos. ¡Estamos en el pueblo donde nos conocimos!
-¿Vamos a ir....?
-Sí
-¿De verdad?
-¿Dónde más podría ser?
Llegamos al pequeño bar, el único en el pueblo. Junto a él estaba la biblioteca. Ambos nos habíamos conocido ahí, no habíamos alcanzado cupo dentro del bar y habíamos pasado toda la noche platicando, hojeando libros... esperando para poder entrar por la cerveza que Dan me debía.
Al aparcar veo que ya está todo preparado. Nos casamos ahí, solo nosotros y nuestros amigos. No hay nada más perfecto.


--- Está fue escrita en partes (no por gusto) Creo que se nota claramente en donde perdí el hilo.

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