Capítulo 32| Editado.

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                  Alexander.

Pasaron alrededor de quince minutos y aún no despertaba. Estaba empezando a preocuparme.

De repente se comenzó a mover, creo que mi alma —cosa que no tengo— volvió a mi.

—¿Estás bien? —pregunto muy preocupado.

Primero se ve confundida y luego enojada, ¿cómo chanfles hace eso? Estaba tan metido, como siempre, en mis pensamientos hasta que una mano golpeo muy fuerte mi estómago. No puedo respiraar.

—Ahgggggg, Gia, no respiro, joder.

—Por golpearme, imbécil —se cruza de brazos mientras corre su cabello hacia atrás.

—Lo siento —comienza a olfatear. Rodeo los ojos.

Me acuerdo cuando Evans y yo fuimos a un boliche y llegamos tarde, ¿adivinen qué? ¡Me olfateo de pies a cabeza mientras me regañaba por haber ido!

—¿Y ahora qué haces?

—¿No vueles a...? Mierda —se le cristalizan los ojos.

—¿Qué te ocurre? —susurró mirando hacia ambos lados, no hay nadie.

—Él no es como yo, Alex —dice asustada—. Es como tú.

—¿Qué? —digo confundido—. Haber, haber, haber. Primero te quedas inconsciente no sin antes decir no es como yo.

¡Como no entiendes! Él, mi hermano, es un maldito vampiro, no un hombre lobo —parece desesperada.

—¿Y cuál hay que sea como yo? —estoy ofendido.

—¿Cómo? No estás pensando, ¡imbécil! —golpea mi frente con su dedo—. Mi madre engañó a mi padre con Evaristo.

—Oh. Que ¿mal?

—Mira, mejor cierra esa boquita tuya y deja todo para mi.

—Bien. ¡Adams!

—¿Qué? —grita desde el segundo piso.

—¡Ya despertó!

—¡Voy!

Una vez con nosotros dijo: —¿Y para qué vinieron a mi casa?

—Iré al punto —dijo Gia, ambos la miramos, no creo que...— Soy tu hermana y vengo a llevarte a nuestro hogar. Allá tendrás todo lo que quieras, desde tecnología hasta un libro.

Mire a Gia con la boca abierta, ¿así de fácil lo decía? Giré para ver a mi cuñis ¿y qué creen? Hizo una mueca y dijo Voy a hacer las maletas.

¡Pero estamos todos locos hoy!

—¿Qué pasa con todos en este mundo?

—¿Por?

—Lo tomó así a la ¿liguera? Yo provocaría una tercera guerra mundial.

—¿Acaso lo hiciste cuando descubriste qué eras un vampiro? —me miro seria, negué con la cabeza—. Esto es lo mismo.

Dos horas, ¡dos putas horas esperando!

—¡Joder, ¿qué tanto hace ese imbécil?! Me iré a fijar.

Cuando ya descubrí todos los cuartos doy con el de él. Abro la puerta y ¿qué creen?

—¡Maldito hijo de tu arroz madre! ¡¡Te estuvimos esperando Dos horas, dos malditas horas, y tú aquí jugando a Guitar Hero!! ¿En serio?

—¿Quieres jugar? —me pregunta mientras levanta el mando.

—¡No!

                          Gia.

Estos se están tardando mucho.
Mejor voy.

Se escuchan ruidos desde una habitación, ¿esos son gemidos? No creo, solo estábamos nosotros.

Con cuidado abro la puerta y no.

—¿¡¡Estuve esperando a este par de mierdas por treinta minutos más, y están jugando a esos putos juegos que tanto amo!!? —ambos se sobresaltaron—. ¡Quiero sus horrendos traseros fuera de la habitación, ahora! Yo preparo la maleta.

—¡Si señor!

—¿¡Cómo!?

—¡M-mi se-señora!

—Así me gusta, marchando —les doy una palmada en sus redonditas nalgas.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!