Ella

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Des de el primer momento me fijé en ella, aunque no esperaba nada, pues ella era


muy cerrada y tímida, hecho que se veía claramente a primera vista. No era alta ni


baja, aunque más alta que la mayoría de las chicas que allí había, pero mas baja


que nosotros. Lucía una larga melena castaño oscuro, despeinada, pero con un


estilo único que me llamo la atención des de el principio.


Todavía no sé ni cómo, pero entablamos una conversación.

Entre cinco, ella y yo


éramos los más callados, pero ella más. Sin embargo, de vez en cuando


conectábamos algunas miradas. Sus ojos, a simple vista me parecieron marrones


(ahora ya sé que el ojo derecho es más claro que el izquierdo). Pero en ese


momento, poco pude mirar sus ojos, pues a la mínima que conectábamos una


mirada, girábamos la cabeza por la vergüenza. En ese momento, me fijé en sus


mejillas sonrojadas, que se realzaban por su larga sonrisa que le obligaba a cerrar


sus ojos. Ella era una chica muy divertida por lo que siempre estaba sonriendo y


cerrando sus bonitos ojos. Eso me cautivó.

Durante el largo camino estuvimos hablando y cogiéndonos confianza, yo, al rato de


acostumbrarme a la situación empezé a hacer bromas sin pensarlo y me di cuenta


de que ambos éramos unos enloquecidos amantes de las bromas estúpidas y los


chistes malos (lo cual incluye también el humor negro). Nada me confortaba más


que su sonrisa a carcajadas y creía (acertadamente) que ella sentía lo mismo al


hacerme reír. Ella también una una chica sensata por lo que podíamos tener largas


conversaciones y debates sobre múltiples temas. El tiempo a su lado pasaba muy


deprisa.

Mientras andábamos un al lado del otro empecé a ver su cuerpo de forma diferente,


empecé a fijarme en la forma de este, en sus curvas y en su fina blanca piel, la cual


me moría de ganas de besar y acariciar. En un movimiento de esfuerzo por la dura


caminata, un fragmento de su perfecta melena se rompió en un mechón directo a su


preciosa cara, en ese momento no me pude aguantar y aproveche para quitarle el


mechón de la cara para acariciarla mientras bromeaba, ella se sonrojo y nos


sonreímos mutuamente, así empezó todo.

Histories Sense Cap Ni PeusOn viuen les histories. Descobreix ara