Epílogo| Editado.

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                     Franchesca.

Me miro de nuevo en el espejo, llevaba un vestido blanco, largo y precioso. Jamás había usado un vestido así, no me gustaban mucho.

—Tranquila, preciosa —dijo Matt tratando de tranquilizar mis nervios.

—¿Y mis cachorros? —lo ignoré.

—Con su abuela.

—¿Ema y Sar están bien?

—Que sí, pesada.

Suspiro pesadamente: —Lo siento, es que tengo un presentimiento.

Su mirada burlona pasó a una de terror.

—Oh no. Me encargaré de poner guardias por todo el territorio, ustedes no preocupéis, Harry y yo nos encargaremos que todo salga bien.

—Perfecto. Gracias.

—No hay porque. ¿Sabes? Agradezco que Alex haya aparecido en tu triste y oscura vida, Dark. Cambiaste demasiado y eso me aterra.

—¿Por qué?

—Tienes sentimientos. Ten cuidado de ahora en adelante. Nuestros enemigos sabrán donde darte.

—Lo sé —lo miro seria.

—Por cierto, Caleb y Ema volvieron a pelear.

-Dile a ese imbécil que deje en paz a mi beba.

Hace dos años, cuando mi mate me pidió matrimonio, recuerdo como llegamos a casa, suelto una risita, esa noche se formaron dos pequeñas, vampiritas preciosas. Ambas eran mellizas como mis cachorros. Los amo a los cuatro por igual.

—Cariño, ya está listo todo. Es hora de la ceremonia.

Suspiro.

—Vamos.

Bajamos de casa y a la salida, nos esperaba una limusina negra. Nervios, putos nervios.

Cuando llegamos no sentí el olor de Alex, lo que me extraño un poco. Miré a los invitados que me veían con cara preocupada. Seguí buscando hasta que tope con la mirada de Matt.

—¿Qué...? —me abrazó. Sus ojos tiraban lágrimas mientras se le escapaban sollozos, lo abrazo muy fuerte—. ¿Qué sucede, Matt?
—Lo lamento tanto, tanto, tanto. Tienes que ser fuerte por los peques, Gia. Necesitaran a una madre fuerte, necesitaran consejos, regaños, regalos, cumpleaños, te necesitarán a ti.

—¿¡Qué te ocurre!? —le di una zarandeada—. No me asustes.

—Fran... él... Alex... -sentí un fuerte dolor en el pecho. Mis oídos emitían un sonido largo, como cuando tu corazón paraba y la máquina esa avisaba. Conocía ese dolor.

—No, no, no, no. ¡Matt deja de bromear! Alexander, está bien.

—¡No, no lo está! ¡¡Está muerto!!

—Eso es mentira —me negaba a creerlo.

¡Por Dios, ¿Qué está ocurriendo?! No entiendo nada.

¿Cómo...?

Sentí una fuerte mano sobre mi mejilla. Furiosa volteo a encarar aquella persona que se atrevió si quiera a golpearme. Era mi suegra, ¿he dicho ya que quiero matarla?

—¡Por tu culpa mi hijo está muerto, zorra! —gritó mientras era agarrada por su esposo.

—¿Qué está pasando? —susurro mientras me agarro mi pelo y veo a todos ladoa—. Esto debe ser un puto sueño.

—¡Ya quisiera yo que lo hiciera! ¡Siempre lo mismo contigo, tus mates terminan muertos!

—¿Qué diablos ocurrió? ¡Quiero a mis hijos! —el aire empezaba a faltarme.

—¡Tienes que respirar! —gritaban.

La vista comenzó a hacerse borrosa.

No entendía nada.

Quisiera que sea un sueño y que todo esté bien.

Lamentablemente, esto, no lo era.

• • •

qué no deben entender nada, pero ya lo entenderán.

Gracias a todas por leer y bueno, ¡A esperar se ah dicho! :(

Muchísimas gracias por todo :') las quiero mucho, me encantan sus comentarios y votos de siempre. 💜💜💜💓💓💜 Jamás imaginé que está novela tendría tantos votos y leídos, y es por eso, que quiero modificarla y arreglarla para ustedes.

No se de dónde saque el vestido pero lo tenía en captura de pantalla.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!