Revoleé los ojos, mi padre siempre bromeaba con mi cabello, ya era normal aguantarme sus bromas.

-Ignóralo-dije después que mi padre ya se había ido.

Él se quedó callado mientras seguía tomando su café. Su miraba era extraña. Como si tratara de descubrir algo mientras me observaba.

-¿Qué pasa? -inquirí un poco confundida, preguntándome en si tenía un moco o una mancha en la cara o si simplemente era demasiado fea.

-Nada. -sonrió dejando a ver su dentadura de modelo de colinos.

Un sexy modelo de colinos.

-¿Por qué me miras como si fuera un bicho raro?-fruncí el ceño.

-Porque eres un bicho raro-fruncí más el ceño ante su respuesta - pero lindo. Un lindo bicho raro. -se corrigió así mismo.

-Eso no me hace sentir mejor. -agregué indignada.

-No intento hacerte sentir mejor. -se encogió de hombros como si no le importase nada de lo que estaba diciendo.

Me enfurecí. ¿Cómo mierda podía usar mis encantos de seducción si él se comportaba así conmigo y me daba razones para romperle su cara bonita y darle una patada en el trasero?

Tranquila Jay. Y cambia esa cara de búfalo enojado y pon tu cara de gata seductora.

Me levanté y caminé hasta a él. Intente con todas mis fuerzas caminar como una verdadera dama pero me costaba como la mierda, hasta me empezaba a doler la columna de estar recta tanto tiempo. Me senté a lado de él y le sonreí seductoramente mientras lo veía levantar una de sus oscuras cejas. Antes que yo pudiera decir algo él se adelantó.

-No va a funcionar - tenía una mirada indiferente. Yo fruncí el ceño con desconcierto porque no entendí lo que quiso decir.

-¿Qué cosa no va a funcionar? - espeté confundida. Él acercó su rostro al mío, quedando su nariz a milímetros de la mía.

-Esto no va a funcionar. -dijo con su sonrisa perversa que espantaría a cualquiera, pero a mí ya empezaba a agradarme esa sonrisa oscura que tenía. Alejó su rostro del mío y se volvío a acomodar en su silla. -No vas a seducirme.

Me quedé helada ante sus palabras. ¿Acaso este lunático leía mis pensamientos? ¿Cómo mierda se había dado cuenta de mis intenciones? Tal vez fui muy obvia. Tal vez muchas chicas ya lo habían intentado y por eso a él se le hacía fácil darse cuenta de mis intenciones. Me sonrojé al instante, intenté disimular pero la verdad que eso ya era imposible.

-Como si fuera que lo hubiera intentado -me encogí de hombro disimulando mis mejillas rojas llenas de vergüenza. Él rio sin una pizca de gracia.

-Si tú lo dices. -Tenía esa sonrisa oscura en sus labios. No era una sonrisa amable, era una sonrisa que denotaba misterio y que desde lejos ya te indicaba "ALEJATE, SOLO ENCONTRARÁS PROBLEMAS". Pero aun así no quería alejarme, y jamás me cansaría de decir lo mucho que amo su sonrisa.

-¿De dónde eres? -La pregunta salió sola de mis labios- o sea, donde vives.

Vi como él dudaba en si responder o no.

-Con mis hermanos. -Dijo finalmente. No pude esconder mi sorpresa. ¿Tenía hermanos?

Seguro son igual de violables que él.

-¿En serio? ¿Cuántos? Cuéntame mas -dije como una niña pequeña a quien le habían contado un cuento muy divertido.

-Son tres, dos hermanos y una hermana. -dijo indiferente.

-¿Cómo se llaman? -definitivamente estaba muy interesada en su vida.

-¿Por qué no les preguntas tu misma? -su mirada se dirigió a la ventana mientras el sonido de un auto acercándose llamo mi atención. Visualicé por la ventana y era una camioneta negra. Fruncí el ceño.

¿Quién mierda viene ahora?

-Son ellos. -Respondió como si él hubiera leído mis pensamientos .Se levantó y salió al patio de la casa. Yo me quede confundida por unos instantes intentando comprender lo que dijo y luego lo seguí.

El motor de la camioneta paró. La puerta del copiloto se abrió y un chico alto de pelo castaño y ojos mieles se bajó, sus perfectas fracciones llamaron mi atención, me miró un poco confundido y luego se acercó.

-Hola, soy Allem -dijo saludándome con una sonrisa.

¡Oh dios mío! ESE CHICO ME SONRIÓ.

La puerta del conductor se abrió y ahí mismo me dio un infarto. Un chico IDÈNTICO a Iam se bajó y caminó hacia nosotros. Bueno tampoco era su clon pero tenía las fracciones muy parecidas a las de Iam. El color de pelo era de un castaño oscuro igual que Iam y sus ojos... sus ojos eras bien azules.

-Hola idiota- saludó a Iam con un abrazo de hombres. Al verlos juntos me di cuenta que en verdad se parecían mucho pero Iam era más sexy y más alto. Luego él se percató de mi presencia y una sonrisa oscura igual a la de Iam cruzó por sus labios- Soy Gael -me dijo el chico saludándome.

-Hola -dije sonriendo, hipnotizada por sus ojos.

-¿Y Kaley? -preguntó Iam al chico rubio.

-No quiso venir. Dijo que no quería verte, ya sabes lo sensible que está. Pero en realidad se muere por verte- dijo Allem encogiéndose de hombros.

-Va a matarme- Iam se paso una mano por su rostro.

-¿Quién es Kaley? -fruncí el ceño.

-Tranquila preciosa no te pongas celosa, es nuestra hermana -dijo Gael sonriéndome mientras Iam revoleaba los ojos y yo me ponía roja.

-Ya les dije que ella no es mi novia. -la voz de Iam sonaba cansada como si ya lo hubiera repetido mil veces. Yo al escuchar sus palabras no pude evitar sonrojarme aún más.

-Ya me lo repetiste como mil veces "es solo una chica que conociste y bla bla bla". A otro lado con tu cuento hombre. ¿Quién se queda a dormir en la casa de tremenda belleza como ella y no hace nada? -Gael chasqueo la lengua como si no se la creía. -ustedes follaron.

Justo en el momento en que Gael hizo su desubicado comentario a mí se me ocurrió tragar saliva, y al escucharlo me atraganté. Empecé a toser como un hipopótamo en celo. Definitivamente esto de pasar vergüenza era lo mío.

Adiós a tus planes de seducción Jay.

HOLA!

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HOLA!

Mil gracias por sus votos y comentarios, son los mejores♡
Y a los nuevos lectores, espero que les guste la novela♡

Desde ya, gracias♡

Nanny~

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