1. La dama del futuro

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"Regina viene del latín y significa "reina". Regina es nombre de reina antigua. No. Va más allá. Es el nombre de la reina antigua. Un compendio de todas las reinas habidas en Egipto, Roma, Grecia, Babilonia; diosas y mortales. La revelación de todo lo que sucedió en las épocas oscuras de las que apenas se tiene datos. Regina es un nombre muy grande, una maldición, porque ella siempre será gobernadora absoluta de todo, si se dan las circunstancias favorables. De los gatos, de los diamantes, de la basura. Veinte años. Pelo largo, rubio, y complexión esquelética. Atractiva, a su manera. La sensualidad en realidad no viene tanto de su físico como de su cabeza. Regina sabe hacer el amor con palabras. O, más bien, se excita con ellas. Las hazañas necesitan un narrador y la carne un poeta que sepa practicar sexo oral, en todos sus sentidos.

El problema es que ella se oculta bajo una máscara porque tiene miedo, tanto, tanto, que incluso ha llegado a admitir que le gusta la mierda. A nadie le ha dado pena, porque en el fondo a la gente no le importa que ella coma mierda o deje de comerla, y, más en el fondo, es culpa suya. Ella sonríe y piensa que la famosa frase de "Si a mil moscas les gusta no puede ser tan mala" da en el clavo con el asunto. Y piensa en las pobres moscas que en vez de a por la mierda van a por la miel, en cómo las muy tontas terminan muriendo pegadas a esa baba de abeja por soñar, por ser idiotas, por querer algo más que mierda. Y porque la miel después de todo, es eso, baba de abeja. Le da asco.

¿Por qué todo se ve borroso bajo una película de excrementos? Tal vez sea porque los cuentos de hadas, el ratoncito Pérez, los Reyes Magos y un largo etcétera son el veneno a largo plazo que preparan para nosotros durante la infancia. De alguna forma habrá que rebajar el exceso de población. O tal vez sea, como decía Marilyn, porque "su mamá nunca le decía que era guapa". Pero Regina no tiene las curvas de Marilyn, ni su mirada triste y lo cierto es que sus padres fueron muy cuidadosos con ella a la hora de administrarle patrañas.

Pero, espera, tal vez las cosas no siempre hayan sido así. Estaba él. Ése que ya no debe ser nombrado. Si se le mencionara puede que, quién sabe, se asomara a Ámsterdam, y viera a Regina pasar desapercibida bajo la falsa identidad de Sara, un guiñapo, una sombra de lo que fue Regina cuando estaba junto a él. Entonces, muy probablemente, dejaría de amarla..."

– Eh, Sara, ¿qué escribes? – pregunta Ángel, aunque no porque esté verdaderamente interesado, sino porque llevan tres días en Amsterdam y pensaba que Sara era más fácil de llevar a la cama. Podrá soportar otras cosas, pero lo que no le gusta nada es que una chica que tiene el cartel de "Soy una guarra que va de liberal" en la frente, luego no cumpla con sus expectativas. Le quita al mundo la lógica y la ley de causa y efecto.

– Escribo mi diario – dice Sara, burlándose de Ángel.

Ángel, en un amago infantil, le quita de las manos el diario.

– ¡Devuélvemelo! – exclama Sara, con una sonrisa incómoda.

– ¿Qué me das?

– Venga, Ángel...

– Regina viene del latín y significa "reina". Regina...

Risa. Rebuznos. Sara desiste.

– Gilipollas– sentencia Sara, con la voz ligeramente temblorosa y cruzando los brazos sobre su vientre.

– Regina es nombre de reina antigua. No. Va más allá. Es el nombre de la reina antigua. Un compendio de todas las reinas habidas en Egipto, Roma, Grecia, Babilonia; diosas y mortales...

Yo desobedezco o cuento de ÁmsterdamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora