27 de febrero del 2004 - Madrid

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Volví a verlo, realmente volví a verlo en la estación muchas veces, sin falta, de lunes a viernes. Excepto el día de ayer, era jueves y estaba muy enferma como para ir a la escuela.

Tomábamos el mismo tren cada mañana, ambos con el uniforme de nuestras respectivas escuelas. Siempre soy la primera en bajar mientras que el tren sigue su camino, alejándome aún más de él, como si el silencio no hiciese ya lo suficiente.

Me siento en silencio y le busco de reojo. Mi corazón se acelera. Camina hacia mí, se sienta frente a mí, pero ni siquiera me mira.

Si supieras que por ti, traigo mi falda más bonita...

Creo saber su nombre, Natsu... lo escuche una mañana que subió al tren acompañado de otro chico, supuse que eran amigos pese a que le reclamaba el por qué no se subían al directo para llegar más rápido a la escuela.

Si fuera más guapa y un poco más lista...

Abro mi mochila y finjo que busco algo. Cierro la mochila pero se me cae, la levanto rápidamente y miro hacia adelante. Me está mirando. No dice nada, solo me mira. Por primera vez intento ser valiente y le sostengo la mirada, descubro que sus ojos son de color Jade.

Si fuera especial, si fuera de revista... tendría el valor de cruzar el vagón y preguntarle su nombre.

El suspira y yo cierro los ojos, solo alcanzo a ver como aparta la vista. Contengo la respiración y vuelvo a apretar el doblez de mi falda.

El tiempo se detiene para mí, me pierdo en el momento en que él me miro y congelo esa imagen para sentir que aún me está mirando.

El timbre suena y las puertas vuelven a abrirse, tengo que irme. El corazón me late con fuerza. Tomo mi mochila y le susurro tartamudeando "Hasta mañana, Natsu". De inmediato me di cuenta de mi error. Había olvidado que no nos veríamos mañana, él nunca se subía al tren los sábados. Camino rápido, sintiéndome estúpida.

Ha de pensar, "Que chica más tonta", ¡Me quiero morir!

Estoy fuera del tren y miro hacia atrás. Las puertas ya están cerradas y detrás de ellas esta él.

Veo como el tren se marcha y me arrepiento por dentro el haber bajado de él. 

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