"De Carmen a la cama"

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CAPITULO 23

Me quito los lentes mientras bajo del auto, Dinah va a mi lado y Louis nos espera recargado en su automóvil con una sonrisa burlona en al rostro; no me gusta para nada, quisiera borrársela de un puñetazo, pero recuerdo que ya no tengo tanta fuerza como antes y no creo que le hiciera mucho daño.

-Así que Lauren Jauregui solicita mi ayuda-. Se para erguido y se pasa una mano por el cabello. Con toda sinceridad puedo soportar más a este idiota que a Austin.
-Eres el único con bastante influencia como para hacer que Carmen cambie de opinión. Tanto tú como yo sabemos que Camila merece estar en NYADA-. Asiente convencido de que tengo razón.
-Y se puede saber a qué se debe tanta ayuda para con Camila? Si bien recuerdo no perdías oportunidad para demostrarle tu desprecio-.
-Mis motivos fueron mucho más fuertes que los tuyos cuando la humillaste en el estacionamiento, eso te lo puedo asegurar-. Dinah sigue viéndonos discutir sin decir nada.
-Ah claro, porque tú estabas enamorada de ella, no?-. Se me escapa el alma del cuerpo y estoy pálida, cómo lo sabe?
-Cómo...?-. No puedo ni siquiera terminar la pregunta.

Voltea a ver a DJ y ésta se encoge de hombros.

-Tuve que decírselo, él pensaba que era una de tus bromas crueles-.
-Y con toda sinceridad lo creo ahora que te he visto defenderla cual leona-. Menea la cabeza y la agacha –Quién lo fuera a decir, Lauren Jauregui enamorada de una mujer, que ojo, no es cualquier mujer, sino Karla Camila Cabello, no puedo ni imaginar cómo se puso Austonto cuando se enteró... no espera, sí puedo imaginarlo y me lamento no haber estado ahí para verlo en vivo-. Sonrío, al menos nuestro aborrecimiento por Austin es mutuo.
-Descuida, aún no lo sabe, pero quizás podamos invitarte a ver su cara cuando se lo digamos-. Contesto y su sonrisa malvada me dice que le encanta la idea.

El viento que hace nos vuela el cabello y peleamos con él para mantenerlo lejos de nuestra cara, es molesto y decidimos entrar al café que está al otro lado del estacionamiento.

Camila no sabe que he hecho este viaje a Chicago, fue un viaje largo y cansado pero sé que vale la pena, tengo el presentimiento de que algo bueno vamos a sacar de esta travesía para interceptar a Carmen y rogarle, casi amenazarle con que vaya a las nacionales a ver a Camz cantar.

Cuando me preguntó a dónde iría con Dinah y por qué no la llevaba tuve que inventarle que iríamos a visitar a unos familiares de ella, que uno tenía cáncer y estaba muy mal. Yo sé que con esas cosas no se juega, pero fue lo primero que se me vino a la mente y creo que la dejé convencida.

-Bien, Carmen Tibedeaux está atendiendo audiciones en el conservatorio, según lo que me han informado terminará en una hora, por el momento no podemos hacer nada porque interrumpirla sería un error enorme, perderíamos cualquier punto de convencerla, sugiero que nos quedemos aquí y esperemos unos cuarenta y cinco minutos para luego ir y esperarla afuera del auditorio-. Louis levanta la mano y la mesera se acerca en seguida para tomar nuestra orden.
-Cómo vamos a convencerla?-. Pregunta Dinah.
-Recuerdan los videos que subía a YouTube?-. Cómo olvidarlos! Las dos asentimos –Bien, los tengo en el Ipad, la idea es que Carmen vea lo que es capaz de hacer esta mujer, el talento tan enorme que tiene y, con el nombre que tengo yo por haber estado en uno de los mejores coros de Miami entre otras cosas, se dará cuenta que si no lo hace, estará cometiendo una tontería-.
-No está mal el plan-. Digo –Quien fuera a pensar que Louis Tomlinson usa su cabecita para buenos planes-.
-Podría decir lo mismo de ti Jauregui, pero acomodarlo como: quien fuera a pensar que Lauren Jauregui tiene corazón, oh por dios!- Abre los ojos y finge sorpresa –No es un robot!-. Dinah se echa a reír, carcajada limpia, se recarga en el respaldo de la silla y echa la cabeza hacia atrás.
-Ustedes dos me divierten más que si estuviera viendo una grabación de toooooodas las veces que me he peleado con Lauren-. Volteamos a verla y le sonreímos, es verdad.
-Eso es porque mi inteligencia es mucho más grande que la tuya, ergo puedo ofender a Lauren con mayor soltura-. Dinah le avienta la servilleta de tela en la cara.
-Nadie usa la palabra ergo-. Contesto mientras siento el mantel en las yemas de mis dedos.
-Yo uso la palabra y apuesto a que no sabes ni lo que significa-.
-Si no lo supiera no te hubiera dicho que nadie la usa-.

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