El prometido

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Capítulo 7

Abrí mis ojos por un segundo y me encontré acostado en la cama de Erika, ella estaba a mi lado dormida, podía sentir su respiración muy cerca de mi pecho el cual estaba utilizando como almohada. Mire el reloj que se hallaba en la pare de la habitación y este marcaba las cuatro de la madrugada, al ver esto recordé lo que había pasado horas atrás, recordé como mi ventana se volvió trizas y sobre todo me acordé de Jessica, la cual deje dormida en mi cama; con cuidado me paré de la cama y salí por la ventana, ya afuera la cerré y camine por el andamio de separación hasta llegar a mi terraza, utilizando mi celular vi los vidrios que estaban en el suelo y con mucha precaución los esquive, me acerqué a mi cama y pude ver a Jessica, aún estaba dormida, después de todo cuando se rompió la ventana ella cayó y se golpeó tan fuerte la cabeza que quedó noqueada. Sali de mi habitacion y fui hacia la cocina, tomé un pañuelo y una taza con agua, la lleve de regreso a mi cuarto y con mucho cuidado puse el pañuelo mojado en la frente de Jessica, con esto intentaba que bajará un poco la hinchazón. Así me quedé durante un largo tiempo, Jessica simplemente se movía mientras yo mojaba el pañuelo y se lo volvía a colocar; luego de más de una hora de estar en esas deje la tasa y el pañuelo a un lado, con una escoba recogí los vidrios del suelo, acomode la cortina y salí de la habitación, tenía tanto sueño que quedé dormido en el sofá de la casa luego de tirar los vidrios a la basura.



Al despertar me hallé en el sofá de la sala pero por encima tenía una sabana, miré hacia todos lados y vi rastros de que una persona había estado en la cocina, algunos platos sucios lo delataban y sobre todo aquel plato encima del comedor que tenía al lado una pequeña nota. Me paré del sofá y leí:



"Gracias por todo, no recuerdo como llegue a tu habitación pero se que por eso terminaste durmiendo en el sofá, espero que te guste el desayuno"



Al terminar de leer me acerqué al plato y quite el recipiente que lo tapaba, unos huevos revueltos y pan, algo simple pero más que suficiente, fui a la cocina tomé café del que también había preparado Jessica y literalmente me devore aquel desayuno. Fui al baño y me lave la cara, al mirarme en el espejo pude ver que en mi rostro se marcaban unas ojeras que me recordaban por todo lo que pase la noche anterior, fui a mi habitación y me encontré nuevamente con la ventana que Erika rompió con su pie, fue una gran patada, más de la mitad del vidrio estaba totalmente destruido. Me tiré a la cama.



-¿Estará bien Erika?- Me pregunté.



Estaba preocupado por como seguía, tomé mi celular y revise los mensajes, entre al chat con Erika y me quedé pensando en escribirle pero antes de hacer algo llegó un mensaje a mi celular, era de Erika y en el decia: "¿Como amaneciste?, fue algo estupido lo que hice, yo pagaré la reparación de tu ventana".



"Eso no es importante, ¿Como sigue tu pie?" Le pregunté.



"Bien, tengo un guardián que me ayudó mucho anoche, quisiera agradecerle como se debe"



"No hay necesidad" le respondí.



"Hoy te toca a ti" me escribió Erika y salió del chat, tiré mi celular y lo deje a mi lado, realmente estaba cansado, pero no podía dormir más, aunque no tuviera clase en la universidad tenía otras cosas que hacer.



Después de tomar un largo baño y cambiarme de ropa salí de la casa, iba rumbo al centro comercial pero antes de subirme al taxi pude ver a la madre de Erika hablando con un hombre, este era joven parecía tener mi edad, de pronto vi también como Erika salía de la casa aunque en su rostro se podía notar un gesto de desagrado, aún así aquel hombre la tomó entre sus brazos y le dio un gran beso. Un maldito beso que me sorprendió tanto, Erika lo mas pronto posible se apartó de el y entró nuevamente a la casa, aquel hombre le sonrió a la madre de Erika y salió del jardín, camino hacia mi.



-¿Quien eres?- le pregunté al momento que pasó a mi lado, y el soltando una gran sonrisa me dijo.



-Soy su prometido-



Luego de eso aquel hombre de subió al taxi que habia llegado para recogerme y se fue en el.



Había conocido al prometido de Erika, no sabía sobre eso ella nunca lo había mencionado, ya veo que Erika no me tenía ni un poco de confianza, después de todo me veía solamente como el jugador del juego que ella creo para su beneficio, pero yo estaba que me moría de los celos...


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