UNA REBELDE MÁS

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CAPÍTULO 1. 

Es una noche fría, y el aire sopla fuerte, estoy sentada bajo un árbol y sus hojas caen sobre mi, siento el aire rozar en mi rostro, que va acompañado de tristeza, y no encuentro ningun motivo para estar feliz, mañana es el dia de la cosecha y elegiran a los tributos para los 72 juegos del hambre.

 Siento una mirada, y also la cabeza para divisar quien me observa. Ahí en medio de esta oscuridad encuentro esos ojos marrones que pertenecen a James, un vecino mío, esta sentado sobre una roca mientras unos suaves rayos de luna iluminan su rostro, y hacen que su cabello castaño brille como si fuera de oro. Clavo mis ojos en los suyos por un momento, y después decido meterme a mi casa porque el frío intenso hace que me duelan los huesos. En cuanto entro me voy directo a la cama porque la verdad estoy muy cansada, y de todos modos el hecho que me quede despierta toda la noche, no impedirá que ese inevitable día llegue.

A la mañana siguiente me despierto un poco tarde, y aunque ha disminuido el frío n puedo evitar que me castañeen los dientes. Me pongo unos panatalones y una camisa, busco mis zapatos y me los pongo, me dirijo a la cocina, y veo a mi madre y a mi hermana menor sentadas a la mesa desayunando, vacilo un poco antes de acercarme a ellas y saludar, y pienso si por la noche seguiremos unidas o que tal vez la suerte no este de nuestra parte. Por fin me acerco y digo:

-¡buenos días!-aunque creo que es algo tonto porque no tienen nada de bueno.

-te despertaste muy tarde Eileen-me dice mi hermana menor mientras mi madre se limita a sonreir-tu siempre eres la que te despiertas primero.

-Lo siento es que a noche me dormi un poco tarde- respondo.

-apurense niñas-dice mi madre-tenemos que preparnos para la cosecha.

Mi hermana y yo solo nos miramos y sonreimos, puesto que no tengo otra alternativa.  

Después de desayunar nos duchamos, y mi madre nos muestra a mi hermana y a los vestidos que usaremos en la cosecha, el de mi hermana es color blanco con un bonito liston azul, se ve que es de una tela muy fina. El mio es color crema con bordados de flores, aunque no acostumbro ponerme vestidos, este me agrada. Nos vestimos y mi madre nos peina, a mi sólo me acomoda un ,poco el cabello y después me pone un bonito broche plateado. Espero a que mi madre termine de arreglar a mi hermana, mientras estoy sentada, escuchó que alguien toca la puerta desesperadamente, me dirijo hacia ella y abro. Es Nathan mi mejor amigo.

-¡Hola Eileen!- me dice con una sonrisa; aunque su mirada se ve triste.

-¡Hola Nathan!-respondo devolviendole la sonrisa.

-te ves hermosa..!!-me dice y no puedo evitar sonrojarme-¿estas lista?-me pregunta.

-Creo que si solo espero que la suerte este de mi lado, aunque creo que es mucho pedir cuando tu nombre aparacera 32 veces en la cosecha- respondo en tono sarcastico.

-oh, no te preocupes el mio esta 36 veces, pero tengo esperanza-responde con el mismo tono sarcastico que yo usé.

-Tengo algo para ti-me dice mientras extiende una mano hacia mi.

Cuando la abre me doy cuenta de que es un bonito brasalete, en medio tiene una flor dorada, y esta unidad con finas tiritas que parecen agujas de pino, como las que hay en nuestro distrito, el Distrtito 7.

-Es hermoso-le digo- pero.....-no me da tiempo de protestar porque cuando empiezo, el ya esta poniendomelo en la muñeca izquierda.

Nos vamos a la plaza del distrito, llegamos y nos formamos como cada año, le digo a mi hermana Aaric que se vaya a formar en su lugar, son sus segundos juegos pero esta tan terrada como si fueran los primeros, aunque debo admitir que todos nos sentimos asi, aunque para mi ya son los quintos.

Llega la mujer que se encarga de sacar los nombres de los tributos de cada año su nombre es Alissia, viene del capitolio y como era de esperarse viste muy extravagente, lleva puesta una peluca rosa con morado,unas largas pestañas postizas color rosa, un vestido con muchos adornos que van a juego con el color de la peluca,empieza con su discurso de siempre, el himno de Panem, y por fin va con los nombre de los tributos.

De repente empiezo a sentir un panico horrible,Alissia como siempre empieza con las chicas, y es casi como si presintiera lo que sucederia, ella mueve llos labios y en ese momento me pierdo en mis pensamientos, recuerdo la sensacion de correr por los bosques y oler el rico aroma de las agujas de pino, vuelve a repetir el nombre, y sus palabras que retumban en mi cabeza me hacen volver a la realidad.Eileen Lodge. Eso fue lo que dijo. Todos abren paso. Y yo camino hacia el escenario.

Mi mente se bloqueó en ese momento.

-Tú debes de ser Eileen Lodge-dijo Alissia – bueno ahora vayamos con los chicos.

Todos los chicos parecían pálidos, alcance a ver a Nathan que estaba con mi madre y hermana abrazándolas, parecía no prestar atención a lo que decía Alissia.

Finalmente Alissia dijo:

-James Miller.

Yo sé perfectamente quien es el, aunque el único contacto de verdad fue anoche, en el momento que nuestras miradas se cruzaron, no dijimos ninguna palabra pero nuestra mirada lo decía todo, era como si nos hubiéramos estado deseando suerte, pero ahora está claro que a ninguno de los dos le funciono.

Mientras James camina hacia el escenario su anciana abuela se desploma en el suelo, llora, pues lo único que tiene, ambos sólo se tienen el uno al otro, vuelvo a buscar a mi familia, observo que están justo al lado de la abuelita de James mi madre y mi hermana lloran, Nathan observa un momento a la abuela de James me mira desde su lugar y entonces todo lo demás sucede demasiado rápido:

-el capitolio apesta- grita Nathan con todas sus fuerzas.

En cuanto James llega al escenario nos meten a empujones a los dos al edificio de justicia, pero antes de entrar escucho un disparo, me vuelvo rápidamente solo veo que mi madre le está gritando a un agente de la paz, un último empujón hace que entre al edificio de justicia, unos agentes nos custodian a cada uno y nos dirigen a un cuarto en donde se supone que nos despedimos de nuestra familia, entro y me siento en un sofá azul que al parecer esta hecho de terciopelo, espero durante mucho tiempo, después de un rato entra Audrey una vecina, me cae bien, me da un abrazo pero sus ojos se ven rojos, como si hubiera llorado, además en sus ojos también se ven lagrimas que tratan de salir.

-¿En dónde está mi madre y mi hermana?- le pregunto a Audrey-¿Por qué no han venido a despedirse?

Audrey me mira un momento, esta vez no puede evitar derramar lágrimas. Mientras veo como una lágrima cae y roza su mejilla ella me dice:

-El Capitolio sigue haciendo daño.

Un agente de la paz entra rápidamente y dice que el tiempo se ha acabado y saca a Audrey a empujones. 

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