CAPÍTULO 1 - Te lo merecías

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Noté como alguien giraba el pomo de mi puerta y subía las persianas para que la luz atravesara las cortinas y consiguiera entrar en mi habitación. La cuál, permanecía en total oscuridad.

—Despierta. —Oí una voz que me resultaba demasiado familiar, y me giré para darle la espalda. Tenía mucho sueño y no iba a dejar que nadie me despegase de la comodidad de mis sábanas.

—Un rato más. —Le supliqué a mi amiga mientras arrastraba sutilmente las sábanas desde mi pecho hasta lo alto de la cabeza sin que se percatara lo más mínimo.

—Ya has dormido demasiado. —Thalia retiró las sábanas de mi cuerpo y empezó a darme pequeños golpes en los brazos para que abriera los ojos y decidiera levantarme.

—¡No! —Con un bufido volví a echarme las mantas por encima e ignoré a mi amiga, la cuál, se encontraba mirándome con las cejas arqueadas.

—Vamos a llegar otra vez tarde al instituto por tu culpa. —En el fondo sabía que tenía razón, pero ella sabía tan bien como yo, que si naces perezosa, no cambias jamás.

—Me da igual— continué con mi rechazo hacia levantarme y sonreí victoriosa.

—¡Levántate!— oí a mi amiga suspirar.

—No.

Oí la puerta cerrarse a mis espaldas y entonces me dí cuenta de que había ganado yo nuestra pelea, y hoy no asistiría a clases.

Punto para Amy.

A los cinco minutos, mi amiga entró por la puerta, pero yo no me inmuté lo más mínimo.

Un cubo de agua helada mojó toda mi cama incluyéndome a mí y en un ataque de ira casi mato a Thalia.

—¿Pero se puede saber que haces?— retiré el exceso de agua de mi cama, antes de que esta traspasara el colchón.

—Despertarte—  contestó con una sonrisa satisfactoria plasmada en su rostro.

—No ha tenido gracia— bufé desesperada por estar seca de nuevo.

—Más de la que tu te piensas.

Me levanté de la cama con una mueca de disgusto y me dirigí al baño.

—No hace falta que te duches. Con el agua que te he echado ya vas bien.

En un acto reflejo cogí el primer cojín que alcanzó mi vista y se lo tiré provocando que este se estampara contra su cara.

Te lo merecías imbécil.

—Huy lo siento. Creo que te he dado muy fuerte. Mira el lado bueno. No puedes perder más neuronas, ya que se te acabaron hace tiempo.

—Serás...— la corté cerrando con fuerza la puerta del baño.

—Ya saldrás. Y yo te estaré esperando— contestó a regañadientes.

—Pues mejor coge una silla por que se te van a cansar las piernas y tu pesado culo.

—Vas a tener que salir tarde o temprano— me retaba vacilante.

—Nadie me puede obligar.

La puerta de mi habitación se abrió de golpe y pude oír unos tacones resonar contra el suelo.

Mierda.

—Thalia. ¿Dónde está Amy?

Por la cerradura del baño vi como Thalia apuntaba hacia mi dirección.

Pagarás por esto perra.

—¡Amy Murphy sal del baño ahora mismo!— gruñó mi madre en tono militar.

Dark Secrets [BREATHLESS 1]¡Lee esta historia GRATIS!