Reto número 31

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-Imagina que eres incapaz de salir de un piso durante una semana. Cuenta cronológicamente cada día y por qué no puedes salir.

Jajaja, que divertido ¡jamas en mi vida aceptaré un reto para acallar a nadie! Tonta de mí ¿qué demostraba entrando aquí?
Joy dijo que no podría, que era demasiado gallina para hacerlo "La señorita rectitud jamás desacataría una orden". Debí seguir mi primer instinto y golpearla en lugar de querer probarle algo que no era necesario.
Papá no lo decía en broma, "el cuarto de pánico es solo para emergencias, no entren en él porque no abra fuerza en el mundo que los pueda sacar de ahí" Él se lo dijo a mis hermanos, los pequeños eran traviesos y no quería que ocurrieran incidentes ¿cómo fue posible que YO, una adulta responsable, fuera quien cometiera semejante estupidez?
Una semana, era lo que estaría atrapada aquí, una semana de castigo por mi estúpido orgullo. Tenía comida, música, libros, cuadernos, baño, mucha agua... todo lo necesario para sobrevivir y no dejarme ir por la locura; pero yo no soy de las que se quedan en casa, me considero casi claustrofóbica; amo el cielo, las estrellas, los astros celestes. Me gusta ver las aves, explorar los alrededores ¡Soy bióloga! ¡por amor de Dios! No hay nada de interés en este lugar para mí. Algo se me ocurrirá, una semana pasa en un parpadeo.
Día 1: A falta de otra especie viviente aquí dentro, he decidido estudiarme a mí misma; así que. Lo primero que intenté hacer (al parecer en mi estado de negación) fue dormir, dormir y seguir dormida hasta que esto terminara. Obviamente no funcionó, mi espalda y todo mi cuerpo terminó odiando la cama, por lo que tuve que levantarme y por ese motivo comencé a hacer este experimento. Si hay alguna novedad, lo escribiré.
Día 2: La literatura es muy confusa ¿por qué escriben historias ficticias si hay tantas especies sin descubrir en el planeta? He hojeado algunos de los tomos que hay aquí y al parecer todos los autores sufrían de algún tipo de depresión o demencia ¿de dónde se han inventado los nombres, las criaturas, la magia? ¿No es bastante con lo que existe? Ni siquiera hemos llegado a descubrir una tercera parte de lo que tenemos... Esto es nefasto.
Día 3: No creo que vuelva a comer un sandwich en mi vida ¡Estoy tan harta de pan y jamón! Estoy consciente que no es lo único que hay, pero es lo único que sé hacer... mamá hace que todo se vea sencillo ¡pero ni siquiera he podido prender la estufa! Por otro lado, sigo investigando los libros, he encontrado uno que no suena tan demente, creo que continuaré con ese.
Día 4: Papá debió tener en consideración que no a todos nos agradan sus gustos musicales, no hay más que Rock y música de los 80's. Nada de clásicos, piano, violin... ni un poco de baladas. ¿Quién considera este ruido música?
Día 5: La televisión no sintoniza ningún canal (al parecer los muros son tan gruesos que la señal no llega aquí) pero encontré una consola y unos videojuegos (al parecer papá sí pensó en cómo entretener a los niños) He observado a los niños jugar y pasar horas frente al televisor siempre me pregunté ¿cómo no sentían que pasaba el tiempo? Ellos alegaban que acababan de empezar a jugar; aunque después de mi experimento con el libro (que gracias al reloj pude cerciorarme que había pasado la noche en vela leyendo) entendí que en ocasiones, tus actividades no están determinadas por la localización de los astros.
Día 6: He sacado mi lado artístico y comencé a dibujar aquellas cosas que extraño, como a daisy, extraño mucho a mi pequeña daisy (aunque siendo una zorra salvaje no creo que ella se haya dado cuanta de mi ausencia. Nota: debo conseguir un perro, aunque no sé si con todas mis salidas y expediciones tenga tiempo para él... creo que con daisy estoy bien) El dibujo no salio muy bien, creo que mi hermano, Dan, dibuja mejor que yo. Dibujé también el lago que encontré en mi última expedición y a la rara mariposa que apareció ahí. Por parte de los videojuegos, mis dedos han quedado entumecidos ¡Pero pasé varios niveles! Creo que cuando salga de aquí, haré reta contra mis hermanos.
Día 7: ¡Último día! He recogido el lugar y traté de dejar lo mejor aseado que pude (no fue mucho, no hay escoba ni trapeador aquí dentro) Tomé una ducha larga y traté de quitarme el olor a encierro, pero tampoco hay perfume aquí.
Mi estancia no fue tan mala, aprendí cosas nuevas, pero lo primero que hice cuando se abrió la puerta (además de correr a ver el cielo y, claro, abrazar a mi familia) fue reabastecer la habitación y complementarla con lo que me había hecho falta, quién sabe, quizá me encierre ahí de vez en cuando, sirve de terapia.

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