Reto número 22

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-Escribe un relato que tenga lugar durante una tormenta.

Las nubes oscuras asechaban mi camino, llegué a casa lo más rápido que pude, pero no era porque quisiese esconderme de la tormenta, al contrario, quería poderla apreciar bien; ese era mi pasatiempo favorito, lo había comenzado a practicar cuando era un niño, cuando mi madre, para alejar mis miedos hacia la naturaleza, se sentaba conmigo cada que había una tormenta. Nos inventábamos historias sobré por qué estaban sucediendo; si era alguna pelea, algún animal saltando entre las nubes... mi madre me enseño a apreciar la belleza del caos, y esta tormenta prometía en ser una de las más hermosas que hubiese presenciado. Dejé rápidamente mis cosas dentro de la casa, me puse el impermeable y salí a sentarme en el porche, llevaba mi libreta conmigo, esa donde hacia mis bosquejos o escribía las historias que me inventaba en esos momentos. La naturaleza no me decepcionó, minutos después, el cielo brilló, fue un rayó tan potente, que iluminó todo el firmamento con su eléctrico color, seguido de ello, llegó el trueno, tan fuerte y estridente, que temí que las ventanas detrás de mí reventaran. Rayos y truenos se acompañaron por 5 minutos, seguidos de una lluvia tan tupida, que no dejaba ver nada entre su cortina de gotas. En mi cabeza ya se desataban las ideas, mi cuaderno comenzó a llenarse con bocetos, veía dragones peleando entre sí, los cuerpos de unos, grandes y brillantes como los rayos, arremetían contra gigantes de agua; estos, cada que eran golpeados, clamaban estridentes maldiciones que hacían vibran la tierra, la sangre que brotaba de sus heridas, caía a borbotones. Yo ya no veía a través de mis ojos, ya que estaba mirando dentro de mi cabeza, o eso creía. Escuché un trueno y seguido de eso, un rayo arremetió desde el cielo y terminó quemando el pasto de mi jardín delantero. Una persona más inteligente se hubiese quedado en su lugar, pero yo no era inteligente, era curioso y cuando vi que el humo se disipaba y una chispa azul brillaba ahí donde había caído el rayo, me acerqué sin pensarlo. No era exactamente un dragón, pero sí era una criatura hecha de energía, podía ver como la corriente eléctrica que recorría todo su ser, era de color azul brillante, excepto por una llama rojiza que estaba a lado de su cabeza. Quería tocarlo, pero sabía que si lo hacía sería lo último que haría en mi vida. Lo miré fijamente, hasta que abrió sus ojos, parecía sorprendido de estar ahí, se incorporó sin mirarme y guiando su cabeza hacia el cielo, desapareció en medio de la luz de azul blanquecina que estaba acostumbrado a ver en los rayos.Ha sido la experiencia más extraña que he tenido, pero ahora sé que mis ideas no estaban mal del todo, la naturaleza esconde más de lo que los hombres de ciencia alcanzan a percibir...

ok esto es un poco raro, pero fue lo que se me ocurrió.

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