El plan (parte 3)

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Capitulo 12

Lo dije sin pensar, había declarado mis sentimientos por Erika enfrente de su madre, bueno al menos así ganaría algo de tiempo.

-¿Enamorado de erika?, que desperdicio-

-¿Son esos celos?-

-Para nada, tu no tienes nada que yo quiera, ni siquiera he visto alguna vez a tus padres-

-Y si te dijera que soy millonario y que mi padre es uno de los más grandes accionistas de la multinacional UNTEC-

-Pues si me dijeras eso sabría que estas mintiendo-

-Ojalá fuera cierto, pero no estoy acá para hablar sobre mi, quiero que impidas el matrimonio de Erika-

-¿Porque haría eso?-

-simple, porque yo te lo estoy pidiendo-

-Eres raro niño, ¿Por que tanta confianza?-

-Porque estoy loco por tu hija-

-¡Hahahaha!, porque estas loco por mi hija, que estúpida razón, he perdido mi tiempo contigo será mejor que regrese a casa-

No podía dejar que se fuera, tenía que hacer todo lo que pudiera y estuviera a mi alcance, no sabía si el padre de Erika ya había llegado, pero lo que necesitaba Erika era todo el tiempo posible.

-Ten sexo conmigo-

-¿Que dijiste idiota? ¿por quien me tomas?-

-Con alguien que tiene sexo con los novios de su hija- Mis palabras eran muy fuertes, pero era la única manera de llamar su atención y fue mucha atención, la mamá de Erika corrió hacia mi y me golpeó en el rostro, caí accidentalmente sobre el pasto y conmigo cayó ella, tenía a la madre de Erika encima mío y ella no tenía intención alguna de levantarse, tomó mi rostro y dijo.

-Tanto quieres cogerme- Al escucharla trague saliva.

-Si- Un si tembloroso salió de mi boca la cual fue basada salvaje mente por la madre de Erika, la separé utilizando mis manos.

-Tranquila-

-Dime Luisa-

Trague saliva, la pierna de la madre de Erika estaba en medio de las mías, mi pene rosaba con su muslo; pero una voz que venía desde mi oreja interrumpió todo.

"¡No me toques hay!"

"Claro que si"

Era la voz de Jessica, al escucharla me levanté sin preocuparme de Luisa, quien cayó al pasto, pero no podía dejarla allí. Tomé una de sus manos y la amarre utilizando una cuerda con la que ataba mi bicicleta.

-Me encanta que me amarren-

-Menos mal- Al terminar de atar a la madre de Erika salí corriendo hacia el carro de Edward pero no sabía a donde demonios lo había llevado, llegué hasta el frente de la casa de Erika y la pude ver y también al que supuse era su padre, me parecía conocido pero no preste atención a esos dos, seguí corriendo por la carretera iluminada por las luces amarillas de las bombillas, corría y corría desesperado por la situación de Jessica.

"¿Por que tu celular está encendido? ¿Con quien hablas?"

"Con nadie, no tomes mi celular ¡Oye!"

"Aló, ¿Eres tu frank?" Respondí ante la pregunta de Edward sacando mi celular.

"Si soy yo, no te atrevas a tocar a jessica"

"Intenta detenerme" "¡En la intervención!"

Al fondo pude oír la voz de Jessica pero antes de decir algo Edward colgó, pero ya sabía donde estaban, en la intervención de la vía que estaba al finalizar la cuadra, rápidamente corrí hacia allá y a lo lejos pude divisar el auto de Edward arrancando, pero se veía fuera de control, corrí hacia el lo mas rápido que pude pero el auto también empezó a venir hacia mi, al ver eso decidí hacerme a un lado pero fue demasiado tarde, el auto me arrojó y caí encima de su vidrio panorámico, lo rompí por completo y los vidrios cayeron encima de Jessica y Edward.

-¿Frank estas bien?, ¡Frank!- La voz de Jessica aunque estaba a mi lado la escuchaba a lo lejos, de mi frente salía sangre, mi espalda me dolía un montón, pero las heridas no pasaban de ser solamente un dolor, ni un brazo roto tenía. Jessica bajo del carro y me bajo del vidrio, Edward también bajo del carro pero no ayudó, en vez de eso tomó su celular e hizo una llamada.

-¿Porque no contestas estúpida?- Edward parecía muy molesto, se refería a la madre de Erika cuando dijo estúpida, de eso estaba totalmente seguro pues el celular al que estaba llamando estaba en mi bolsillo trasero y podía sentir como vibraba.

-No te contestarán-

-Ya veo así que todo esto fue un plan para dejar a Erika Sola en la casa, lo han echo muy bien, sólo tienen un pequeño problema, el hombre que está con Erika en estos momentos no es su padre, es alguien al que yo envíe-

Por eso se me hacía familiar aquel tipo, yo lo vi charlando con Edward en la mañana antes de salir a la universidad, cuando le pregunto a Erika si la llevaba a la universidad y ella dijo que no, que se iría conmigo como siempre lo hacia, así que Edward entró nuevamente a su auto y pude ver al hombre que manejaba, era el mismo que vi hace un momento con Erika.

-¡Cabrón!- me lancé hacia Edward y empecé a golpearlo, lo tiré al suelo y me subí encima de el, mis puños golpeaban fuertemente su rostro de niño bonito, fueron tantos golpes los que le di que Edward perdió el conocimiento, al ver esto decidimos atarlo a su auto utilizando el cinturón de seguridad. Me dolía mucho la espalda y mi rostro estaba bañado en sangre por el choque que había tenido antes pero no me importó en absoluto, junto a Jessica empecé a correr hacia la casa de Erika y no tardamos en llegar, cuando intentamos abrir la puerta está no cedía, así que decidí ir por la ventana que estaba a un lado de su casa.

-Con esto estamos a mano-. -Crash!!!- la ventana de hizo trizas cuando la golpee con mi pie, jessica y yo entramos y subimos hasta la habitación de Erika, la puerta de esta también estaba cerrada, no sabía que hacer. De pronto recordé otra entrada a la habitación de Erika que antes había utilizado, le dije a Jessica que bajará a la cocina y consiguiera algo con que protegerse, yo salí rápidamente de la casa de Erika y corrí hacia la mía, salte la valla de separación y entre a mi casa, subí a mi habitación, llegué hasta la terraza, subí como un gato hacia el tejado y corrí por el andamio de separación, llegué hasta la terraza de erika y me asomé a la ventana, pude ver a una Erika siendo acosada por un hombre moreno y musculoso, al ver esto me quite la camisa y la enrolle en mi mano, cuando estaba a punto de romper la ventana me di cuenta que está estaba abierta, así que entre rápidamente por ella y llegue a espaldas del tipo, tomé la lámpara que se hallaba en el rincón de la habitación y la puse en la cabeza del hombre, este cayó noqueado al suelo y yo me reuní con Erika.

-Estaba muy asustada, muy asustada-

-Lo se, lo se pero ya todo está bien-

Le di un gran abrazo a Erika, esta tenía su camisa rota aquel hombre le había echo eso, podía ver sus pequeños senos, como siempre sus pezones me enloquecieron.

-Quítame la virginidad-

-¿Que demonios estas diciendo?-

-Lo que escuchaste, ¡hazme el amor!-

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