Reto número 34

76 0 1

-Escribe un relato sobre un personaje con tu edad actual en su cumpleaños.

Un sonido llega de lejos, me saca de a poco de la oscuridad de mi sueño; lentamente mis sentidos se agudizan y escucho mejor. Parecen gotas de lluvia ¡que bien, me gusta el sonido de la lluvia, me arrulla para dormir! Comenzaba a adentrarme de nuevo en las mareas de mi inconsciente, cuando recordé que durante las lluvias mi habitación tendía a inundarse.  Rápidamente me despojé de mis sábanas y corrí a cerrar la ventana; pero había tardado en despertar y resbalé, cayendo con el agua que había entrado, golpeándome la espalda. Me incorporé maldiciendo y cerré la ventana de golpe. Me quedé parado en medio del cuarto, sopesando lo que haría después; debería haber secado el piso y tomado una ducha, pero estaba tan cansado que solo me quité la ropa mojada y me volví a dormir.
-¡Sorpresa!
Ese estrepitoso grito me hizo despertar, brincando de mi cama. Cuando el susto pasó y mis ojos se acostumbraron a la luz, vi a mi madre parada frente a mí. Sosteniendo un pequeño pastel.
-¿Mamá? ¿Qué haces aquí?
-Es 29 de Febrero, mi cielo. Solo 1 vez cada 4 años es tu cumpleaños oficial. Tenía que venir a festejarte.
-¿Es mi cumpleaños?- La pregunta era para mí, estaba tan atareado últimamente, que no sabía que día era. Solo era consciente de las fechas de entrega de trabajos finales y el tiempo que faltaba para entregarlos.
-Amor, sé que el trabajo y tu maestría son importantes. Pero el día de tu cumpleaños es una prioridad.
-Es un día como cualquier otro.- Iba a salir de la cama, cuando el roce de las sábanas contra mi piel, me recordaron que estaba desnudo.
-¿ Y cómo entraste?
-La llave de repuesto que nos diste para emergencias.
-¿Mi cumpleaños es una emergencia?
-Recordarte que estás vivo y que la vida se celebra, sí es una emergencia.
Mi madre no entendía las indirectas de que necesitaba que saliera de la habitación, y lo hizo mucho menos cuando queriendo abrazarme, se dio cuenta que estaba ardiendo en fiebre. Al parecer mis decisiones de la noche anterior no fueron de las más acertadas. Ella me mandó a bañar, mientras se fue a la cocina con mi padre para prepararme una sopa caliente; ademas de dar  aviso a la escuela y al trabajo sobre mi situación. Así que, pasé el día en cama, con mis padres cuidando de mí, como cuando era niño.
Mi madre cocinaba mientras mi padre limpiaba los restos de agua de mi habitación. Los 3 platicamos sobre como se habían estado desarrollando nuestras vidas en los últimos días; hicimos comparaciones de mi vida y la de mis padres a mi edad, contamos historias, chistes... aún con la temperatura y el dolor corporal, me sentía mejor de lo que me había sentido en los últimos días. Para las 10 de la noche, gracias a la comida y cuidados que mis padres me habían brindado, me sentía mucho mejor. Mis dolencias se habían ido ¡hasta me sentía con ánimos de salir a festejar! Aunque sopesando bien la idea, si hacía eso, nadie creería que había permanecido en mi casa por enfermedad.
Mi desilusión no duró mucho, para las 11 de la noche, mi casa estaba llena de personas, amigos del trabajo y compañeros de la escuela, incluso algunos de mis primos habían venido. Fue un buen cumpleaños al final de cuentas; los mejores 23 que hubiese podido cumplir.

52 retos de escritura 2016¡Lee esta historia GRATIS!