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- ...la señorita Mccall y el señor Lahey se van a encargar de organizar los libros en las estanterías en orden alfabético y por sección. -Annabeth observó a Isaac, que estaba parado a su derecha, con una mueca de frustración en su rostro.- Quiero todo en orden antes de las cinco.

Annabeth frunció su celo, observando al profesor con rabia.- Tenemos práctica de lacrosse, se acerca un partido importante y no podemos faltar a los entrenamientos. -se quejó la morena mirando al profesor que se encontraba sentado en un escritorio, Isaac a su lado asintió apoyándola.

- Señorita McCall tendría que haber pensado eso antes de hablar en mi clase con el señor Lahey como si estuviera en un programa de chimentos -la morena colocó sus ojos en blanco y suspiró- Vamos, ¿qué esperan para comenzar? Los libros no se van a colocar solos en sus lugares. -habló soltando una risa burlona.

Ambos caminaron hacia el carrito que tenía todos los libros que debían ordenar y Isaac lo tomó, para comenzar a empujarlo hasta las estanterías que se encontraban a la derecha.

- El entrenador nos va a matar, estoy segura de que nos va a hacer correr varios kilómetros extra. -murmuró pensando en el castigo que les daría el entrenador. Era posible que en lugar de correr, les hiciera hacer algunos ejercicios de fuerza, y en ese sentido Isaac tenía mucha más ventaja.

- El entrenador no va a ser el único que quiera matarme, tu hermano me va a hacer mierda. -susurró el licántropo.

La morena lo observó confundida, con su nariz ligeramente arrugada y sus ojos entrecerrados.- ¿Qué dijiste? -Isaac negó rápidamente.- Repetí lo que dijiste Isaac.

- Dije que el entrenador me iba a matar. -respondió nervioso.

-Y dijiste que Scott te iba a hacer mierda, ¿Por qué? -al ver que el licantropo no respondía, Annabeth se acercó a él.- Isaac. -murmuró observándolo con sus intensos ojos color chocolate.

- Yo... Scott me hizo prometer que no me acercaría a ti. -habló evitando que su mirada conectara con la de la morena.

Annabeth frunció su ceño, sintiendo como la rabia se apoderaba de ella.- No puedo creer que él haya hecho eso -negó ligeramente con su cabeza.- ¿Que mierda le pasa? -comenzó a elevar la voz- No, no puede. ¡Y no puedo creer que tu hayas aceptado! Es mi vida, yo puedo hacer lo que quiera, puedo salir con quien quiera e incluso besar a quien quiera. ¡Son unos idiotas...

Sus palabras quedaron atoradas en su boca, cuando Isaac se giró rápidamente hacia ella tomándola por la cintura con suavidad para besar sus labios.

Sus palabras quedaron atoradas en su boca, cuando Isaac se giró rápidamente hacia ella tomándola por la cintura con suavidad para besar sus labios

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Sin perder mucho tiempo, Annabeth correspondió el beso del muchacho, no iba a desaprovechar esa oportunidad.

La morena estaba enamorada de Isaac pero nunca había dicho algo al respecto porque Isaac jamás le había dado algún indicio de que correspondía sus sentimientos.

Annabeth se sentía en las nubes, se sentía completa. La morena no sabia cuanto tiempo hacia que estaban besándose pero tampoco le importaba porque estaba encantada con la sensación de los cálidos labios de Isaac sobre los suyos.

- Nunca dije que acepté cumplir la promesa de tu hermano -se encogió de hombros con una sonrisa divertida en su rostro.

- ¿Que pasó con "Tu hermano va a matarme"? -la morena repitió su frase, haciendo una muy mala imitación de su voz.

- Vale la pena si te tengo a mi lado, acompañandome -depositó un beso en su frente- Ahora, ¿que es eso de "Incluso besar a quien quiera"? -dijo con una voz chillona tratando de imitarla. La morena soltó una carcajada.

-¡Hey! Así no es mi voz... ¿o si? -Isaac rió- No te rías, además eso es cierto. Puedo besar a quien quiera porque no tengo pareja -se encogió de hombros divertida. Isaac la observó con los ojos entrecerrados, mordiendo su labio inferior levemente.

-¡Oh no! ¡Eso si que no! No voy a dejar que tus labios toquen otros labios que no sean los mios. -Annabeth soltó una risita al ver su cara, parecía un niño pequeño al que le habian quitado su dulce.- ¿Anna quieres ser mi novia, quieres ser la novia de este chico que tiene un pequeño problema peludo? -preguntó nervioso y con sus ojos brillando de ansiedad.

- Isaac quiero que tengas esto en claro. -su cara cambió a una de preocupación al escuchar esas palabras.- No me interesa tu pequeño problema peludo, ni nada de lo que puedas decirme, yo te quiero igual. Nada podría hacer que yo dejara de quererte. -sonrieron con dulzura mientras ella lo abrazaba fuertemente.

-Ahora tengo que pensar como le voy a decir a tu hermano que salgo con su hermanita, va a hacerme pedazos -cerró los ojos con preocupación.

-Tranquilo, ya pensaremos en algo. Y si no, lo amenazaré con decirle a mamá algunos de sus sucios secretos -se encogió de hombros inocentemente provocando una pequeña risa de Isaac. 

Sᴜᴘᴇʀɴᴀᴛᴜʀᴀʟ | ᴛᴇᴇɴ ᴡᴏʟғ [EN EDICIÓN]¡Lee esta historia GRATIS!