Llevaba once horas corridas de pie limpiando mesas y atendiendo clientes sin descanso, obviamente algunos eran más amables que otros, pero el paso del tiempo en este trabajo me ha enseñado a lidiar con ellos. Mi uniforme de mesera que consistía en una camisa blanca, pantalones negros, zapatos y un delantal igualmente negro atado a mi cintura, olía a todo tipo de comida y grasa.
Terminaba de limpiar una mesa cuando un hombre de traje entro con varias revistas en mano y tomo asiento en una mesa mientras hablaba por teléfono bastante estresado; Su traje lucia caro y hecho a la medida así que obviamente el hombre tenía dinero, lo que se traducía en que me dejaría una muy buena propina. Alice mi delantal lo mejor que pude con mis manos y acomode tras mi oreja algunos mechones rebeldes que se habían escapado de mi coleta, y camine a la mesa del hombre con mi mejor sonrisa, pero deseando que la hora restante de mi turno acabaran lo más rápido posible.
-Buenas tardes y bienvenido a Budatai ¿Puedo tomar su orden? -Me sabía esas diez palabras al derecho y al revés, tan así que ya parecía un robot mientras las decía-
-Quiero el especial de la casa con una Coca Cola. -Asentí mientras anotaba su orden en mi pequeña libreta negra que al frente decía Budatai en letras plateadas casi borradas por el paso del tiempo-
-Perfecto. En un segundo traigo su orden. -Le pase el papel al cocinero y espere a que preparara la orden del señor para regresar a su mesa y colocar la comida sobre ella-
-¿Cómo te llamas? -Es normal que los clientes pregunten mi nombre y es que a pesar de tenerlo en mi camisa debería decirlo al principio para que sepan quien los atiende pero nunca lo hago-
-Soy Blair, señor.
-Y dime Blair ¿Qué dirías si te ofrezco un trabajo que te pagaría unas cinco veces lo que cobras aquí? -Eso es exactamente lo que necesito, pero vamos obviamente debe de ser algo ilegal-
-Diría que está bromeando y que no tengo ninguna intención de hacer algún trabajo ilegal.
-Te aseguro que no es nada ilegal. -Eleve una ceja-
-Entonces tendría que esperar al final de mi turno para poder escuchar todos los detalles.
-¿Cuándo sales?
-Una hora.
-Perfecto. Aquí estaré. -Asentí no creyéndole ni una sola palabra, si me pagaran por cada vez que un cliente me ha dicho que hará algo y no lo hace no estaría aquí tomando órdenes y limpiando mesas-
****
Cuando terminé mi turno fui a entregar mi delantal y tras dividir mi propina con mi compañera salí de la cocina del restaurante encontrándome con el hombre trajeado sentado en la mesa. Honestamente pensaba que todo había sido una broma. Él me vio y me hizo señas para que me acercara, así que lo hice y tomé asiento frente a él. Era un hombre bastante apuesto de unos treinta y cinco años, alto, cabello marrón y una sonrisa que expresaba confianza. Quizás por eso estaba aquí con él.
-Sigue aquí.
-Así es, Blair, te dije que aquí estaría.
-¿Qué tipo de trabajo me ofrece?
-¿Sabes algo de fútbol?
-Bastante. -Mi hermano pequeño es muy fanático del deporte y yo como la increíble hermana mayor que soy me siento con él a ver su deporte cuando tengo tiempo. Me gustaría tener el dinero suficiente para poder llevarlo a los partidos, pero no lo tengo-
-¿Y del Borussia Dortmund?
-Vivo en Dortmund, obviamente sé del equipo.
-Bien. Mi oferta de ejemplo para ti es que te hagas pasar por novia de Erik Durm. -Abrí los ojos sorprendida ¿Así es como funcionan las relaciones de los futbolistas? ¿Contratan a una chica pobre por el suficiente dinero como para que finja amor? No puede ser. Busque en mi memoria el apellido 'Durm' y solo me vino a la cabeza un chico sonrojado-
-¿Ese es el chico de las mejillas rojas?
-Sí.
-¿Por qué tengo que hacerme pasar por su novia?
-Mira, es una historia bastante larga, pero dejémoslo en que hay ciertos rumores que no son ciertos y... -Ah ya se dé que hablaba. Vi una revista de chisme en mi descanso y está básicamente insinuaba que Durm era homosexual. Tomé un rápido vistazo a las revistas que él tenia en la mesa y note que todas estaban abiertas en la página donde se hablaba de Erik Durm-
-Oh, hablas sobre que él es gay y todo eso.
-Exacto y como sus habilidades de socializar con chicas son casi nulas he decidido conseguirle una novia falsa. Y creo que tú serás perfecta.
-¿Él sabe sobre esto?
-Sí, y está de acuerdo siempre y cuando los rumores se detengan. -Bien. Eso está bien, pero ¿Por qué escogería a una chica que huele a comida y luce como un desastre? -
-Espere y ¿Por qué yo? ¿Acaso escogió la primera persona que se te cruzo?
-No. Necesitaba una chica sencilla, perfil bajo, trabajadora y que necesitara el dinero. Tú.
-¿Qué pasa si acepto?
-Si aceptas, mañana conocerás a Erik y firmaremos un contrato con el que ambas partes estemos de acuerdo.
-Pero ¿Qué específicamente debo hacer?
-Tomarte fotos tiernas con Erik, ir a los partidos, tomar su mano frente a los paparazis y dejar que los vean juntos actuando como pareja.
-¿Cuánto me pagaran?
-Tres mil euros semanales. -Les hablo enserio cuando digo que mis ojos casi se salen de mis órbitas al escuchar cuanto me pagarían por fingir ser novia de un futbolista sexy-
-Acepto. O bueno, por ahora.
-Esperaba que lo hicieras. -Me paso una caja de un IPhone último modelo, y mi boca cayo abierta ¿Acaso estoy soñando? ¿Quién anda por ahí con un IPhone último modelo en caja para regalarlo? - Te mandare un mensaje con la dirección y hora. -Vaya, esto ha escalado de forma rápida-
-¿El teléfono es mío?
-Así es. Considérelo un incentivo.
Se levantó y se marchó y entonces caí en cuenta de que no tenía idea de cómo se llamaba ese hombre que acaba de ofrecerme salir con un sexy futbolista por tres mil euros semanales y me regalo un IPhone último modelo. Esto es una completa locura, pero es definitivamente lo que necesito en mi vida. Y no solo por mí, sino por mis hermanos.
Estoy a cargo de mis dos hermanos menores Jake y Cathy, el primero de siete años y la segunda de apenas cuatro. Paso prácticamente todo el día en la cafetería y Ana, la adorable vecina del al frente y que es como una abuela para mí se encarga de cuidar a los dos pequeños y que cuando yo llegué a casa ellos estén dormidos y es algo que en realidad aprecio mucho. Por eso acepte el trabajo, tendré el dinero suficiente para pasar más tiempo con mis hermanos.
Tras asegurarme que ambos estuvieran dormidos y que hubieran hecho sus tareas camine a mi habitación, saque el IPhone de su caja y mire mi antiguo celular, llevaba cinco años con él y había que golpearlo para que encendiera o para que dejara de frisarse. Abrí una de las gavetas de mi tocador y dejé ahí mi antiguo celular junto a su cargador. Estuve poniendo al día mi nuevo teléfono y cuando termine tome una necesaria ducha y finalmente me acosté a dormir luego de un día tan agotador... y raro.
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Amor de Papel
FanfictionUna chica con problemas económicos, Un chico con dinero que necesita una novia falsa Y, un representante desesperado. ¿Qué podría salir mal con esta combinación?
