Reto 38

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Consigna: Escribe un relato sobre piratas. Describe los movimientos del barco y cómo afecta a los personajes.



AL MAL TIEMPO...

Las violentas olas golpeaban la nave por todos lados, los movimientos eran tan bruscos que incluso el hombre de mejor equilibrio perdía del piso de vez en vez.

—¡No soportaremos mucho más! —dijo uno de los tantos tipos sin camisa y de apariencia desarreglada que se sostenían de donde podían; y aun así bailoteaban al ritmo descompasado que la tormenta ponía.

—¡Hemos pasado peores tormentas! —soltó el que, aferrado al timón, pretendía mantener el barco inmóvil. Acción inútil ante el monstruo que los mecía tan suavemente como un tornado mece los árboles.

—¡Me refiero a nuestros estómagos! —aclaró. Y el del timón pudo coincidir con él gracias a las arcadas que le entraron al sentir otro jalón que le invitó a tensar el estómago—. ¡Si fuera vieja me pensaría embarazada! —gritó fuerte el primero y aun así fueron pocos los que le escucharon y se rieron del insulso comentario,

—¡Manténganse firmes! —la voz gruesa del capitán que a tropezones y pasos falsos andaba de un extremo al otro del barco.

—¡Usted primero! —se burló uno de los que sostenían las velas viendo a su capitán andar como ciervo recién nacido.

—¡Descubrí quien se terminó la reserva de vino! —dijo uno más y las carcajadas de los que alcanzaron a escuchar no se hicieron esperar.

—¡Y yo ya sé quién limpiará la cubierta cuando encallemos! —y los sonidos de burla estallaron acallando por milésimas de segundo la fuerte tormenta. Todos rieron, menos el próximo a limpiar el barco. El capitán no bromeaba con ellos. En serio nunca lo hacía.

Otro tirón en la nave y más reclamos de mantenerse firmes revueltos con insultos que muchos no se atreverían a decir.

—¡La sirena vomitó! —se escuchó y muchos hicieron mueca de asco. Ese perro asustadizo tenía el estómago tamaño barril, limpiar sus gracias no era nada gracioso.

—¡No dejen que el buzo se entere! —gritaron dos a unísono. Acto seguido rieron de haber coincidido. Pero no era difícil coincidir en eso, el buzo era la persona más escrupulosa de toda la nave. El sujeto hacía mala cara con el polvo. No querían verlo cuando supiera del vomito de la mascota de la nave.

—Y se llama a sí mismo pirata —ironizó uno de los tantos que esperaban ese vaivén nada coordinado se detuviera de una vez por todas. Cosa cerca de pasar. El cielo se veía más claro en el horizonte, seguro en algunos minutos terminaría absolutamente todo.

Y así lo hizo. Cerca de ocho minutos después de resistir, usando cada vez menos esfuerzo, todo fue calma y marineros tirados por la cubierta del barco.

—¡A limpiar perro! —gritaron todos, y todos —menos el perro mencionado— rieron. Él solo pidió reposar un poco el estómago para pagar su osadía con la limpieza de un barco.



Al mal tiempo, buena cara. Por lo menos a mí me gusta pasar los malos ratos con una sonrisa en el rostro. Creo que aligera los malos momentos. Y confieso que este es otro de los retos que no sabía como enfrentar, pero no me parecían tan complicados. Hay otros que no sé cómo pasarán TTnTT

¿Qué les pareció este relato?... Yo creo que está aceptable , ¿no?. 

Gracias por leer. Besos hermosuras 

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