Episodio 6

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Un pentagrama gigante decoraba el suelo de la habitación y todos lo contemplaban mientras Clary daba los últimos trazos.

- Jocelyn tenía razón, eres toda una artista - dijo Magnus

- No tenía ni idea - respondió Clary sorprendida

- La única persona que dibujaba tan bien era Miguel Ángel, que por cierto era excelente en la cama ¿verdad Catia? -la pregunta de Magnus hizo que Catia se parase en seco justo al entrar en la habitación. Todos se giraron a mirarla: Jace enarcó las cejas, Izzy rió divertida, Clary incluso se sonrojó como si se lo hubiera preguntado a ella. Alec simplemente adoptó su postura de ¨no me interesa esta conversación, sólo quiero hacer mi trabajo ¨, aunque hasta él no pudo evitar mirarla de reojo.

- Eso he oído

Magnus le sonrió con cara de complicidad, pero ella aún no sabía por qué.

- Muy bien, estamos listos. Que cada uno ocupe su lugar en el pentagrama. Catia querida, tú mejor espera fuera. Y oigas lo que oigas no entres aquí. -la seriedad en el rostro del brujo asustó a la chica.

Cuando salió escuchó cómo Magnus les explicaba a los shadowhunters qué tenían que hacer y cómo funcionaba la invocación de un demonio. Una barrera de protección cubrió la entrada a esa sala cuando Magnus comenzó a invocar al demonio, así que Catia decidió sentarse en un sofá a esperar.

- El collar tiene vida -escuchó que Izzy decía.

De pronto empezó a dolerle la cabeza, como si una voz gritara dentro de ella. El dolor se hacía cada vez más intenso, todo a su alrededor se iba oscureciendo, su corazón latía cada vez más rápido hasta que todo cesó. Ya no sentía nada, absolutamente nada. Algo había cambiado en ella. Se sentía vacía, sin emociones. Catia se levantó del sofá y se dirigió hacia la habitación donde estaban Magnus y los demás. Una voz en el fondo de su cabeza le decía que parase, que no siguiera avanzando, pero en ese momento le daba todo igual, no le importaba nada. Algo en aquella habitación la atraía. Cuando pasó por delante de un espejo no pudo evitar fijarse en sus ojos. Ya no eran de un color castaño oscuro, si no de un tono verdoso, como si fuese un demonio.

Alec's POV:

- El collar tiene vida -dijo Izzy

Tenía razón. Cada vez palpitaba más rápido como si algo se estuviese acercando. De pronto una nube negra descendió hasta el pentagrama. Una fuerza nos atraía hacia ella pero intentábamos no romper el vínculo. El demonio exigía un pago, un recuerdo de la persona a la que cada uno más amamos. Comenzó por Izzy, era un recuerdo mío; luego siguió con Clary, un recuerdo de su madre. Después me tocó a mí, pero no ocurrió nada. El demonio ya no prestaba atención a los que le habíamos invocado. Miraba más allá de Jace. Catia estaba allí de pie, pero algo en ella había cambiado. Dio un paso al frente y atravesó la barrera que Magnus había colocado.

- ¿Magnus, qué está pasando? -grité pero Magnus parecía no escucharme. El demonio crecía cada vez más y nos costaba mantener el vínculo -¡Magnus! -volví a gritar.

Catia llegó hasta Jace y Clary. Pasó por debajo de sus manos unidas y entró en el pentagrama. Sin darme cuenta Jace había soltado la mano de Clary y había apartado a la bruja de un empujón. Al romperse el vínculo la energía que liberó nos lanzó a todos al suelo.

- ¡Jace! -gritó Izzy. Cuando levanté la vista Jace estaba atrapado en la nube negra. Izzy y Clary corrieron a intentar sacarle de allí mientras Magnus agarraba a Catia.

- ¡Alec ayúdame! -Magnus intentaba agarrar a Catia, pero ella parecía haber adquirido más fuerza. Corrí a su lado y la sujeté contra el suelo mientras el brujo intentaba lanzarle algún tipo de hechizo.

- ¡Clary tienes que matar al demonio ahora! -le grité

- Si matas al demonio perderás tus recuerdos y no podrás recuperarlos -le advirtió Magnus. Clary se lo pensó, pero sacó su cuchillo serafín y se lo clavó al demonio, que desapareció al igual que había llegado. Jace calló al suelo y comenzó a toser mientras se sentaba en el suelo.

Catia seguía intentando soltarse de mis manos. Magnus pasaba sus llamas azules por su cuerpo buscando alguna reacción. Estaba tan alterado que lo único que pude hacer fue gritar su nombre. Se quedó mirándome con esos ojos verdes hasta que poco a poco se fue calmando y sus ojos se cambiaron a su color natural. Respirando agitada se incorporó y se quedó sentada en una esquina asustada.

- Deberíais iros. Ahora -Magnus ayudó a Catia a levantarse -si necesitáis algo ya sabéis donde encontrarme

Ayudé a Jace a levantarse y pasé su brazo sobre mis hombros para ayudarle a caminar. Antes de salir de la guarida del brujo, miré por última vez a Catia.

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Magnus sentó a Catia en el sofá y le levantó la cabeza para observarla bien. Ninguno de los dos habló: Catia estaba demasiado asustada para decir nada y Magnus no sabía por donde empezar a explicarle por qué le había ocurrido eso.

Mi Guerrero (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!