Capítulo 02

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Diario de Gamma Nava

Un Mes Antes del Suceso

Cuando suena la alarma de mi teléfono nunca logro levantarme, soy una floja sin remedio, me cubro con la almohada para no escuchar la canción que a pesar me gusta tanto; suena «Baja» de la agrupación Guaco, me encanta esa canción, pero la escucho tanto que creo que estoy comenzando a odiarla.

Ya lo dije, soy una perezosa. Confieso, tengo que colocar unas tres alarmas en mi teléfono para poder levantarme, ¡Y para colmo, mi televisor también se enciende a todo volumen! Al rato mi madre entra para sacudirme y es cuando por fin logro pararme de la cama.

A veces creo que tengo poderes sobrenaturales, no sé como consigo caminar desde mi cuarto al baño sin abrir los ojos, también me cepillo los dientes y hago mis necesidades sin visión alguna

¿Ya mencioné que siempre coloco música mientras estoy en la ducha? Me encanta cantar cuando me baño, sé que no soy la mejor cantante pero... está bien, soy pésima cantando, no tengo vocación para eso, pero no me importa, cuando acabe de estudiar en bachillerato entraré a la universidad a estudiar danzas. ¡Esa si es mi área! Quizá mi voz no es la adecuada para cantar, pero cuando se trata de bailar soy la diosa de las caderas danzantes, puedo bailar cualquier tipo de música, mis piernas son como compases gruesos que van al ritmo.

Estoy muy orgullosa de mi cuerpo, tal vez no tenga tanto senos como otras chicas que conozco, algunas bendecidas de manera natural y otras con prótesis pagadas por sus novios o padres. ¡Pero mi trasero es perfecto! Bailar tonifica mis músculos y mis piernas son dos divinas musas que pueden inspirar los deseos de cualquier hombre, creo que exagero un poco, pero eso es lo bueno de vivir, amarte a ti mismo es la clave de ser feliz, y yo estoy enamorada de mí.

Como un reflejo acostumbro a tomar un peine en la ducha y usarlo como micrófono, meneo mis caderas con cada canción, suelo emocionarme de más, soy una tonta feliz de la vida, me confío demasiado y resbalo con el agua en suelo, trato de sostenerme de la cortina del baño pero no fue tan fuerte para aguantar mi peso... termino en el suelo mojada, con jabón todavía en el cuerpo y con un estúpido moretón en mi linda nalguita izquierda, pero como dije; soy una tonta feliz, después del golpe no me queda más remedio que morir de risa.

Con mi toalla favorita seco mi cuerpo, me quedo viendo mi reflejo en el espejo, me digo a mí misma: «Soy un encanto». Pero noto que tengo el cabello muy largo, necesito cortármelo, me veo más sexy así, además mi pelo es muy liso, cuando bailo suele entrarme en los ojos, y eso me enoja como una tonta.

Antes de vestirme siempre miro mi trasero, me molesta ese moretón ahí, pero no tengo ningún novio que me mire desnuda y se preocupe por lo que ve. Me vuelvo loca por entrar a la universidad y dejar de usar ese uniforme unicolor ridículo del bachillerato, cuando logre vestirme como quiero, tendré una fila de hombres detrás de estas curvas, de eso no tengo duda.

Tengo que esperar a que mis hermanitas terminen de arreglarse para que mi padre nos lleve al colegio. Las trillizas son mis consentidas, siempre las cuido, las extrañaré el día que tenga que mudarme y no hay duda que lo haré, he estado reuniendo dinero para mudarme e independizarme una vez que entre en la universidad.

Es un trayecto largo desde mi casa hacia el instituto, por suerte mi padre me deja colocar la música que quiero en el reproductor de audio en el auto, es más entretenido de esa manera, aunque de vez en cuando a él le interesa escuchar las noticias; no me molesta, a final de cuentas vivo en este mundo, un país bello y complicado como lo es Venezuela, requiere de la atención necesaria, siempre pienso eso con una risa tonta... ¿Qué podría hacer yo para cambiar el país? Soy una gota más en el inmenso mar de personajes en este océano.

Por los momentos no me preocupo mucho, solo quiero terminar mis estudios y conseguir un buen trabajo en el futuro, tengo varias metas, pero las más cercana es algo pervertida... pensándolo bien no es así, es una necesidad que demando, no quiero llegar a la universidad sin la experiencia de ser verdaderamente una mujer. Así es, ¡Soy virgen! No es que no haya tenido novios, he tenido un montón, simplemente no he tenido suerte de encontrar el lugar y el momento adecuado para abrir mis piernas... eso si sonó pervertido.

Varias de mis amigas y yo estamos en las mismas condiciones, hicimos la apuesta de perder la virginidad antes de graduarnos, pero al decir verdad no encuentro un chico de mis gustos al que realmente quiera darle el gusto de satisfacerme, quiero alguien maduro y seguro de sí mismo, que me mire a los ojos y me haga temblar las caderas como cuando escucho una canción movida, alguien que al hablar no le importe nadie más que yo, pero los chicos de mi edad están pendientes de lo mismo: fumar, beber, sexo y mujeres, la mayoría no les interesa un noviazgo bonito.

Si quieren conseguir algo conmigo deben tratarme como una princesa. ¿Soy egoísta? Pues no me importa... divagué un poco en el tema, no estaría mal tener un novio ahora, pero por los momentos solo quiero perder mi virginidad y de la manera que yo quiero.

Tengo un primo que me ha estado insinuando cosas referentes, es muy guapo y no tendría problemas en tener sexo con él, solo lo haríamos por diversión, o por lo menos solo yo... pero no quiero llegar hasta esos extremos incestuosos para quitarme esta angustia, él será mi último recurso. También soy muy competitiva y no permitiré que mis amigas ganen esa apuesta y yo me quede varada como una idiota virgen en espera del chico ideal.

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