¿Lo hacemos de nuevo?

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―Ese nombre lo conozco – repitió.
Abrí la boca sorprendida, no esperaba que fuera a pasar eso.
Si bien mi hermana y yo no teníamos mucho contacto físico, siempre tratábamos de llamarnos o mantener un contacto por correo electrónico, y debo admitir que me dolió que ella me hubiera escondido su embarazo sabiendo que siempre la había apoyado en sus decisiones, pero  cada uno tiene sus motivos y uno los tiene que respetar.
Un mal presentimiento recorrió mi cuerpo pero preferí ignorarlo, al fin al cabo estaba feliz, o eso creía.
―Bueno, hay millones de Zoe Scott –Puso su brazo atrás de mi cuello― ¿Sabes que serás Ellite Pretty?
Asiento con una sonrisa en mis labios y él me responde con un corto beso que me hace suspirar pidiendo más.
Me recuerdo meses antes, cuando estaba locamente enamorada –ahora que me doy cuenta, estaba obsesionada– de mi jefe James a tal punto en casi entrar a una depresión porque el me confeso que no me quería como novia, solo como amiga. Recordé cuando estaba casi sola en este mundo y con un bebé entre mi brazos que no sabía cómo criar y mantener, cuando estaba llena de problemas y estaba en el peor momento de mi vida pero llego él… y poco a poco las cosas se solucionaron.
―¿En qué piensas?  –Sus ojos azules me miraron y por un momento quedé embobada por el color de estos.
Apoyé su cabeza en su hombro, como todas las películas de amor y traté de ser por lo menos un intento fallido de chica Tumblr.
―Te quiero contar algo –susurró en mi oído
Me acomodé para que escuchar mejor.
―Te Quiero. Te Quiero como eres y como serás desde hoy y para siempre.
Sonreí bobada por su confesión, tomé su rostro  y lo acerqué a mis labios para darle un largo beso.
Al llegar la noche, Nick se ofreció a dejarme ya que Charlie y su novia no iban a pasar la noche en el apartamento. Tampoco me tenía que preocupar mucho por Theo ya que lo había dejado al cuidado de Luisa, la nueva niñera de él.
―¿Qué vas a hacer esta noche? —me preguntó con interés en el elevador.
Lo pensé unos segundos.
―No lo sé, tal vez vea una película romántica aprovechando que Charlie no este. O cualquier cosa, tengo la noche libre. ¿Tú tienes planes?
Negó.
―Solo con mi cama —Fingió bostezar para darle más “emoción”.
―Tú y tu cama se han vuelto muy amigos, ¿no es así? —inquirí, buscando su mirada.
Me reí cuando me respondió con un guiño.
Llegamos a mi piso y mientras buscaba mis llaves en el pequeño bolso, tuve el impulso de hablar y cometí el error de no pensarlo.
―¿Quieres pasar? —le pregunté una vez abierta mi puerta.
Me observó un poco inseguro, pero sus ojos dejaron entrever sus intenciones. Honestamente, me asustaron un poco, pero ya no había vuelta atrás, ya había abierto mi bocota. Además, ¿qué era lo peor que podía pasar? Ambos éramos maduros y sabíamos las cosas. No pensaba preocuparme banalidades, solo debía dejar que las cosas pasaran.
―Si no es molestia ―sonrió y me siguió al entrar.
Dejé mis cosas sobre una mesa y me dirigí a la cocina.
―¿Quieres algo de tomar? ―abrí el refrigerador y sentí su mirada clavada en mi espalda. Me giré hacia él, que me observaba fijamente, recostando su hombro en la pared―. Tengo soda, jugos, cerveza, agua…
Noté cómo sus ojos recorrían toda mi figura. Un escalofrío me recorrió la espalda.
―Una cerveza está bien ―dijo al fin, observando mis ojos de nuevo.
Asentí, saqué un par de botellas frías, y le tendí una. Sonrió y levantó la botella en el aire.
―A tu salud ―dijo antes de llevársela a los labios. Me sonrojé, pero le imité. Comenzamos a caminar de regreso hacia la sala―. Así que, ¿veremos una película aun?
―Si gustas, sí. O no sé, ¿qué te gustaría hacer?
Nick se rió, negando con la cabeza.
―No te imaginas lo que me gustaría hacer.
―Entonces dímelo ―lo observé a los ojos, y una leve tensión creció entre nosotros. Parpadeó lentamente y negó de nuevo, inseguro.
―Hagamos lo que tú quieras.
Me encogí de hombros.
―¿Tienes hambre? Podríamos cocinar algo.
―No es mala idea. ¿En qué puedo ayudarte?
―Bueno, debo ir a hacer algo, pero mientras tanto, puedes pensar qué vamos a comer y buscar los ingredientes.
Nick aceptó y comenzó a buscar cosas en la cocina. Tomé mi bolso y me dirigí a mi habitación. Una vez en ella, cerré suavemente la puerta y busqué un cambio de ropa en el armario. Elegí una camisa y unos pantalones cortos, los dejé sobre una silla y entré al baño. Mi reflejo estaba hecho un desastre, me veía despeinada y mi maquillaje había desaparecido casi por completo. Cepillé mi cabello y retoqué mi rostro para verme un poco más decente. Lavé mis manos y me unté un poco de crema con olor a frutas. Me quité la ropa que llevaba puesta y regresé a la habitación, vestida solo en ropa interior. Tiré mi ropa a la montaña de ropa sucia. Tomé mi nueva vestimenta y me paré frente al espejo, de manera que pudiese ver a la puerta a través de este.
―Ellite ―la puerta se entreabre y la voz de Nick llega a la habitación. Lo observo  en el espejo. Su mirada me busca y me encuentra en un reflejo. No me muevo. Estoy en ropa interior y Nick ya me vio, ¿por qué esconderme? Es como si me estuviese viendo en la playa. Sin embargo, el vello en mi nuca se había erizado al escucharlo entrar. Sin moverse de donde estaba, ni entrar a la habitación, únicamente viéndome en el espejo, continuó―: Solo quería saber si te apetecía comer carne. Encontré un filete en el congelador.
―Por supuesto, está bien ―contesté en voz baja.
Nick permaneció quieto, sin quitarme la mirada de encima. Bajé la vista un instante, y cuando la levanté de nuevo, observé la puerta cerrarse casi por completo.  Seguía fuera. Observé el pomo de la puerta, y un instante después, esta se volvió a abrir. Nick entró y cerró con lentitud, observándome para evaluar mi reacción. Dejé mi ropa a un lado, en silencio. Era imposible no sentir el deseo y la pasión que nos envolvía.
Se acercó a mí rápidamente, tomó mis caderas, pegándome a él, y me besó con fuerza. Respiré profundo y hundí mis manos en su cabello, aferrándole hacia mí, necesitándolo. Su lengua acarició mis labios, como pidiendo permiso para entrar, y yo se lo concedí. Después de haber esperado tanto, los impulsos no perdonarían nada. Nuestras lenguas batallaban y se invadían, mientras mis manos jugaban en su cabello, y sus manos presionaban mis caderas, pegándome a su creciente erección.
Retrocedí unos pasos en dirección a la cama, donde Nick me recostó y se puso sobre mí, apoyando sus codos a los costados de mi cabeza. Aparté las manos de su cabello y las llevé de manera instintiva hasta los bordes de su camisa, jalándola hacia arriba para poder quitarse. Nick levantó los brazos y me ayudó a hacerlo, mostrándome su cuerpo, lo suficientemente definido como para hipnotizar a cualquiera. Lo observé, mordiendo mi labio, y acaricié su torso. Sentí su piel firme y caliente bajo mi tacto. Lo aruñé suavemente, y él me contestó con una sonrisa. Sus ojos estaban pintados por el deseo, y sus pupilas me observaban dilatadas. Tomé su rostro y me acerqué a besarlo nuevamente.
Con la respiración acelerada, me quitó el sostén y apoyó su mano en mi espalda para acercarme a su cuerpo. Nuestros pechos se restregaban suavemente, mientras él besaba mi cuello y mi quijada. Cerré mis ojos y ladeé mi cabeza para brindarle mayor comodidad. Acaricié su cabello y toqué sus brazos, apretando sus perfectos músculos, que se tensaban al sentirme.
Me recostó en la cama nuevamente y se soltó de mi agarre. Comenzó a deslizarse hacia abajo, regando besos en mi cuerpo. Cada beso que me daba, me quitaba el aliento y me hacía gemir. Acaricié sus piernas con las mías y llevé mis manos a las almohadas que sostenían mi cabeza, apretándolas de vez en cuando. Nick besó mi cuello, mi clavícula y mis hombros. Acariciaba uno de mis pechos mientras depositaba besos en el otro y acariciaba mi pierna con su otra mano. Pasó su lengua en mi abdomen y mis piernas temblaron. Sonreí y gemí en voz baja. Sin dudarlo dos veces, Nick se deshizo de la única prenda que me quedaba, y comenzó a besar mis muslos, provocando un cosquilleo en mi zona íntima. Besó mi sexo, arrancándome un gemido y haciéndome temblar de nuevo. Se puso de pie, se desnudó por completo y me observó, respirando lento.
―¿Te he dicho que estás increíblemente buena? ―me dijo, sonriendo. Me sonrojé y negué con la cabeza―. Bueno, estás como para pasar en esto toda la vida y lo disfrutare cada segundo
Sin darme tiempo a responder, se puso sobre mí y empujó su pelvis hacía la mía, hundiéndose lentamente en mí. Gemí y agarre fuerte sus brazos . Tiré mi cabeza hacia atrás, disfrutando de la sensación de sentirlo en mí, completándome y fusionándose conmigo. Acarició mi rostro y me beso suave, mientras comenzaba a moverse de una manera más rítmica y firme. Seguí sus movimientos y levantaba mi pelvis en cada embestida para sentirlo más adentro . Su respiración comenzaba a entrecortarse, y gruñidos mezclados con gemidos salían de su boca. Arqueé mi espalda y él me abrazó fuerte justo en el momento en que mi cuerpo llegaba al clímax, y Nick, con unos cuantos gemidos, se dejó llevar por el placer, sin dejar de moverse, volviendo el momento más placentero.
Al terminar, me abrazó hacia él, rodó sobre la cama para dejarme encima de su cuerpo, y nos desplomamos, cansados, desnudos y con las respiraciones agitadas.
―Se siente muy bien tenerte así ―confesé.
―¿Así cómo? ―lo observé. Permanecía con los ojos cerrados y sus manos rodeando mi cintura.
―Así ―contesté, un poco apenada.
―¿Cómo? ―insistió, y abrió uno de los ojos para verme.
―Dentro de mí ―solté. Rió y me besó la frente.
―Quería escucharte decirlo ―puso un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, y me observó, mordiéndose los labios―. ¿Qué dices? ¿Lo hacemos de nuevo?
Sonreí.
—¿Por qué no?
(...)
Holaaaa antes que todo gracias a @yourdoom por ayudarme en la parte erótica de la novela y ahora me di cuenta como se hace xd .
Chicas estamos en los Wattys y estaría muy feliz si recomendarán o votaran cada capítulo , no sean fantasmas :(
Las quiero❤❤❤❤

Beautiful Baby¡Lee esta historia GRATIS!