Capítulo 13

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Hoy es día de pago.

Hace una semana que encontramos a Lola y sus bebés: Princesa, Mateo y Lucas. Semana en la que el veterinario me dio plazo para adecuar mi casa y comprar todo lo necesario. Estos ocho días Rafael y Sofía —quien flipó cuando se enteró de todo, pero que como el ser humano noble y bueno que es decidió ayudar también— me han apoyado mucho.

He visitado cada día a Lola, ha mejorado mucho pero todavía debe permanecer en la clínica veterinaria. Sus bebés serán entregados a mí hoy, eso sí, debo firmar el compromiso de esterilización y afiliarlos al seguro canino. Para ello he usado un poco de mi sueldo y la plata que robé de Gustavo.

Debido a que compré algunas cosas para los animalitos, no pude evitar comprar otras para mi bebé, en realidad muchas. Creo que con todo ya puedo llenar su armario. Sin embargo, hoy comparé el televisor que tanto quiero, sí, me agrada leer, pero hay algunas series y películas que son fantásticas y requiero de un TV o una Laptop. La segunda ya la tengo, pero no tengo internet, lo que es nada.

Rafael se ha ofrecido entonces a acompañarme para terminar de comprar las cosas de los cachorros y la TV.

—¿De cuantas pulgadas lo quieres?

—Eh... no lo sé. No muy grande pero tampoco muy pequeño.

Ríe entre dientes y niega con la cabeza. —Mejor vamos y me señalas el tamaño que prefieres.

Llegamos al lugar donde venden los electrodomésticos. Hay de todo, todo lo que necesito. Argumentando que tenía algunos ahorros, me permito comprar algo más que el televisor. Una plancha, una pequeña lavadora, un nuevo estéreo, una olla rocera, licuadora, etcétera.

—Creo que me gustaría de ese tamaño. —Señalo un televisor exhibido en la parte superior del mostrador.

—Bien, espera pregunto que marca es y cuáles son sus características.

Un asesor comercial viene y nos enseña todo sobre el aparato. Es un televisor inteligente tiene una y mil cosas, las cuales no creo que pueda experimentar todas por completo o aprender a manejarlas, es de 52", puedo conectarlo a internet y bla, bla, bla. No logro captar mucho de ello. Rafael por su parte, entiende todo y decide que no tiene lo necesario, seguimos contemplando otros modelos del mismo tamaño hasta que por fin está satisfecho con uno.

—Es una buena marca, tiene garantías de dos años y está a buen precio —argumenta cuando me quedo viéndolo.

—Vale.

—¿Su esposa desea llevar algo más? —pregunta el asesor. Mis ojos se abren ante su referencia—. Tenemos un nuevo modelo de monitor de bebés y también en la sección de atrás hay artículos y muebles para el cuarto.

—Yo no...

—¿Te gustaría verlos? —pregunta con una sonrisa, sin corregir al chico.

Asiento confusa y camino de la mano de Rafael hacia la sección que menciona el asesor. Hay cientos de cosas para bebés. Juguetes, coches, caminadores, camas, moisés, monitores, pantallas, cajas musicales, cómodas, repisas, organizadores, luces, entre otras. Extasiada y emocionada, me dirijo y escucho atentamente a la chica encargada, sobre cada objeto que muero por llevar a casa.

—... Pueden observar a su bebé desde cualquier lugar de la casa, el sistema de vigilancia puede ser configurado en cualquier dispositivo como Tablet, laptop, TV, móvil, y así estarán con los ojos todo el día sobre su pequeño. —En su pequeño dispositivo, muestra la imagen de nosotros. Nuevamente, Rafael no corrige a la chica sobre que este es Mi bebé y no Nuestro.

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