Capítulo 20

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—Umm. Esto ya me lo presentía, pero de todas formas... explíquenlo. ¿Cuándo y cómo pasó?

—Simplemente pasó y punto, Alfonso. No necesitas saber nada más —responde Rafael. Alfonso lo mira fingiendo estar ofendido por sus palabras.

—¿Cómo que no necesito saber? Por supuesto que necesito saberlo, ustedes son como mi novela favorita, necesita un poco más de drama, pero igual es entretenido. —Sus ojos se vuelven hacia mí y sonríe—. Escúpelo ratoncita. Yo sé que tu si me lo dirás todo.

—Yo... este... sólo sucedió.

—¡Oh por favor! —exclama impaciente, Sofía—. No pueden simplemente decirnos que "pasó" y punto. Necesitamos detalles.

—Los detalles sólo nos competen a nosotros, Sofí. Ustedes simplemente conténtense con saber que estamos juntos. Punto. —Mi cuerpo se vuelve hacia Rafael, al procesar sus palabras.

—¿Ya son una pareja? ¿Oficial, oficial?

—Que si pesado.

—Oye, sabes muy bien que tengo un complejo con mi peso. No me lo eches en cara ahora.

—¡Siiii! Hasta que por fin se nos hizo el milagrito. Ahora sí puedo decirte cuñis —El brazo de Sofí viene a mi cuello y me empuja hacia su cuerpo por un abrazo—. Te quiero mucho amiga. Espera a que mamá se entere.

—Uh. Espero no le moleste —susurro. Se aleja de mí y me mira con el ceño fruncido.

—¿Por qué habría de molestarle? —pregunta. Señalo mi estómago y su mueca de profundiza. Rafael que nos ha escuchado habla también.

—¿Por qué estás pensando esas cosas, pequeña? En mi familia has comprobado que los prejuicios no existen. Mamá y papá te quieren y a Mia también.

—¿No les molesta que salgas con una chica que está esperando un hijo de otro? —pregunto. Alfonso me da una mirada empática, pero Sofí y Rafael se ven molestos y confundidos.

—Por supuesto que no —ruge molesto—. Tu no sólo eres una chica embarazada, Lily. Eres una mujer, una amiga, una buena persona, alguien que demuestra bondad, amor, amabilidad, fuerza y muchas otras cosas que hacen admirarte. Te vemos, cariño y no sólo por tu condición, sino por lo que muestras aquí —golpea mi pecho, justo donde está mi corazón, con su dedo—. Tu corazón es lo que ilumina nuestras vidas.

Parpadeo una, dos, tres veces. Sus palabras me llegan profundo. Es como aquel hombre que sólo ha vivido a base de pan y agua, pero luego le ofrecen un jugoso filete. Me siento tan agradecida por este regalo de palabras, son preciadas para mí, es cierto que los hechos son importantes, pero a veces necesitas palabras que recuerden, que aseguren, confirmen y que alimenten tu alma.

—No sabía que pensaban eso de mí. —Muerdo mi labio para evitar que tiemble por la emoción que intento contener.

—Entonces nos hemos equivocado al no hacerlo obvio —dice, se acerca y me atrae a un abrazo. Besa mi cabeza y luego mis labios. Escuchamos suspirar dramáticamente a Alfonso y nos soltamos a reír.

—Esto es como TVAzteca.

—Idiota. —Sofí le lanza un cojín golpeándolo en todo el rostro.

Conversamos por un rato más, haciéndonos bromas entre todos. Rafael no se despega de mi lado, acariciando mi vientre y cobijándome en un abrazo. Los besos son tiernos, tenemos audiencia y me daría mucha vergüenza dejarnos llevar delante de ellos. Cerca de las nueve de la noche, empiezo a bostezar y mis ojos se hacen pesados.

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