¿A dónde vas?

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Nota de la autora: 

Con la cercanía del Halloween, decidí hacer este pequeño relato de terror. Espero que sea de su agrado.

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Te despiertas con dificultad. Sientes que tus manos están pesadas. Las levantas del suelo no fácilmente. Una leve molestia en la palma de tu mano hace que le prestes atención. Pequeñas gotas de sangre chorrean ahí, mostrándote una pequeña abertura que revela las entrañas de tu carne.

Te duele la cabeza sin cesar. Pareciera que alguien con un hacha estuviera cortándola una y otra vez, sin darte tregua a descansar. Ese dolor acompañado de un leve zumbido te hace ver que algo ocurre dentro de ti.

Percibes un pequeño ruido a tu alrededor. Volteas el rostro a tu costado. Un roedor pasa rápidamente junto a ti haciendo que saltes y pegues un chillido ensordecedor, provocando que escondas tu rostro en la pared que está a tu lado.

Al apoyarte en el muro de esa habitación, vuelves a acordarte del dolor de tu mano. La observas detenidamente y te quedas pensativa. ¿Cómo fue que te hiciste esa herida? No lo recuerdas. Sin embargo, te percatas de que la pared tiene manchas de manos ensangrentadas más grandes que la tuya.  ¿Qué diablos ha pasado aquí?

Te quedas observando detenidamente la pared. Las manchas de las manos ensangrentadas van hacia abajo y se pierden en el suelo, como si alguien hubiera arrastrado a su dueño. Al mirar aquéllas te das cuenta de que tus pies están también manchados de sangre. Aún no muy convencida, sigues por el camino que te indican aquéllas.

Caminas despacio. Cada paso que das es como si tu alma y tu cuerpo cargaran grandes cadenas que te mantuvieran atrapada. Te cuesta avanzar. Tienes miedo de lo que puedes descubrir. No obstante, la ignorancia de no saber qué te ha ocurrido y la búsqueda de respuestas son más fuertes en ti.

Al terminar el estrecho pasadizo un gran ventanal se presenta hacia ti. Te muestras dubitativa de abrir o no la puerta. Sin embargo, te mantienes firme. Debes avanzar sí o sí.

Das algunos pasos y algo te detiene. Esquirlas de vidrios en el suelo se han incrustado en tus pies, provocándote pesar y que emitas otro grito de dolor. Un motivo más para dudar de si debes continuar con tu camino. Lo piensas detenidamente. ¿Debes proseguir? ¿Vale la pena pasar por más dolor físico del que tienes ya? ¿O la búsqueda de saber lo que sucede a tu alrededor es más fuerte que todo esto?

La puerta de vidrio se abre de par en par. Un gran viento entra a la habitación bañándote del frío ambiente del exterior. Afuera se aprecia un gran jardín. Pequeñas calabazas con una sonrisa grotesca y burlona yacen ordenadamente situadas sobre el pasto, alrededor de un gran árbol de higo. Éste, cuyas hojas se llevó el presente otoño, se presenta imponente ante ti. Un letrero colocado sobre las ramas de la higuera en donde se lee "Happy Halloween" es el epílogo perfecto de la festividad. Finalmente, resuelves continuar.

Al costado aprecias una mesa con bocaditos y bebidas. Parece que ha habido una celebración. Observas todo mejor. Te das cuentas de que hay platos y vasos desperdigados desordenadamente sobre las sillas y el suelo. Algunas de éstas están volteadas patas arriba. ¿Qué es lo que interrumpió a los felices asistentes a esta festividad?

Escuchas el ulular de una lechuza. Volteas hacia donde el sonido te guía. La encuentras firmemente posada en una de las ramas de la higuera. Te observa fijamente con sus oscuros ojos que contrastan con las blancas plumas que cubren su cuerpo. Quisieras preguntarle si sabe qué es lo que sucedió ahí. Pero, antes de que te decidas, ella emprende vuelo hacia el sur.

Dispuesta a descubrir las respuestas a tus preguntas, resuelves volver por donde viniste. Los restos de sangre te llevan hacia el lado oeste de la casa. Caminas sigilosamente hacia ahí, alejándote de los restos de la felicidad perdida que inundó ese vacío jardín.

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