CAPÍTULO XXV

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La tristeza de Ba'wa

 

Kawi

La primera vez que peleamos, yo tenía dieciocho años. Fue porque insulté a Taji Pamea. Después de lo que pasó antes, con el padre de Fernando, el hombre se volvió un tipo muy difícil.

Eso es lo que contaba mi abuelo, que antes de eso era un tipo apuesto.

Y que siempre estuvo comprometido. Siempre fue un honor ser un portador de la Serpiente. Pero cuando murió Miguel, su Ba'wa, todo se fue al carajo.

Yo tuve que relacionarme mucho con él, pues era la Serpiente de Fuego, hasta que apareció Will. Desde entonces, el viejo se tiró a la bebida y lo he visto dos o tres veces. El único que seguía pendiente de él era Sanagustín, mi abuelo. Ni siquiera Heeka lo soporta. Y William lo odia. A mí me da pena el viejo.

Pero que se muera, es una mierda.

Aquélla vez, Heeka me hizo morder el polvo, literalmente. Sanagustín detuvo la pelea cuando creyó que Heeka iba a ser capaz reventarme la cabeza contra el suelo con su bota de casquillo.

En la actualidad, todos la tienen más difícil conmigo. No hay nadie que me pueda detener.

Estaba a punto de matar a todo el mundo, menos a Sikil...A Will, porque él es mi amigo, cuando sentí algo muy fuerte.

Me quedé congelado con el puño arriba y los rizos de Mara en la mano derecha. Fue como si despertara. Heeka me estaba dando puñetazos en los riñones y yo iba a deshacer el rostro de su sobrina con mi puño, el viento soplaba furioso alrededor de nosotros y Sikil estaba manoteando frente a mí, interponiéndose entre la flacucha y yo.

En ese momento, en que sentimos eso, los cuatro miramos al poniente, a la noche. Algo tiraba de nosotros, algo con tanta angustia...

Y entonces comenzó a llover.

Solté a Mara, Heeka dejó de golpearme y sonrió. Incluso la sobrina paró de revolotear.

—Algo le ocurre —dijo Sikil
—Es Ba'wa —dijo Mara
—Es Fernando —dije al mismo tiempo yo.

Heeka nos miró a todos. Se sacudió la ropa o lo que Sikil le dejó de ropa chamuscada y caminó a la puerta.
La pelea se terminó sin rencores para nosotros. Ba'wa tenía problemas.

Antes de que Ba'wa fuera parte de nosotros, yo había sentido ese mismo tipo de "tirones" con Heeka y mucho más con Sikil, porque siento afecto por él y porque se mete en líos cada dos por tres, pero todo eso fue a una escala mucho menor que lo que sentíamos.

El grupo estaba completo por primera vez en casi veinticinco años, todo iba a ser más fuerte.

Cada uno de nosotros era más fuerte.

Dejamos mi departamento como estaba; ni siquiera apagué la luz o cerré la puerta, la película que veíamos antes de la llegada de Heeka seguía.

Yo no tengo auto.

Paso demasiado tiempo moviéndome por el país. El hombre cuya familia ocupa mi casa, paga mis recibos de luz y agua mes con mes y lo que sobra de la cantidad que acordamos, lo deposita en una cuenta bancaria a mi nombre.

Como me paga una bicoca, nunca se va a mudar, que es lo que quiero.
Así, siempre tengo a dónde llegar.

Su esposa limpia mi casa dos veces al mes.

Ba ' Wa¡Lee esta historia GRATIS!