Reto número 44

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-Comienza un relato con: "No te volveré a fallar, te lo juro".

"No te volveré a fallar, te lo juro." era la frase favorita de Kevin. Cuando olvidó el día de la boda."No te volveré a fallar, te lo juro", me  lo había dicho con lagrimas en los ojos, con la sortija en lo alto, con su aureola de santo. Debí haber sido más lista y olvidarlo todo en ese momento.
"No te volveré a fallar, te lo juro." Lo había repetido a la semana, cuando nos estábamos mudando, la mudanza había quedado de llagar a las 12 al apartamento y yo había salido del trabajo para recbirlos; Kevin tendría que haber estado ahí, lo había llamado varias veces, pero mandaba a buzón al instante. Recibí a los de la mudanza, llamé a Kevin, desempaqué, llamé a Kevin, Limpie la casa; seguí llamando a Kevin, acomodé cada cosa en su lugar... dejé de llamar a Kevin y en su lugar me puse a llorar.
"No te volveré a fallar, te lo juro", fue su respuesta cuando los pagos llegaron, cuando olvidó mi cumpleaños, cuando olvidó pasar por mí el día que le preste mi auto porque el suyo se descompuso, cuando salió de copas con sus amigos el mismo día que habíamos planeado una cena en pareja.
"No te volveré a fallar, te lo juro." me dije un día frente al espejo, en una de esas frecuentes mañanas en las que había despertado sola. Hablé  con mis suegros, con mis papás, con mis jefes y mis amigos. Había hecho bien en esconder mis ahorros, con eso comencé de 0, me mudé y compré una casa en el lugar de mis sueños. Entendí el concepto de "mejor sola que mal acompañada".
Kevin estaba en su usual viaje de negocios el fin de semana que me fui. Entregué el departamento, agradecí a los dueños y dejé una nota para Kevin: "No me volveré a fallar, te lo juro. P.d: Solo falta tu firma en los papeles de divorcio."

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