¡No me conoces!

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Capitulo 9

Era la madre de Erika, pero ¿Donde estaba su hija?, estaban sólo los dos en aquella habitación, pero yo claramente había visto antes a Erika en la casa y todo el tiempo que estuve en mi tejado no vi a nadie salir al jardín. A mi mente llegaron ideas desagradables, mientras veía como Edward había puesto a chupar a la madre de Erika mi cabeza estaba en otro mundo; rápidamente baje de la terraza como si fuera un gato, agarrándome de la madera llegue hasta el primer piso y allí vi a una Erika desorientada, ella estaba en el sofá y tenía en su mano una copa de lo que parecía ser wiski, toqué la ventana y Erika escuchó, vino hacia mi y abrió, se abalanzó hacia mis brazos, podía oler el fuerte aroma a trago que había en ella, la lleve afuera y la senté en el pasto de su jardín, me senté al lado de ella y le pregunté.

-¿Sabes donde está tu madre?-

-Esta de zorra- Respondió Erika, su voz se quebrada al hablar, se notaba que había tomado demasiado.

-¿Porque dices eso Erika?-

-Porque así es, yo no soy idiota, en estos momentos estará haciéndole a Edward lo que yo nunca le haré- "Eso me tranquiliza"

Así que Erika sabía que su madre estaba con Edward en estos momentos, pero se suponía que el era su prometido, porque actuaba de esa forma, aunque estuviera borracha era firme con lo que decía.

-¿Y tu estas bien? ¿No te importa lo que hagan esos dos?- le pregunté.

-Para nada, ese maldito sólo es mi prometido de papel, es hijo de un socio de mi padre y desde hace ya varios años arreglaron un compromiso entre nosotros, al principio estuve de acuerdo pero cuando lo vi con mi madre por primera vez lo empecé a odiar, después de todo así son todos los homb...-

Ni siquiera fue capaz de terminar esa última frase, erika estaba tan tomada que cayó en mi regazo y cerró sus ojos. Pero me había dicho algo impactante, esta no era la primera vez que su madre lo hacia con Edward, tiempo atrás ella ya los había visto y aquel compromiso que tenía con aquel maldito era por culpa de su padre, ¿Porque simplemente no le contaba a su padre lo que sucedía?, ¿Sería por proteger a su madre?, aunque no podía ser eso ya que Erika no era de ese tipo de hijas, pero luego de escuchar su historia me imaginé haciéndole cosas inimaginables a ese cabrón de Edward.

Tomé a Erika entre mis brazos y la regresé a su casa, la acosté en el sofá y aparte de ella la maldita botella de wiski que estaba a su lado. Cuando estaba saliendo por la ventana alguien me detuvo.

-¿Porque estas en todos lados?- al voltear me encontré con Edward y dándole una sonrisa le respondí.

-Se podría decir que soy un guardián-

-Más bien un maldito entrometido-

-Tal vez sea cierto pero al menos no soy tan cabrón como tu-

-¿Tienes celos?, yo tengo a la madre y a la hija, ¿Tu que tienes?, si quisiera hasta tu amiguita la pizzera caería a mis pies-

Caminé hacia Edward, me paré al frente de el y mirándolo al rostro le dije.

-Tal vez tengas a la madre, pero la hija te odia y Jessica, no me hagas reír ella nunca te prestaría atención-

-Solo hace falta una buena mamada para convertir a una mujer en ninfómana, es más, esta noche le toca a erika-

Edward se acercó al sofá y empezó a tocar el rostro de Erika con sus manos, si lo que estaba intentado era hacerme enojar pues lo estaba logrando.

-Edward Jenson eres un maldito sabes, y a los malditos les llega su hora, si te a través a ponerle una mano encima a erika desearas nunca haberte comprometido con ella-

-¿Es eso una amenaza?, si me llegas a poner una mano encima te hundirás en la cárcel, no sabes con quien te metes ¡estúpido!-

-No, tu no sabes con quien te estas metiendo- Me acerqué al sofá y tomé a Erika entre mis brazos, Edward simplemente se quedó viéndome mientras subía las escaleras al segundo piso, caminé por el pasillo hasta llegar a la habitación de Erika, me encontré de frente con su madre, aún no tenía nada puesto, al verme se tapó con lo que tenía a su mano, a mi me dio igual, seguí adelante y acosté a Erika en su cama. Luego de dejarla allí me dispuse a salir de la habitación, La madre de Erika tocó mi hombro y preguntó.

-¿Porque haces esto?-

-¿Porque no lo haría?- Diciendo esto salí de la habitación y baje hasta el primer piso, nuevamente me encontré con Edward, al verlo me detuve a su lado.

-¿Sabes los que haces?-

-Lo se muy bien Edward, créeme cuando te digo que si le haces algo a Erika no te perdonare-

-Yo hacerle algo, no seas estúpido, ella misma vendrá a mi, después de todo para ella eres un simple vecino que la acompaña a la universidad, ¿Al menos sabes a que saben sus labios?-

-No te imaginas- Diciendo esto salí de la casa, caminé hacia el jardín y voltee a ver por última vez ha aquel hombre, en su rostro podía ver odio hacia mi, también pude ver a la madre de Erika por la ventana del primer piso, tenía una expresión de vergüenza, a ambos les respondí con una sonrisa sarcástica al entrar a mi casa...

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