-Sam, hija, sal ya-me decía mi madre al otro lado de la puerta.
Apenas la escuchaba ya que tenía la música muy alta.
Estaba arreglándome, ya que hoy mis padres me tenían que decir algo muy importante, y decidieron ir a cenar todos juntos.
Diez minutos después, ya estaba lista.
-Samantha querida, por fin apareces-me decía mi madre sin apartar la vista de su móvil.
Odiaba que me llamase por mi nombre completo pero, cuando ella estaba molesta me decía así.
-Sam, estás hermosa-me decía mi padre mientras se acercaba.
Después de que mi padre me dijese esto, mi madre por fin decidió mirarme, y me dijo lo mismo.
Mis padres pasaban la mayor parte fuera de casa ya que trabajaban de aquí para allá, así que no me extrañaría que me dijesen que saldrían fuera.
Cuando llegamos al restaurante, nos adentramos en una sala privada, lo cual me sorprendió, mis padres nunca hacían eso. Sólo había una mesa, y en ella estaba una mujer mayor y una chica, que saludaban a mis padres. Nos sentamos junto a ellas, y empezaron a hablar de su trabajo algo que me pareció tan aburrido que desvié mi vista a mi teléfono.
-Sam hija, ¿estás escuchando?-me preguntaba mi madre.
Yo la ignoré algo que le molestaba mucho, pero que me hacía reír a la vez.
-Samantha-me dijo mi padre mientras me quitaba el móvil.
Era lo que más odiaba, que me quitasen el móvil. Hice una mueca de molestia, pero mis padres continuaban hablando.
-Sam, quiero presentarte a la señora Hilder.
-Oh, por favor, dígame Sara-decía la mujer.
Yo me levanté y le ofrecí la mano, pero ella me dio un abrazo, que yo acepté de mala gana.
-Y ella es Dana.
La chica del cabello negro se levantó y me ofreció la mano, que se la cogí encantada.
-Samantha, lo que te teníamos que decirte es que...-se aclaró la garganta.
-Te vamos a llevar a un internado-terminó mi padre.
-¿Qué? ¿Ustedes están locos?-decía gritando.
Me imaginaba que me dirían que tendrían que irse a trabajar fuera, pero no que me dejaran en un internado.
¿Se puede saber que se les pasaba por la cabeza?
-Sam, vamos a estar fuera...-comenzó mi padre.
-No me importa el tiempo que estén fuera, he soportado estar sin ustedes dos incluso 1 año sola en casa, ¿y así me lo pagan? No pienso ir al internado.
-Cariño no podemos dejarte sola más tiempo, y de todas maneras, allí no te andarás con tonterías-me dejó claro mi madre.
-¡¿Qué me pondrán firmes?! Eso se empieza con una buena educación desde pequeño, cosa que ustedes no me han dado, están siempre trabajando.
Este tema empezaba a cabrearme, y no tengo ganas de empezar a pelear con mis padres.
-Ah, y... ¿Cuánto tiempo estarán fuera?-continué.
-Tres años.
¿Tres años en un internado?¿Qué se van a Australia?
-¿Me dejarán en un internado durante tres años?-comencé a gritar.
YOU ARE READING
El Internado
RomanceHola, soy Samantha, Sam para los amigos. Tengo 15 años, y mis padres cometieron el peor error de mi vida. ¿Qué pensarías si tus padres te llevasen a un internado, ya que ellos pasan la mayor parte del tiempo fuera? Que estaría locos, ¿verdad? Yo pen...
