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FRASES Y REMORDIMIENTOS
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Canción: Monsters - Katie Sky.
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El martes por la mañana recibí una llamada de Colin. Era muy temprano, de hecho yo todavía no me había levantado, pero el sueño se fue por completo cuando me di cuenta de que me pedía disculpas por no haberme llamado el día anterior. Yo me mordí el labio al escucharlo, sintiéndome culpable porque la verdad era que ni siquiera había pensado en él. Entre las horas que había pasado escribiendo y luego ver películas con Levi, mi mente no le había dedicado más que un fugaz pensamiento al rubio con el que ahora salía. Creo que fue por eso, por la culpa que me roía las entrañas, que acepté ir a comer con él a pesar de que no tenía muchas ganas de salir; me sentía cansada y ni siquiera sabía por qué.

Con movimientos lentos y perezosos me levanté de la cama después de haber colgado y me dirigí a la ducha entre bostezos. Levi ya se había ido a trabajar varias horas atrás, pero sonreí al ver que me había dejado el desayuno hecho y un pedacito de pay de limón con una nota adjunta.

Anoche te quedaste dormida en el sillón y parecías muy a gusto, por eso no te desperté. Espero que hayas descansado bien, enana. Escribe mucho para mí. Te veo al rato, te quiero :)

Me senté sobre la barra y me dispuse a comerme el pan francés que había dejado. Tenía canela, azúcar y sabía delicioso. Esto era una de las pocas cosas que Levi podía cocinar decentemente, todo lo demás... Me daban escalofríos solo por recordar el intento de cena y pastel que trató de hacer el año pasado por mi cumpleaños.

Solté una risa al pensar en aquel día. Yo había regresado cansada por la universidad y triste por haber peleado de nuevo con mi madre, y Levi me había hecho reír hasta romper en lágrimas. Me había hecho olvidar el desastroso día que había llevado hasta ese momento y en aquel instante lo amé más.

—Feliz cumpleaños, enana —me había dicho con el rostro cubierto de harina y con la camiseta manchada de solo Dios sabrá qué. Entonces me había abrazado de esa manera tan suave que tenía y me hacía sentir especial.

Recuerdo haber pensado también que solo era cuestión de tiempo para que Levi se diera cuenta de lo que sentía por mí, sin embargo ahora me daba cuenta de que solo había sido yo quien debía aceptar la realidad. Parecían siglos desde aquello, pero habían pasado solo unos ocho meses apenas. Eso me recordaba que quedaban pocos días para el cumpleaños de Levi. Poco más de una semana tenía para pensar en un regalo para darle. Era tan difícil para mí buscar algo que creyera lo suficientemente bueno para obsequiarle, a pesar de que él siempre decía que cualquier cosa que le diera le gustaría.

El año pasado por ejemplo, le había regalado una colección de libros de Haruki Murakami, su escritor favorito. Había tardado un mes completo en encontrarla, llegó justo dos días antes de su cumpleaños. Él la había abierto cuando se la di, me había sonreído y agradecido por aquel regalo tan genial. Me había sentido aliviada porque le hubiera agradado. Entonces, en mi cumpleaños, Levi me había obsequiado un pequeño cuaderno con sus frases favoritas de aquellos libros. Me había dicho que algunas que le recordaban a mí, otras solo lo hacían pensar y las demás simplemente lo habían cautivado. Pero mi favorita había sido sin duda: «Si tú me recuerdas, entonces me da igual que el resto me olvide».

Aquella noche no había podido dormir pensando en si había algún significado oculto detrás de aquellas palabras. ¿Había tratado Levi de decirme que solo le importaba que yo no lo olvidara? Y su regalo... Dios. El que yo le había hecho había sido difícil de encontrar y me había costado un buen dinero, pero el suyo, a pesar de ser sencillo, era tan personal y lleno de él que no había podido imaginar algo mejor.

Siempre has sido tú¡Lee esta historia GRATIS!