"Segunda primera cita"

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CAPITULO 22

Estoy cansada del Cypress Tavern. No llevaré ahí a Camz; además ella es vegana y ahí no sirven tal comida.

Qué se supone que debo de hacer? Fácil, debo cocinarle algo yo y créanme que con la ayuda de Clara no es nada complicado, tengo canapés, una entrada bastante rica, un plato fuerte y un postre que estoy segura que le va a encantar.

La llevaré al lugar donde nos hicimos novios, así es, adivinaste, iremos a la casa que tiene Mani a las afueras de Miami. Ya he hablado con ella y me ha dicho que no hay ningún problema.

Tengo muchas ganas de verla, la veo diario es cierto, pero no la había visto bajo estos términos, sí como Laurence, no como Lauren, y como Lauren las cosas son aún más emocionantes, mucho más emocionantes.

Claro, sigo sintiendo que el pecho se me infla y que va a explotar, puedo sentir mis latidos en cada vena y hasta en los oídos, de pensar las cosas me tiemblan las piernas y las manos. Falta una emoción, una sensación entre las piernas que ahora se manifiesta de distinta forma, significa lo mismo, pero se siente diferente; lo lamento no puedo negarlo, Camila me prende y me enamora en la misma intensidad cada una.

El amor no se describe, se siente, pero necesitamos ponerle palabras porque así es mucho más sencillo explicar cuan felices nos hace la persona, podemos decirle en modo que comprenda lo mucho que significa para nosotros. Yo pudiera intentar poner en palabras lo que significa Camila para mí y no me bastarían todos los idiomas, ni siquiera los antiguos, no me bastarían los poemas que se han escrito ni las novelas de romance.

Mi madre me ve contenta, feliz, me ve como no me había visto en muchísimo tiempo, ni siquiera yo puedo recordar en qué momento me volví tan dura ni por qué, pero supongo que fue sólo un reflejo de mi padre para mantenerme a salvo.

Lo bueno es que esa mentalidad me ha cambiado y ahora me siento mucho más humana, como si de verdad pudiera sentir al mundo junto a mí, a la par que yo.

Clara está poniendo todo en platos que pueda transportar cuando suena mi celular, no puedo no saber que quien llama es Camila porque le tengo un tono especial: "Don't rain on my parade", pero ssssh no le digan o se pondrá a llorar nada más de acordarse de la audición que falló.

Por cierto, ya he empezado con un plan para convencer a Carmen Tibedeaux de que la acepte de nuevo para otra audición, pero eso se los contaré luego.

Corro a mi mochila por el celular y lo abro con la respiración agitada.

-Hola?-. Digo, me falta el aire y eso que sólo corrí cuatro metros.
-Qué estabas haciendo?-. Su voz es contenta y supongo que está sonriendo.
-Corrí por el celular y me agité-.
-Eso no te pasaba antes, supongo-. Respiro profundo y nivelo el bombeo de mi sangre.
-Pues supones bien, pero ya ves que he sustituido al ejercicio por los cigarrillos y el sedentarismo, he perdido un poco de condición física, pero no toda, aún puedo hacer muchas cosas-. Hay un silencio en la línea y asumo que piensa que le coqueteé y le quise dar a entender otra cosa –No, yo... no, no es...-.
-Tranquila Laur, no es que no sepa lo que eres capaz de hacer en ese aspecto-. Me sonrojo completamente, no sé en dónde esconder el rostro y luego me doy cuenta de que no tengo por qué hacerlo si ella no me ve, pero aún así me avergüenzo.

Sé a lo que se refiere, cuando lo hice con ella, aunque no lo mencioné porque el drama del momento no lo ameritaba, pues sentí como que hubiera ido a un Gym a hacer ejercicio, me dolían los brazos y las piernas, me dolían los hombros y el torso, incluso el pubis estaba dolorido, de haber tenido pene para la mañana seguro que hubiera estado un poco irritado.

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