Capítulo 12

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El martes no pudo llegar más rápido.

Suspiro feliz porque por primera vez iré a cine, y lo haré con Rafael, nada más y nada menos.

Apago el computador pues ya es hora de salir y dejo listo todo para el siguiente día. Tomo mi bolso y con una sonrisa que se niega a dejar mis labios, camino hacia la salida.

—Lily —Me vuelvo hacia la voz de Rafael—. ¿A dónde vas?

—A casa.

—¿No ibas a esperarme? —pregunta. Frunzo el ceño, confundida, pensé que no nos veríamos hasta las seis y como desde que la semana pasada y estos días ha estado ausente, Alfonso es quien me lleva.

—Bueno..., Alfonso ha estado llevándome a casa, así que iba a esperarle fuera.

—Bueno, hoy no tendrá que hacerlo. Ya estoy aquí.

—Oh.

Sonríe. —Vamos pequeña.

Le sigo hasta su auto y pronto nos conduce a casa. Al llegar, como siempre, me acompaña hasta mi puerta y me no se retira hasta que estoy dentro y segura.

 Al llegar, como siempre, me acompaña hasta mi puerta y me no se retira hasta que estoy dentro y segura

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Sofía: Así que, ¿qué usarás está noche?

Yo: ¿Un vestido?

Sofía: *ruedo los ojos* ¿Qué vestido?

Yo: ¿El azul?

Sofía: Oh ese es lindo. Sí, me gusta. Úsalo y dejarás a mi hermano flipando.

Yo: ¿Por qué tendría que hacer flipar a tu hermano?

Sofía: Jijiji olvido lo inocente que eres. No te preocupes, sólo usa el vestido y deja tu cabello suelto. Hoy salgo tarde del trabajo, nos veremos cuando regreses.

Yo: Bien. Gracias Sofía, nos vemos.

Siguiendo los consejos de mi amiga, decido usar el vestido azul, strapless largo y de silueta semiajustada. Uso unas sandalias plateadas y aplico un poco de la crema para peinar que me recomendó Sofía la otra vez, para que mis suaves ondas queden más definidas. El maquillaje es básico, lo que mi amiga me mostró, brillo, rubor y un poco de pestañina. Contemplo mi reflejo y me doy por satisfecha. Acaricio mi panza y le digo a mi bebé lo maravilloso que es tenerle conmigo.

Unos minutos y el golpe en mi puerta me alerta de la presencia de Rafael. Tomo mi bolsa y rápidamente me dirijo hacia la puerta para abrirle.

—Lily... guau. —Sus ojos viajan desde mi rostro hasta el final de mi vestido, calor se dispersa por toda mi piel al ver el brillo en sus ojos y la forma en la que su labios se abren un poco tratando de tomar aire. Creo que sí me veo bien, pero saberlo y ver la reacción que causo en él, no evita que me sonroja hasta la raíz de mi cabello.

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