Prologo: El hada.

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Todo lo que vemos o creemos es solamente un sueño dentro de un sueño.
Edgar Allan Poe.


Lo único que iluminaba esta noche era la luz de los cuchillos serafines y de las piedras de luz mágica. La luna seguía a los cazadores como fuera a delatar su presencia a las criaturas que se encontraban en las extensas tinieblas que los rodeaban.
Pero no había nada vivo excepto los dos guerreros que caminaban por el parque.
Anteriormente a los acontecimientos aquí narrados, Jace había recibido avisos de desapariciones de Nefilims, Subterráneos y Mundanos.
Jace decidió investigar, por lo tanto decidió que necesitaba ayuda de su Parabatai. Aunque al principio Alec no estaba muy seguro, decidió acompañarlo.
La ultima desaparición, fue en un antiguo territorio hada.
-Algo anda mal- se decía Alec.
Entonces, raíces emergieron del suelo enredado los pies de los hermanos, pero Jace logro cortar las raíces junto a Alec antes de que los atraparan del todo. Las raíces se hicieron grandes y los nefilims usaron sus cuchillos para cortarlas.
Pero eran demasiadas y luego de que se liberaran, se percataron de que estaban en una trampa.
-Saludos-dijo una figura que apareció ante ellos: un hada.
-Eres el que ha hecho desparecer personas?-pregunto el director del Instituto.
-Me ofende tu acusación.
-Entonces no eres el culpable?-pregunto Alec.
-Si lo soy- dijo el hada- pero su acusación dolió- el hada fingió tristeza.
El hada empezó a verlos como si los analizara. Y luego exclamo: parecen buenos especimenes.
Alec le apunto con una flecha en su arco.
-Donde están los desaparecidos?-pregunto Alec
-Por ahí.
-Eso no nos ayuda- dijo Jace - Hay que llevarlo al Instituto.
De repente, la expresión del hada cambio de diversión a pánico.
-Yo no lo creo.
El hada saco un bastón de madera con un cristal en el extremos superior y cuando los nefilims pensaron que el hada golpearía a Jace con el, el subterráneo cambio la dirección y toco con el extremo del palo el pecho de Alec. Y este desaparición instantáneamente como si de polvo se tratara.
Jace no podía creerlo, su parabatai desapareció frente a el. Pero sabia que tenia que estar vivo en alguna parte, porque la ausencia que sentía no era la de la muerte, sino de algo mas.

Y cuando el hada estaba por retirarse, el parque se lleno de nefilims que estaban escondidos. Al hada le sacaron el bastón y se cuidaron de no tocar la piedra.
-Donde esta mi hermano?- preguntó Izzy
-Sinceramente-decía el hada- no tengo idea. Encontré este artefacto en la sala abandonada de la reina. No se que hace, excepto que hace que la gente desaparezca.
-Porque lo usabas sin saber que hacia?- pregunto Jace, enojado.
Entonces, el hada les regalo una sonrisa maligna y antes de que se lo llevaran dijo: porque estaba aburrido.

Lo que es y lo que nunca debería ser. (Malec) ¡Lee esta historia GRATIS!