CAPÍTULO 32 ~ Manual para una dama ~

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***************************Comentar y estrellita*******************************

Paso a pasito hemos terminado llegando al bus y luego a la casa de JungKook, sin antes llamar a Ammy para que me cubra las espaldas. Ella no estaba muy conforme, pero al final solo bromeó respecto a que es importarse cuidarse durante las relaciones y me deseó suerte. Mis mejillas aún estaban color tomate cuando la madre de Kook se dignó a abrirnos la puerta de su humilde casa.

-Hijo, llegas tarde—La mujer levantó la vista y sus ojos se abrieron de par en par en solo segundos. Sus brazos salieron disparados hasta mis hombros para jalarme en un abrazo—

-Dan. Pero qué te trae por acá. Creí que como la última vez saliste despavorida, habías decidido jamás regresar—Fulminó a su hijo-- ¿Qué te ha hecho este cabeza de alcornoque?—

Me encogí de hombros e intenté buscar palabras. "Nada. Solo nos estábamos besando en su habitación mientras él intentaba deslizar sus manos en mi ropa y yo no podía evitar no gustarme" De hecho. Todo estaba muy bien. Muy ardiente diría yo.

-Pero qué calor hace—Es lo primero que digo—No se preocupe. Ya hemos solucionado todo. JungKook no me ha hecho nada—Aún.

-Claro hija—Nos permite pasar-- ¿Tienes hambre? Hay helado de postre. Apuesto que amas el helado. A mi hijo le fascina el dulce.

La señora nos ha llevado prácticamente a rastras hasta la cocina para que luego nos sirva con rapidez el almuerzo. No puedo negarlo, el helado me ha fascinado y más cuando te quedas embobada, deleitando cómo la cuchara que ha tomado JungKook posa en sus labios y se deleita.

"Creo que he decidido que cuando vuelva a reencarnar, necesito ser un delicioso helado y ser derretida en aquellos labios que me están derritiendo a mí"

-Así que, cuéntame Dan. ¿Cómo se ha estado portando mi hijo? ¿Ha sido bueno contigo? De verdad, espero mucho que sea así—

JungKook carraspea la garganta, aclarándose la voz para luego dedicarme una rápida mirada—

-Madre. No me he portado mal con Dan. Ella es mi novia ahora. No es necesario que intentes meterme en su piel—

Los ojos de su madre se han abierto de par en par, provocando que de un salto en la mesa. Rápidamente retrocedo ante su grito eufórico.

-Gracias Dios—Murmura la señora abrazándome con fuerza—Me preocupada realmente que mi hijo fuera gay. Jamás me ha mostrado una sola chica.

JungKook manda los ojos a rodar.

-Madre. El hecho que no te mostrara una chica, no significa que sea gay. Si no que aún no conocía ninguna que realmente pensase que merecía la pena.

Trago saliva observando cómo JungKook toma sus cosas, me sujeta del brazo y me lleva con él—

-Nos vemos madre. Te veo en la noche.

JungKook y yo nos marchamos. Es una tarde extraña, y más aún cuando tus mejillas no dejan de arder como el fuego.

Su mano sujeta la mía con firmeza mientras avanzamos, no obstante, me siento incómoda. Quizá porque las personas nos miran de reojo. El de hoy no luzco muy femenina, y sé que como en muchas ocasiones, han de creer que soy hombre.

Una joven de cabellera muy negra y pechos grandes pasa justo por mi lado, lanzándonos una mirada realmente sínica.

Me detengo de inmediato y sujeto mi camisa para abrirla, revelando mi playera que se ciñe a mi cuerpo y mis pechos—

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