"CAPÍTULO 36"

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A la mañana siguiente, otro ramo de flores apareció por la puerta

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A la mañana siguiente, otro ramo de flores apareció por la puerta. Maya se quedó viéndolo con desconcierto. Algo le comenzaba a mover el suelo de nuevo, y estaba reprimiéndose ella misma por sentirlo.

«No seas tonta, estúpidos ramos de flores no tienen que afectarte», pensó.
Una nueva nota venía en él, con una frase escrita:

No sé sí te he amado mucho o poco, solo sé qué nunca volveré amar así".

PD: " Gracias por lo que has hecho ayer".

C.B

—¿No me digas que te afecta?— dijo Pamela llevándose un bocado de pancakes a la boca.

—Deberías tirarlas a la basura— repuso Bonnie sonriente mientras bebía de su taza de café.

Esa mañana había deseado compartir un desayuno como bienvenida, y ahora, eran testigo de las intenciones de Caín.

—¡Qué va chicas!— intervino Lidia—. Sí a ella ni le afecta, ¿Verdad yaya?

—¿Por qué no se callan y se meten en sus propios asuntos?— soltó ella molesta dejándose caer en la silla del comedor y lanzando la nota lo más alejada qué pudo.

—Qué irritada estas está mañana hermanita, lo bueno es saber qué ya le olvidaste—ironizó Esther quien estaba presente.

—Lo hice, y agradecería qué dejarán está tontería fuera de nuestra conversación.

—Admítelo, el hombre parece que no se rendirá tan fácil. Mira cómo estás, y eso qué solo lleva dos días enviando flores— soltó Lidia divertida.

—Lidia tú cállate...

Alguna sonrió, otra elevó el hombro o hizo una mueca de burla sobre los labios, y otras negaron con la cabeza.

Sabía que no podía dejar de aparentar que le afectaba todo lo que Caín estaba haciéndole sentir después de tanto tiempo. Tenía que alejarse lo más posible de él, sí no lo hacía, correría el riesgo de ser lastimada. Se había jurado que no volvería a interrumpir en sus pensamientos, y tenía que cumplirlo por su bien.

Esa tarde, visitó la casa hogar llevando a Mila consigo. Quería enseñarle a ser compartida y a ver por los demás. Pero no imaginó encontrarle a él allí.

—¡Hola papi!— gritó Mila al verle.

Él se acercó hasta ellas y cargo a Mila entre sus brazos dándole varios besos en las mejillas.

—¿Qué estás haciendo aquí?— preguntó ella, pero antes de que él fuese a contestar la madre Mei lo hizo antes.

—Caín es un benefactor Maya, desde hace tiempo que viene a pasar el rato con los niños todos los días.

Caín elevó los hombros con desdén , ladeando la comunica de su boca en una sonrisa que le quitó el aliento. Después se alejó con Mila a jugar con todos los niños que lo hacían en el jardín.

EN LAS MANOS DE UN ÁNGEL © [SCD#1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora