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Pen Your Pride

Capitulo 1

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La vida es grandiosa.

La vida es grandiosa, increíble y aterradoramente buena. Estos últimos meses con Sebastián han sido un torbellino de risas, salidas en la tarde, besos que roban el aliento y conversaciones a altas alturas de la noche que generalmente me dejan con sueño el resto del día. Lo que totalmente valía la pena por poder escuchar su voz y saber mas sobre él.

Nuestra conexión solo se hizo cada vez mas fuerte en vez de empezar a morir como pensé que haría. Hasta ahora las cosas han ido muy bien, pero bueno... he llegado a aprender que cuando las cosas van así de bien, algo tiene que ir mal inevitablemente.

Y una vez que pienso en eso, creo que llamo a la mala suerte hacia a mi.

Estoy sentada en mi cama escribiendo cuando mi mamá entra a mi habitación. Dejo mi cuaderno a un lado y alzo mi mirada mientras se sienta al borde de mi cama. Mi mente de inmediato entra en alarma porque ella nunca entra a mi habitación así como así. Siempre ha dicho que la habitación de alguien es su propio refugio y es muy cuidadosa con eso de cuidar de "mi espacio".

— Quiero hablar contigo — Dice.

Su expresión es tan seria que estoy tentada de decirle que hablemos otro día, pero asiento de mala gana y distraídamente comienzo a jugar con mi lapicera. Nada bueno jamás ha venido de la tan temida frase "quiero hablar contigo".

— Bueno, ya que tú y Sebastián han estado saliendo por un tiempo...

Mis ojos se abren de golpe — Mamá...

— No estoy juzgándote Julieta, ustedes son jóvenes, yo también pasé por esto, es totalmente normal. Solo necesito saber si se están protegiendo...

Oh Dios, permite que el suelo se abra y me trague.

— Mamá, no es necesario que hablemos de esto ahora. En serio — Insisto, intentando repeler el deseo profundo de reprimir un gemido en mi almohada.

Ella solo me sigue mirando, su rostro serio como si estuviera esperando a que simplemente le admita que Sebastián y yo...

Maldición. Ni siquiera puedo pensar en ello aun.

Pero está bien, solo voy a decirlo.

Trago saliva.

Solo tengo que decirlo y ya.

Tomo un profundo respiro y me tapo los ojos con mis manos incapaz de mirarla mientras lo digo — Mamá, nosotros no hemos hecho nada.

Me quito las manos para mirarla tan pronto como las palabras salen de mi boca, pensando que ella estará más tranquila con eso, pero su expresión sigue siendo la misma. Como si lo que acababa de decir en realidad no fuera importante.

— Eso está bien cariño, solo recuerda que siempre voy a estar aquí para cualquier pregunta que tengas o si necesitas algo, que te programe una hora con el ginecólogo, solo dime y lo haré, sin preguntas.

— Gracias mamá.

A pesar de todo esta conversación en realidad no fue tan mala como había pensado.

Se aleja y me sonríe antes de quedarse parada cerca de mi puerta—¿Vas a invitar a Sebastián esta noche para cenar?

— Seguro.

A mi mamá le encanta Sebastián. Lo que realmente no es sorprendente, ya que él me deja en casa exactamente a la hora acordada, ni un segundo mas ni un segundo menos. Me vuelve loca a veces.

De acuerdo, la mayor parte del tiempo.

La cosa es que creo que es mas que eso, que a mi mamá le cae bien Sebastián por otras razones. Ella sabe lo que pasó con su mamá, aunque se ha negado a darme detalles. Piensa que Sebastián me lo dirá cuando esté listo.

No estoy muy segura. Aunque hemos hablado de un montón de cosas en estos últimos meses. Creo que ese es un tema delicado y no sé si Sebastián confié en mi lo suficiente como para contarme algo así de personal.

Sebastián. Mi novio. La palabra aun me suena extraña, incluso cuando solo la pienso en mi fuero interno.

No estaba en mis planes tener novio, al menos no todavía. Pero entonces Sebastián vino y... bueno, él no se dio por vencido, incluso cuando le hice creer que estaba saliendo con alguien más. Fue la mentira mas grande y loca que he dicho en mi vida. Y nadie mas que Sebastián y Sofí, mi mejor amiga en todo el mundo mundial, lo saben y prefiero que se quede así.

***

El lunes temprano en la mañana estamos empacando para ir a la casa de mi abuela a quien no he visto desde que nos visitó la primavera pasada. Ella vive a casi dos ciudades de distancia. Por lo que cuando finalmente llegamos allí mi trasero duele como el infierno y hago una mueca de dolor mientras ella nos hace pasar dentro.

Me encanta la casa de mi abuela. Está llena de fotos de cuando mamá era pequeña, que fue hija única al igual que yo. Respiro el aroma a pastel de chocolate y sonrio feliz. Huele como el recuerdo que siempre tengo de ella. Me hace sentir como si tuviera cinco años nuevamente, cuando la vida era infinitamente mas fácil.

La abuela viene desde la cocina y una gran sonrisa se cuela por su rostro — Llegaron justo a tiempo. El pastel está listo.

Le doy un gran abrazo. Solo ahora que estoy aquí me doy cuenta de cuanto la extrañé todo este tiempo. Cuando me alejo de ella me está dando un mirada extraña, casi como si estuviera viendo a través de mi. Como lo hace Sebastián todo el tiempo.

Maldición, ni siquiera he estado lejos de él mas de cuatro horas y mi mente ya está pensando en él.

Nota mental para mi: ¡Concéntrate!

— Te ves diferente cariño.

Mis orejas arden con su comentario. Me encojo de hombros, pero mamá que había estado acomodando los regalos que trajimos para ella se acerca y me sonríe con complicidad — Tal vez es porque ya tiene novio.

Dios mío.

— ¿Tienes novio? — Pregunta la abuela sobresaltada — ¿Desde cuando? ¿Cuántos años tienes, 13? — Me mira a mi y luego se gira para clavar a mi mamá con una mirada de muerte — No puedo creer que le permitas tener novio, es demasiado joven aun. Por eso la sociedad está como está.

— Ella ya es grande, yo empecé a salir con chicos desde los 14 — Replica mi mamá.

— Si — Esta de acuerdo la abuela casi apuñalándola con la mirada — Porque te escapabas por la ventana para salir.

— Solo porque tu me prohibías salir.

— Es lo que toda madre debe hacer con sus hijas adolescentes. Los chicos a esa edad no son mas que hormonas caminando por ahí.

Mi mamá dice algo en respuesta y miro de una a la otra mientras discuten. Es como estar viendo un partido de tenis. Creo que ya olvidaron que estoy justo aquí.

Es algo gracioso verlas así. Se supone que las madres son las que deben ser duras con sus hijas, le prohíban ir a lugares hasta altas horas de la noche y las abuelas sean mucho mas relajadas con sus nietas. Pero creo que ellas perdieron el memo y están haciendo todo al revés.

Aprovecho que no me están prestando atención y camino en reversa lentamente a la habitación para poder revisar mi celular. Mi padre sigue afuera hablando con algún cliente y no creo que vaya a entrar pronto.

Hablo con Sofí cerca de una hora y para cuando finalmente colgamos mi oreja está mas roja que un tomate. Luego le mando un mensaje rápido a Sebastián quien me había preguntado si ya habíamos llegado y luego lo apago. También quiero saber que está haciendo y donde está y... todo lo que quiera decirme, pero sé que si lo llamo o espero a que él lo haga probablemente nos quedemos hablando hasta el otro día...

Dios, tengo la sensación de que estos días se me van a hacer real, realmente largos.


¿Solo un rumor? - #3 ¿Solo un beso?¡Lee esta historia GRATIS!