Verdades amargas

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~Capítulo 33~

{Elijah}

Reí como un psicópata al estar tumbado en mi espalda sobre el frío suelo del bunker, no lo vi venir, no me lo esperé en ningún momento, aunque consciente estaba de merecerlo. Isabella me había propinado el más fuerte de los puñetazos y tras tumbarme en el suelo y colocarse a horcajadas sobre mí, me propinó muchos más hasta que el idiota de Elliot logró quitarla de encima de mí; no la detuve y ni siquiera me defendí, dejé que desahogara su furia contra mí y acepté de buen gusto su reacción.

—¡Maldito Hijo de Puta! —masculló intentando zafarse de Elliot, pero no lo logró —Te odio LuzBel, te odio como nunca en mi vida he odiado a alguien —no respondí, solo la dejé gritar y desahogarse, dejé de reírme e intenté ponerme de pie, sin embargo, un mareo repentino no me lo permitió; la chica sabía golpear y aturdir a alguien.

—¿Me odias? —pregunté con ironía y escupí sangre de mi boca —No te lo dije desde un principio, pero te lo he aceptado en la cara Isabella, te utilicé como mi mayor venganza, aunque... te has preguntado ¿Por qué? —dije tranquilo y mi sonrisa apareció al ver el rostro de Elliot. Sí pedazo de idiota era mi turno —Vamos Elliot, dile por qué ¿o eres hombrecito solo para hablarle mal del mí y no para decirle también mis razones? —lo reté, él se quedó en silencio y respiró de forma acelerada —¿Recuerdas que en el cuartel te dije que le advirtieras a este idiota que esta vez no pondría sus manos en lo que es mío? —pregunté de nuevo a Isabella, ella no dijo nada, me puse de pie y proseguí —Pues bien, creo que se llegó el momento de que sepas por qué odio a mi primo.

—¡Eso no te corresponde a ti decírselo! —espetó él.

—¡Ah! Pero sí te correspondía a ti decirle lo de mi venganza —ironicé.

—Habla de una maldita vez LuzBel, no estoy ni para tus juegos ni para los tuyos —habló la castaña con voz raposa intentando controlarse y fulminando a Elliot con la mirada.

—Hace poco más de un año —comencé y noté la sorpresa en Elliot, era la primera vez que hablaría de lo sucedido y lo haría solo porque quería que aquella chica no me creyera a mí el malo y a su ex noviecito el ángel de su cuento —yo estaba con una chica de la cual me enamoré o por lo menos eso creí, su nombre era Amelia —capté la atención de Isabella quien me observó con sorpresa al igual que Elliot —sí White, hubo un tiempo en el que creí en los sentimientos, en el que fui vulnerable a causa de eso —acepté con ironía —pero creo que con mi primo tenemos el mal hábito de fijarnos en las mismas chicas ¿Cierto primo? —me burlé.

—No LuzBel, tú aún no comprendes lo sucedido —lo miré con desdén y burla después de su estúpida respuesta.

—¿Qué no comprendo? ¡Que te fijaste en mi chica, la conquistaste, te la llevaste a la cama y luego la entregaste a mis enemigos para que la mataran frente a mí! —solté con odio, escuché un fuerte jadeo por parte de Isabella al oír lo que había dicho, abrió mucho sus ojos al punto que temía que se salieran de sus órbitas y llevó sus manos a la boca para intentar acallar su sorpresa. Esa vez dolió menos hablar sobre eso, pensar sobre lo sucedido —No sé decir esto y te juro que me cuesta mucho pronunciar estas palabras White, pero lo siento mucho; al saber cuánto te ama este hijo de puta vi la oportunidad perfecta para vengarme de lo que me hizo, de lo que me arrebató. Tú solo estuviste en el lugar equivocado y te utilicé aun sin merecértelo —hasta ese momento vi cómo Isabella dejó de controlarse y comenzó a llorar y sollozar cual niña pequeña, resentida por los regaños de sus padres; sentí la necesidad de acercarme a ella y sabiendo que era un error, una locura y que ella sin duda alguna me rechazaría, no lo hice.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora