Capitulo 7

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Ya tres meses de la trágica muerte, la cual fue tomada por los investigadores como accidente de calentamiento de batería. Lauren había estado devastada todo el primer mes, más sin embargo, gracias a la ayuda que le proporcionaba su novia Camila ella logró recuperarse dos meses después del incidente.

Es viernes, todas las chicas están nerviosa por el ya tan cercano inicio en la universidad. Camila, está emocionada, imaginen cuanta gente podrá asesinar, cuánta sangre nueva podrá probar.

Hace un tiempo en la cafetería que ellas asistían regularmente se solicitaba mesero debido a la inexplicable desaparición de el joven que coqueteó con Lauren la vez pasada.

El sonido de la puerta crujía, pasos lentos se escuchaban por las escaleras. La horrible oscuridad hacia a todos pensar lo peor, pero aún pero era la risa siniestra que acompañaba el caminar.

En una esquina, allí se encontraba la chica que agonizaba con ver. Las lágrimas se secaron en medio de la desesperación, no había salida. Estaba segura que estaba muerta.

El tan temible momento llegó, una chica morena con capucha gris sonreía dejando ver sus dientes blancos en medio del escenario vacío. Los ojos de la chica en la esquina querían aniquilarla, pero ya sabia que ese era su destino.

—Dinah siempre tuvo razón, eres un monstruo.— la voz de Verónica sólo hizo reír a Camila.

—Ustedes tienen un problema.— dice burlonamente sentándose en el mueble, Verónica agachó la cabeza tratando de pensar. —Las apariencias engañan, ¿sí? Y son estúpidas, ¿sabes por qué?— preguntó para no recibir respuesta.

—No le creyeron a su mejor amiga de años, pero creyeron en mi cara de sufrida.— río sonoramente. —Debería matarte ahora, pero hace tiempo no me divierto.

Verónica trata de arrinconarse más a la pared; era imposible.

—Sólo mátame rápido.

—Tú no estás aquí para exigir nada, idiota.— gruñó Camila. De su mochila en la espalda sacó la primera arma de tortura: una sierra.

El corazón de Vero se paralizó. —¿Por qué, Camila? Yo siempre te traté bien, ¿por qué a mí?— preguntaba acelerada mientras golpeaba su frente.

—Ya sé que me trataste bien, pero estaba realmente aburrida. Puedo ser como una niña pequeña con un nuevo juguete, mi juguete humano.

Los ojos de Vero no tenían definición, ¿Camila era realmente humana?
—¿Donde está tu corazón?— es la última pregunta que sale de sus labios. Camila se acerca a pasos lentos sacando su lengua y cortándola al instante.

—¿Por qué te callaste? Ay, que boba soy.— molía la lengua con sus dedos riendo, de la boca le escurría sangre provocando más carcajadas de su parte. —Te quitaré pieza por pieza, beberé gota por gota. Me pregunto, ¿a qué sabrás?

Las carcajadas se hicieron más grandes seguidos de la mirada de horror de Verónica. Sería una noche larga y divertida.

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¿Por qué? ¿Por qué la vida se empeñaba en hacerme daño?
Lauren se preguntaba una y otra vez seguido de muchas lágrimas. Seguía sin superar la muerte de Dinah, y ahora Vero.
Camila envolvía sus brazos con lágrimas en los ojos.

—Mi amor, sé que la amabas. En el tiempo que la conocí fue una persona maravillosa, no sé qué decir.— decía entre lágrimas aquella Morena.

¿Era hipocresía?

No, ella estaba demente.

—Ella está desaparecida. No era como se suponía que debía ser.— seguía llorando, Camila no podía hacer algo más que abrazarla y sonreír sin que ella lo notara.

—Las cosas no son siempre como queremos, amor. Pero yo estoy aquí para ti.— dijo acurrucandose más a ella. Si tenía que matar a todo el mundo para estar sola con ella lo haría sin dudar.

Lauren se apartó de Camila hasta terminar el abrazo.
—Ca-Camz, cre-creo que lo mejor será terminar.

—¿Qué? ¿Por qué?— al escuchar eso Camila sintió su corazón latir de forma desmedida, le faltaba el aire. No, ella no se podía deshacer de Camila tan fácil.

—Mira, yo te quiero demasiado y significas muchísimo para mí.

—¿Pero...?

—Pero con todo lo que está pasando sólo quiero estar sola, no quiero que nadie te haga daño.— La morena suspiró largamente llevando su mirada al otro lado del parque. De el lado izquierdo el pasto era de un color verde hermoso, pero del lado derecho estaba los ojos que tanto anhelaba ver.

—Está bien, ¿podemos ser amigas?— Aquella chica tramaba algo pero, ¿que será?

Lauren asintió feliz de que ella lo haya comprendido. La más pequeña se levantó de la pequeña banca extendiendo su mano a la más alta.

—Te llevo a tu casa.— caminan juntas sin tener las manos de esa manera. Lauren quería a Camila en su espacio aunque no de manera empalagosa como siempre.

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Dos meses de entrar a la universidad Lauren tenía a un par de amigos, aún no eran confidentes, pero llegarían a serlo. La camioneta negra de Camila se detuvo justo frente a Lauren y su amiga Carolina —que era la más cercana.

—Lern, sube.— dijo después de bajar el vidrio. Carolina rodó los ojos ante su aparición, pero a ella no le importaba.

Vio como la ojiverde besó su mejilla y le dijo algo al oído. Sus cejas se fruncieron inmediatamente y sin disimular.

La chica pálida se metió a la camioneta negra del lado de copiloto. El vidrió se subió rápidamente y Camila pisó el acelerador. Sus manos  aprestaban el volante poniendo blancos los nudillos.

El pulso de Lauren se comenzó a acelerar.
—Camz, ¿estás bi...

—¿Cómo mierda quieres que esté bien si tú estúpida amiga me mira así?— la interrumpió dando un grito. Lauren se encogió en su lugar tapándose la cara al ver el rostro lleno de furia de la Morena.

—Pe-perdón, y-yo le-e he di-dich

—Deja de tartamudear maldita sea.— volvió a gritar, Lauren no lo resistió más y comenzó a llorar. El rostro de la morena enseguida se tranquilizó y una gran faceta de arrepentimiento surgió.

—No, no, no. Mi amor, yo no quise, soy una tremenda idiota. Por favor, no llores.— estacionó el carro e intentó poner una mano en su hombro pero ella lo apartó.
Después de intentarlo varias veces se rindió poniendo sus manos en la cara.

—No quise gritarte, es sólo que tu amiga me hace sentir mal. Te juro que no lo haré de nuevo.— siempre dices lo mismo, se repetía Lauren en su cabeza. Pero no tenía de otra, asintió limpiándose las lágrimas.

—Está bien.

Camila siempre le gritaba cuando se enojaba, pero jamás le había puesto una mano encima. En estos dos meses Camila ha estado sin asesinar a alguien, ¿qué será exactamente lo pasa por su cabeza?

Lauren no lo sabía, pero empezaba su infierno.

Perdón por la tardanza, si quieren rápida actualización léanse Girl on Fire en mi perfil que estaré subiendo diario a partir de mañana. Los amo, dejen opiniones.

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