Capítulo 25: Me gustas.

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Nike

—Bueno, con esto ha terminado la primera parte del Festival Deportivo. Ahora haremos un receso de una hora para que puedan almorzar con tranquilidad y en compañía de sus familias. —anunció la chica a través del megáfono.

Ya había concluido la primera parte del Festival Deportivo, me encontraba de pie mirando a la nada. Escuché mi nombre a lo lejos pero creí que era mi imaginación.

—¡Hey, Nike! —escuché esta vez más claro. Ahora si me volteé y me encontré con un Kyouta algo sudoroso—. ¿Por qué no contestas? Te he estado llamando desde hace un buen rato.

Parpadee varias veces seguidas. —Lo siento, estaba pensando. Pero dime, ¿pasa algo? —le pregunté algo preocupada.

—Si —respiro varias veces hasta normalizar su respiración—. ¡La mamá de Naoki nos ha traído un almuerzo para todos! —gritó eufórico.

—¿Eh? ¿En serio?

—Si, y quiere que vayamos a compartir con ella y los demás. —terminó de explicar.

—O-Okey, entonces vamos. —Asintió y nos dirigimos a donde se encontraba la mamá de Naoki.

Cuando llegamos había varias mantas tendidas en el pasto y encima de ellas se encontraban Kohina, Chiharu, Naoki, su mamá y Kima.

«Kima...»

—¡Oh, vaya! ¡Nike-chan, que gusto volver a verte! —exclamó Okumura-san, la mamá de Naoki levantándose de su lugar para darme un efusivo abrazo.

Aunque me tomó un poco por sorpresa le correspondí amistosamente.

—Para mi también es un gusto, Okumura-san. —Le sonreí.

—¡Ah ah ah! ¿Qué te he dicho de llamarme "Okumura-san"? Te he dicho que me llames "Hanako-san" ¡Me haces sentir vieja al llamarme por mi apellido matrimonial! —Me reprendió nuevamente dándome unas suaves palmaditas en la mano.

—Perdón, perdón. —Me disculpé y me senté al lado de Chiharu tratando de quedar un poco alejada de Kima. Solo un poco.

—Bueno chicos, ¡Por favor disfrutad del banquete que les he preparado! —exclamó efusivamente. Todos dijimos un sonoro "Gracias por la comida" y nos dispusimos a degustar el delicioso banquete que siempre prepara Hanako-san.

Había sushi, tamagoyaki, pescado asado y gran variedad de comida tradicional japonesa. Cuando terminamos de comer, nos brindó unos dangos de postre y los comimos acompañado de un poco de té verde.

—¿Y bien? ¿Cómo estuvo la comida? —nos preguntó Hanako-san al haber terminado de comer.

—¡Estuvo muy rica! —gritó Kyouta evidentemente contento— Su comida siempre es rica, Hanako-san. ¿No es cierto, chicos? —todos asentimos a la opinión de Kyouta.

—Me alegra escuchar eso. ¿Y cómo les ha ido este trimestre? —nos preguntó esta vez, sonriendo cariñosamente.

—Pues, espero que bien Hanako-san. Sino Misaki-san me colgará del árbol. —dijo Kyouta imitando como quedaría a lo que todos soltamos una carcajada.

—A mi me ha ido bien, a excepción de inglés en cuestión de pronunciación... —se lamentó Chiharu soltando un suspiro.

—Normal. Nunca me va mal. —Contestó indiferente Kohina.

—¡Mentirosa! ¡Si te va mal en Economía del Hogar! —Repuse señalándola acusatoriamente.

—¿En serio? ¿Y eso a qué se debe? —Preguntó Hanako-san.

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