Reto 40

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Consigna: Abre el primer libro que veas por la página 23. Escoge la tercera frase de la página y úsala como la primera oración de tu relato.



DESPEDIDA

Ni una palabra se cruzó entre ellos; tan solo miradas de simpatía y alguna que otra palmada en la espalda. Era la despedida, lo sabían ambos que aún sin decir palabras habían terminado con todo.

Si hubieran sido mujeres las cosas abrían sido más emotivas seguramente. Seguramente se abrazarían y dirían lindas palabras de ánimos. Pero ellos eran hombres, y muy poco expresivos además.

Jean no recordaba haber recibido de su padre nada más alentador que los golpes que acababa de darle en el hombro. Pero igual eran suficientes. Aunque no derrocharan amor, aunque solo fueran un pobre intento de decirle a su hijo que lo apoyaba en sus decisiones futuras, esos golpecillos eran suficientes. Al menos para Jean que hoy se sabía en el foco de atención de un hombre que nunca parecía mirarle siquiera.

Jorge era hombre de pocas palabras, además del patrón de la casa. Él no repetía dos veces una indicación. Las cosas se hacían como él las pedía y eso estaba bien. Con él podía estar satisfecho el que no recibía un grito o una patada. Dar ánimos era cosa maricas y mujeres, no lo haría.

Pero justo ahora se le antojaba que su hijo no se fuera creyendo que su padre no le quería, porque a su manera —quizá una manera un tanto absurda para el resto del mundo— Jorge quería a Jean, y a Gina y Leonor, su familia.

Jean asintió y estiró los labios. Irse no era algo tan fácil de hacer. Aunque llevaba ya ventaja, hace horas se había despedido de su madre y su hermana que lloraron por verle partir. Pero él debía crecer y su padre le había dado la oportunidad de dejar el rancho para estudiar una carrera en la ciudad. No solo eso, le había llevado el mismo hasta donde viviría ahora por su cuenta. ¿Qué más podía pedir?

Otros tres golpes en su hombro y la mirada fija de esos ojos verdes que admiraba le llenaron de valor para comenzar a andar solo. No sería tan difícil, era fuerte. Así le habían criado. Asintió de nuevo, respiró profundo y, acomodando su mochila, caminó a la residencia de estudiantes a unos cuantos metros de él.




La frase es del capítulo "El Monje" del libro "El jardinero" de Grian. Es el primero que vi porque tiene cerca de tres mese en el mueble de la computadora, esperando que termine con la entrada de mi blog que hago al respecto de dicho libro. ¿Una reseña?, obvio que no, soy demasiado inculta al respecto de las letras como para osar pensar en reseñar un libro. Es solo un pequeño articulo de notas con las cosas que me enseñaron "las parábolas del jardinero" como me gusta llamar a sus capítulos. 

52 RETOS DE ESCRITURA 2016¡Lee esta historia GRATIS!