Reto número 39

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-Escribe un relato en el cual dos personas totalmente opuestas se conozcan de forma poco corriente.

*¡Odio a Luis! No puedo creer que me haya enviado sola al mecánico ¿cómo espera que me las arregle si a duras penas sé manejar? ¡Es inaudito!* Dennis estaba molesta, y aunque sabía que Luis no lo había hecho a propósito (pues tenía una reunión muy importante) No se sentía segura en ese ambiente. Ella era sumamente nerviosa y odiaba estar expuesta, más frente a hombres.
El taller al que Luis le había indicado tenía que ir, estaba a una distancia relativamente cercana a su hogar (así ella no se perdería, pues era un poco despistada). Cuando llegó, Dennis se sintió aún peor; todos los hombres mostraban tatuajes y una pinta nada buena, como si fuesen pandilleros o delincuentes (ella no estaba acostumbrada a salir fuera de su zona de confort y socializaba solo con personas de su misma clase y gustos). Pensó seriamente en regresar y decirle a Luis que el lugar estaba cerrado, él ya tendría que regresar y hacer las cosas por su cuenta. Estaba por meter reversa al auto, cuando alguien toco en su ventana. Era un hombre de cabello canoso  y toscos rasgos. Presa del miedo, Dennis se mostraba completamente incapaz de bajar el vidrio, pero había olvidado poner los seguros a la puerta y el hombre la había abierto.
-Buenos días- Su voz iba acorde con sus rasgos; muy gruesa y profunda.- ¿Es usted la esposa de Luis?
-S-sí.- logró decir ella.
-¿A venido a dejar el auto a reparar?- El hombre había tenido que preguntar, pues ella seguía aferrando fuertemente el volante y el cinturón seguía asegurado.
-Si.
El hombre la seguía mirando, esperando a que ella se bajara del auto. Pero su mirada la cohibía y ella todo lo que quería hacer esa alejarse lo más pronto posible.
-Me comentó su esposo del desperfecto del auto, aún así creo que sería mejor revisarlo y después le diré si tiene algo diferente a lo que creíamos.
Ella no habló, solo se limitó a asentir con la cabeza.
-Señora -Dijo el hombre con toda la paciencia que pudo.- Creo que necesitaré que se baje del auto.
-Oh, sí. Lo lamento.- Aún con miedo, hizo lo que le pedían. Pero una vez fuera de la seguridad de su vehículo, no supo que hacer, o a donde ir.
El hombre se subió al auto y empezó a hacer la revisión.
-Sí, creo que las suposiciones de su marido son correctas. A Luis aún no se le han olvidado los años que trabajó aquí. Eso me alegra.
Dennis sonrió tímidamente, no sabiendo que contestar a ese comentario.
-Tengo que conseguir las piezas que tendremos que cambiar y después lo repararemos. Dentro de 2 días estará listo.
-¿Qué? ¿Tengo que dejar el auto? - Luis no le había dicho eso. *¿Cómo  regresaré a casa?* 
Dennis, jamás se había movido en otro vehículo que no fuese su automóvil. Y utilizar un transporte público o un taxi era una idea inconcebible. El hombre comenzó a reír al ver la cara de espanto de Dennis.
-Luis mencionó que usted era quisquillosa, pero no creí que lo fuera tanto. No parece ser del tipo de mujer que le gustan a Luis.
Ese comentario la molestó, ¿a qué se refería con que no era del tipo de mujer que le gustaba? Antes de que pusiese protestar, el hombre chifló. Y de dentro del establecimiento salió una mujer de complexión delgada, amplias caderas; su cabello recogido en un moño en lo alto de la cabeza y sus ojos enmarcados por unas destartaladas gafas. Llevaba ropa que claramente era varias tallas mas grande de las que ella necesitaba, y estaban cubiertas de aceite.
-Adriana ¿Recuerdas a Luis? -La joven se sonrojó y Dennis sintió la ira fluir dentro de ella -Bien, ella es su mujer y necesita que la lleves a su casa. Luis dijo que no estaba muy lejos de aquí. No deberías tardar más de 15 minutos. Después puedes irte a casa.
-Sí pa. Venga, acompáñeme.
Dennis no quería ir con Adriana, pero al parecer, no tenía otra opción.
Adriana conducía un auto que parecía más caro que el suyo, y no pudo evitar asombrarse al verlo.
-Ustedes las rubias, tienden a hacer suposiciones inmediatamente. ¿Que nunca ha escuchado que nada es lo que parece?
De camino a casa, ambas se vieron forzadas a hablar. Adriana había mentido, diciendo que el estéreo estaba descompuesto; ella quería saber con quién se había casado su mejor amigo y primer amor.
Dennis era una decoradora de interiores, siempre había vivido en la opulencia y había conocido a Luis en una exposición de arquitectura ( él era arquitecto). Dennis también tenía curiosidad sobre Adriana y descubrió que ella era una licenciada en robótica, al parecer era todo un cerebrito. Estaba de vacaciones (ella trabajaba en el extranjero para una prestigiosa compañía) ayudando a su padre en el negocio, Adriana decía que era su manera de retribuirle a su padre todo el esfuerzo y las enseñanzas que la habían llevado a donde estaba. Además era una aventurera nata, nada la intimidaba y gustaba de conocer y explorar en cada oportunidad que tenía. Ambas eran completamente diferentes, pero comprendían porque Luis había compartido su vida con ellas y porque había escogido a Dennis en lugar de Adriana.
Al final, Dennis la había invitado al día siguiente a cenar, quería saber más sobre cómo era Luis antes de conocerlo. Creía que su marido se estaba reprimiendo y quería conocer todas sus facetas. Adriana había aceptado encantada, hacía muchos años que no veía a Luis y quería ponerse al corriente. Le aseguró a Dennis que no había nada entre ellos, ella tenía a su pareja en casa y Luis y ella habían quedado como buenos amigos.
Al día siguiente, todo salio perfectamente. Luis se alegró de ver a su vieja amiga y Dennis rió como nunca antes lo había hecho.

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