La Perfección De Una Mujer

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Capitulo 3


Me sentía algo impaciente, necesitaba verla de nuevo lo mas antes posible, deseaba poder volver a presenciar tan exquisita belleza, pero más que todo, quería verla tocándose nuevamente, quería excitarme con su ayuda, que fuera mi centro de inspiración para yo también tocarme. Aunque pensándolo mejor, eso era lo único que podía hacer, estoy seguro que si llegará a pasar otra cosa yo no sería capaz de seguirle el juego y no porque no quisiera, si no porque creo que no la haría totalmente feliz, estoy seguro de eso.


Ya era de noche, según lo planeado hoy comenzaría nuestro juego, no había necesidad de revelar nuestra presencia, habíamos quedado en permanecer ocultos todo el tiempo para hacer de este juego algo más excitante. La verdad no podía aguardar más para volver a verla, quería enserio ver aquel manjar que se encontraba en medio de sus muslos, quería ver aquellos finos y rosados pezones que tanto me enloquecían, no podía esperar más.Sin libro, sin nada en absoluto subí al tejado de mi casa y me acerqué hasta el andamio de separación, sigilosamente eche un vistazo hacia la ventana pero esta estaba cerrada, pero desde adentros podía ver una luz encendida, no era tan brillante pero su resplandor me hacia saber que había alguien allí dentro. Me empecéa mover hacia la ventana, con mucho cuidado llegué hasta su terraza y aún con más cuidado me estacioné debajo de la ventana, estire mi cabeza para poder echar un vistazo hacia el interior, pero no vi nada más que un cuarto vacío. No podía creerlo, ¿Donde estaba Erika?,¿Que había sucedido con lo que habíamos pactado? Todo fue un maldito engaño, esa mujer jugó conmigo. Estaba realmente enojado,regresé hacia mi tejado y bajé de el, al llegar a mi habitación empecé a recriminar como mi vecina no había cumplido su promesa,mientras más pensaba en ella y en como era posible que no estuviera en su habitación, me estaba dando cuenta que en verdad deseaba verla-desnuda nuevamente, a mi mente empezaron a llegar imágenes de su cuerpo bañado en éxtasis y de sus dedos entrando y saliendo de su vagina. Sin darme cuenta mi mano estaba adentro de mis pantaloncillos, mi miembro estaba erecto, pensar en Erika me había puesto así, poco a poco empecé a mover de arriba abajo mi mano derecha, saqué mi pene de mis pantaloncillos y me empecé a masturbar libremente, no paraban de llegar imágenes de los pechos,la boca, la cintura, de todo el cuerpo de Erika desnudo. Entre más pensaba en ella más excitado me sentía, mi mano empezó a ir aún más rápido, ya no me podía detener. En verdad estaba loco por esa mujer. De repente escuché un sonido que me pareció familiar, este provenía desde afuera de mi habitación, desde mi terraza. No le presté atención y seguí masturbándome, pero allí estaba otra vez aquel sonido, me inquieté un poco, dejé de tocarme y caminé hacia mi ventana, con mucho cuidado la abrí y allí estaba Erika, sólo con una camisa blanca y con sus piernas abiertas, sus dos manos estaban tocando su vagina y aún sabiendo que ya la había descubierto no paro de tocarse, yo estaba sorprendido, pues había descubierto a mi vecina espiándome y la tenía enfrente de mis ojos masturbándose. Sus dedos entraban y salían de su coño dejando a su paso una censacion húmeda, el rostro de Erika estaba rojo y desbordante en placer. No lo podía creer, era extremadamente sexy,esa mujer era una diosa de la perversión y yo un simple esclavo de tan gloriosa belleza, mis impulsos empezaron a jugar en mi contra, no podía dejar de mirar el movimiento de sus dedos y ella complaciendome los movía cada vez más rápido, el sonido que hacían sus dedos al entrar en su vagina me estaba volviendo loco, quería agarrarla entre mis brazos y de una vez por todas hacerla mía, pero sabía que yo no sería capaz pues no era más que un maldito cobarde el cual no sería capaz de complacer a una mujer. Una de las manos de Erika me señaló que me acercará y como un perro hacia su dueño fui hacia ella, me tomo con su mano y fuertemente me hizo caer ante sus pies.

Allí estaba yo viendo en primera fila como esa mujer hacia con su coño lo que quisiera y viéndola disfrutar de mi locura, me era tan difícil resistirme ante tan delicioso manjar, pero sabía que eso era lo que ella quería, no iba a caer en su telaraña. Me levanté del suelo y regrese a mi habitación, Erika se quedó viéndome y frunció el seño, al ver eso yo le sonreí y sin mas que decir me acosté en mi cama. Pero mi descansó se vio interrumpido por un gran estruendo, al ver lo que estaba sucediendo me vi atacado por una mujer semi desnuda la cual entró por mi ventana y se subió a mi cama, intenté reaccionar pero fue muy tarde, utilizando un par de medias que tenía en mi mesa de noche Erika amarró mis manos a la cabecera de la cama, y se subió en mi, acerco su vagina a mi rostro y dijo.


-Te enseñaré la perfección de una mujer -





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