6 CÁNTAME UNA NANA

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Ya pasaron varios días desde que Ursus y Red estuvieron juntos, se hicieron bastante cercanos. Al parecer, Ursus era como la Muerte. Y era bastante frío sin expresión, pero en el fondo, era un buen tipo. Ursus ha estado en este lugar desde hace mucho tiempo, tanto que ya no se acuerda de si tuvo una vida antes de todo esto.

"Red, tienes que ir a ver a tu familia, y ver como va sus vidas"

"¿Tengo que ir?" Preguntó la joven Red entristecida.

"Si, no es una petición, es una orden" Red miro a Ursus con un puchero pero al final aceptó.

Para Red solo habían pasado unos días, pero en el mundo de los vivos, había pasado varios años. Ahora White tenía dieciséis años y era una cantante muy reconocida en aquella época de penuria. Y su padre le quería mucho, le trataba muy bien, aunque aún seguía siendo un poco estricto, pero no tanto que cuando Red estaba viva.

Red no sabía anda de aquello, solo sabía que su hermana ahora tenía dieciséis años y que seguía cantando. Pero nada más.

Aunque Red también había cambiado, seguía teniendo el cuerpo de cuando murió, pero esta vez tenía el cabello aún más largo, envuelta en una trenza muy gruesa y gorda, hacia un lado, decorado con flores rojas, como su nombre indica. Y un vestido de seda blanco, era tan algo que se arrastraba por el verde suelo de aquel gran lugar. Según ella, el lugar donde se encontraba junto con Ursus, era el paraíso.

Ursus abrió una puerta, la misma que la primera vez que vino a aquel lugar, la joven pasó por la puerta y vio que se encontraba en el jardín, de una mansión, y en seguida se dio cuenta de que era su antigua casa.

Oyó una voz dulce, al parecer cantaba una nana. Ando hacia el lugar de donde procedía aquella bella música. Y vió a una joven cantando, junto con un joven, seguramente de su misma edad, sonriendo, mirando a la joven con ternura.

Red se acercó un poco más y se dió cuenta de quien cantaba. Se trataba de White, pero estaba bastante cambiada. Se la veía más madura. Bueno como si tuviera dieciséis años, y no doce o diez. Su cabello estaba recogido en una coleta de caballo alta, al parecer se había dejado crecer el cabello, aunque aún seguía con su flequillo recto, que le hacía aparecerse a Cleopatra.

White acabo de cantar la nana, y el joven le dio un beso en los labios. Red se dio cuenta de que la chica sonrió, y enseguida se dio cuenta de que estaba enamorada.

Red sonrió, porque su hermana al fin parecía ser feliz, pero a la vez, sentía algo en su estómago, como si quisiera matarla o torturarla. La joven dudaba, tenía tantas emociones contenidas. Que solo hizo lo mismo que hacía cuando estaba aún viva, actuar. Hacer como que estaba feliz, sonriendo todo el rato.

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