Oportunidades de la vida

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"La vida te da pocas oportunidades para ser feliz y cuando te las da, tienes que tomarlas cueste lo que cueste."


Tengo que aceptar que nunca pensé que la persona que estaba arrodillada al frente de mí iba a ser una persona tan especial en mi vida y en la vida de mi hijo. Ya habían pasado tres meses desde que lo conocí y su lealtad y confianza se notaban cada vez más a medida que pasaban los días. No sé qué era pero había algo en él que me hacía hablar de cosas que nunca había hablado con nadie. Él simplemente me hacía liberar todo de mí, me hacía sacar todo, lo bueno, lo malo y lo extraño, cosas insignificantes, cosas profundas, cosas no tan profundas. Todo, absolutamente todo se lo contaba y él, como siempre, escuchaba con total paciencia y atención.


Mi amor hacia él fue de a poco, lento, sin ilusiones y sin mentiras como un lindo atardecer, pausado y sereno pero hermoso. El amor que tengo con él es el más grande y sincero que había tenido con alguien. Con los otros chicos que me había "enamorado" nunca había sentido esto, una sensación hermosa y suave como una nube pero a la vez fuerte como un rayo de sol en medio de la oscuridad. Para mí Nick era eso, un rayo de luz en medio de la oscuridad de mi vida.


-No me molestaría ver tu sonrisa el resto de mis días -sonreí al imaginar-. Nunca pensé que mi corazón se iba a curar de las heridas que la vida me había causado hasta llegaste tú y me lo alegraste...estoy malditamente loca de amor por ti, Nicolás Pretty.


-Entonces ¿Aceptas? -Su sonrisa era cada vez más grande y la mía también.


-Por supuesto tontito -me agaché y lo miré a los ojos-. Sería una tonta en no casarme contigo. Sí, acepto casarme contigo.


Puse mi mano y él lentamente me puso el anillo como si el tiempo, los problemas, pararán y solo estábamos nosotros, en nuestra burbuja, amándonos sin terminar nada, solo que nuestros corazones fluyeran juntos en un camino sin fin.


-Nunca pensé que me iba a casar con alguien -confesó-. Pero desde que te conocí no dudé en que eras la mujer especial para mí.


Lentamente y sin que yo me diera cuenta ya estaba a milímetros de su rostro, mis labios entreabiertos deseando probar el sabor sus finos y lindos labios.


-Te haré la mujer más feliz del planeta -susurró antes de besarme-.Te lo prometo.


-Soy y seré la mujer más feliz del mundo estando a tu lado -respondí.


Sus labios tocaron los míos y empezaron a bailar lentamente y dulcemente esperando que nuestro momento nunca se acabara. Gemí cuando permití que su lengua entrara en mi boca y puso sus manos en mis caderas, abrazándolas como si fueran suyas.


Nos separamos jadeando y sonriendo como locos enamoradas, cuando Theo grita a Nick: - ¿Papá?


Nick lo miró, no molesto, ni enfadado, él estaba sonriente; tanto que se le veía en cada poro de su gran sonrisa que Theo lo llamara así, como si esta nueva responsabilidad fuese lo que él siempre quiso. Ser el padre de mi hijo.


-Seré tu padre cada día que pase -tomó a mi hijo en sus brazos-. Te enseñaré a jugar futbol, serás mi campeón, mi cómplice...serás mi hijo. No importa que no seas de mi sangre, de que no estuve en tu nacimiento pero estaré a tu lado por siempre y para siempre.


Las pequeñas manos de Theo rodearon la cara de Nick y rio como entendiendo lo que decía su padre.


Después sin previo aviso, Charlie entra al departamento con su novia mirandome extrañado por la posición que estábamos.


-¿De qué me perdí? -Preguntó sorprendido y mirando a su alrededor- Ustedes son raros y muy raros cuando están los dos juntos-acusó.


No pude evitar poner los ojos en blanco y reírme por el comentario de Charlie.


-¿Por qué tanto misterio? -Emma habló y nos miró directo a los ojos como tratando de adivinar qué pasaba


Nick me apretó más la mano para tratar de calmar los nervios y la ansiedad que él tenía.


-No me digan que mataron a alguien -bromeó Charlie-. Que no tengo la menor idea donde enterrar un cuerpo.


-Bueno... -junté mis manos y empecé a jugar con estas para tratar de disimular el nerviosismo que tenía en ese momento-. Lo que le vamos a decir es algo improvisado....


-...y bueno, para nosotros -terminó Nicolás.


-¡¿A quién mataron?! -Gritaron Emma y Charlie alarmados.


-A nadie, joder -gritamos.


Charlie puso los ojos en blanco y gruñó demostrando que estaba perdiendo la paciencia.


-Chicos...no tengo todo el día -anunció molesto.


-¡Nos vamos a casar! -gritamos en unísono.


-Oh mierda, perdí -grito Emma sacando su billetera-. Maldito, si me entero que has hecho algo, te mato -miró molesta a Charlie.


-¿Espera qué? -Pregunté atónita por la reacción- ¿Ninguna felicitación? ¿Nada?


-Bueno, nosotros teníamos más que claro que iban a terminar casándose -explicaba mi amigo mientras si novia le pasaba billetes-. Pero no sabíamos claramente si esta o la otra semana Nick se le iba a proponer y para hacerlo divertido apostamos


- ¿Apostaron que yo me iba a casar con él? -Pregunté divertida.


-Negocios son negocios, amiga -echó a reír-. Hasta cuando discutían se notaba que se querían y eso era tierno y a la vez muy cursi.


-Vaya...que grandes amigos tenemos -rompió su silencio mi prometido.


Todos rompimos a reír más relajados y los chicos se acercaron a felicitarnos divertidos y alegres.


*


-¿Entonces cómo se conocieron? - Pregunto Emma tomando su refresco


-Nos conocimos en el peor momento de mi vida -confesé recordando-. Estaba en el hospital asustada por el estado de Theo y Jaime me había dejado sola porque tenía que trabajar -miré a Nick que estaba junto a mí y le sonreí-. Y fui a la cafería donde él estaba. Recuerdo que le hablé y él me preguntó que qué me pasaba y le conté todo porque no aguantaba más el dolor.


-Y estuve toda la noche acompañándote -terminó Nick, tomándome las manos.


- ¿Ellit y cómo crees que sería esto si Zoe estaría viva? -Preguntó Charlie.


- ¿Quién es Zoe? -Pregunto Nick.


-Es mi hermana, la madre de Theo.


Nick abrió los ojos como platos y empezó a sudar nervioso.


-Así se llamaba la chica del campamento, Ellit.










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