Capítulo 1

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Almikar golpeó fastidiado una de las ramas que se interpusieron en su camino al andar, el Bosque de la Medianoche era enorme y funcionaba como frontera entre el reino de los humanos o fugaces,  y el de los vampiros; los enormes árboles de abundant...

Almikar golpeó fastidiado una de las ramas que se interpusieron en su camino al andar, el Bosque de la Medianoche era enorme y funcionaba como frontera entre el reino de los humanos o fugaces,  y el de los vampiros; los enormes árboles de abundantes ramas impedían que la luz llegara al suelo, al menos en ese aspecto era un lugar "seguro" para los oscuros. A pesar de eso a él sólo le parecía un sitio mohoso y desagradable. Se suponía que el bosque era un sitio especialmente peligroso, se contaba nadie regresaba jamás de ahí. De ser sincero no había esperado algo tan simple al entrar, parecía un sucio bosque cualquiera, bastante más grande, debía admitirlo, pero hasta ahora no se había encontrado nada fuera de lo común, ¿Qué clase de joyas podría encontrar en un sitio como aquel?

El joven vampiro sacó un viejo diario de su chaqueta, su vista nocturna le dejó ver claramente las letras, era el supuesto diario de un anónimo que había logrado entrar y salir del misterioso lugar, hablaba de tener alucinaciones locas como: bestias enormes asechando en la oscuridad, aves brillantes y peces en los árboles. Era una verdadera locura y por ello el viejo diario había olvidado en la sección de fantasía, no era la referencia mas confiable, pero era lo único que tenia.

Las primeras páginas eran más coherentes, el sujeto debía haber comenzado a tener alucinaciones mas vividas varios días después de estar allí. Al principio hablaba de un bosque justo como el que estaba viendo, casi enseguida describía seres invisibles persiguiéndolo y enormes animales que salían de la nada.

 Al principio hablaba de un bosque justo como el que estaba viendo, casi enseguida describía seres invisibles persiguiéndolo y enormes animales que salían de la nada

Miró con desdén a su alrededor, aquellos sitios eran más adecuados para los asquerosos lobos que para sangre Real como él. Margerith debería tener un límite para sus caprichos, decir en plena Corte que deseaba una de las gemas de aquel bosque... La chiquilla no podía disimular sus deseos por quitar del camino al fastidioso medio hermano que estorbaba en sus planes de grandeza y gloria.

Pese a que Almikar podía llamar a Margerith su media hermana, lo cierto es que alguna vez había sido humana, su padre la había transformado prendado por de su belleza, seguramente pensando que si tenía que elegir una compañera, una bella era la mejor opción.

Contrario a Margerith, Almikar era un vampiro nacido, un heredero puro y eso no era algo que se consiguiese con facilidad, un nacimiento de aquel tipo requería grandes sacrificios. Uno de ellos y el principal: era la muerte de la madre. La suya en especial había fallecido nada más traerlo al mundo, ni siquiera había alcanzado a sostenerlo en brazos. 

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