Cap 2.25

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RAQUEL

¿Cómo demostrar que no habías hecho algo, cuándo tenían grabaciones en las que salía una chica casi exacatamente igual a ti? Muy fácil.

-¡Que me digas quien era esa chica y porqué querías que me creyeran culpable a mí. Andrew!-dije mientras le apretaba más el cuello.

-Suéltame.

-No hasta que me digas quien era esa chica. 

-Ni en sueños-le solté-. Si te digo quien era esa chica, no te meterán en la cárcel con tus amiguitos y demostrarás tu inocencia.

-Créeme que lo averiguaré aunque tú no me lo digas. Tú y tu amiguita pagaréis por esto. 

Me fui de casa de Andrew y me dirigí a... A no sé donde. No quería, ni tenía que ir a ningún sitio en concreto. Paré el coche cerca del puerto y me bajé. Me acerqué a la barandilla que había y la agarré fuerte con las manos como si así pudiera desatar toda la rabia acumulada que tenía dentro. 

 Andrew y aquella chica habían entrado en el despacho de algunos policías y habían destruido y robado una serie de pruebas que prodían acarrearme una serie de  problemas. No tenía ni la menor idea de quien podía ser aquella chica, pero tenía que averiguarlo antes de tres días.

Mi jefe me había dado dos semanas para demostrar mi inocencia y apenas me quedaban cuatro días para averiguar quien era aquella chica. Ayer la vi en un restaurante por una calle en la que paso siempre, sin embargo no pude alcanzarla después de que ella me viera. 

Y normal que se tapara los ojos con gafas de sol, son de un color gris bastante claro y solamente por mirarla ya se sabía que no era yo. Había vuelto al sitio donde la vi. pero no logré encontrarla. Supongo que se veía venir que iba a volver al sitio donde la encontré. 

-Lo siento-dije al chocarme con una chica-. Tú.-dije al ver quien era. 

Abrió los ojos como platos.

-Mierda.-susurró. 

Intentó salir corriendo, pero la agarré del brazo e impedí que se fuera.

-Tú te vienes a comisaría conmigo, ladrona. 

Le puse las esposas en las muñecas a la espalda y la metí en el coche a la fuerza. La llevé a la comisaría y allí todo el mundo nos miraba por el increíble parecido que teníamos. Irrumpí en el despacho de mi jefe y le enseñé a la chica. Se levantó de la silla, llamó a unos guardias y se la llevaron.

Se acercó a mí, colocó sus manos en mi hombro y me miró con una sonrisa feliz.

-Enhorabuena, sabía que lo conseguirías. Tenés un gran parecido las dos.-dijo mientras se reía. 

-Me ha costado encontrarla, pero lo he conseguido. Jefe, podría intentar...

-No-dijo antes de que pudiera terminar la frase-. No pìenso hacer nada por quitarles tiempo de la cárcel, se lo tienen merecido. 

-Pero jefe ellos...

-Ni ellos ni ellas, Raquel. Sí que formaron parte de tu pasado y tú del suyo, pero ahora ellos están en la cárcel y tú aquí y por si se te ha olvidado, has sido tú misma la que les ha metido en prisión.-dijo mientras me señalaba con el índice.

-Lo sé-intenté decir firme-. ¿Encerrarías a tu pasado en la cárcel? ¿A tus amigos? ¿A la única persona a la que has amado nunca? Jefe, por favor.-dije al borde del llanto. 

-Lo siento. pero a no ser que ayuden en las suficientes misiones como para quitarles años de cárcel hasta poder salir, no creo que haya otra forma. 

-^Pero solamente hay una misión en la que pueden ayudar y nadie la ha resuelto, ni siquiera han salido vivos de esa misión.-me miró.

No podía arriesgar sus vidas solo por una misión. Nadie la había resuelto y nadie había conseguido traer a ese delincuente. Era como misión imposible conseguir encontrar o traer a un delincuente a alguna comisaría. O encontrar pruebas siquiera.

-Lo haré. Quiero decir lo haremos. Les convenceré para traer a ese delincuente, pero a cambio quiero que se borren todos sus delitos penales. De todos. 

Se lo pensó un buen rato, y terminó aceptando. ME acerqué a la celda donde estaban todos. El juez dictaminó a mi favor y me dio tres semanas para encontrar a ese tipo y meterlo en la cárcel. Mis pasos se oían por todos los pasillos hasta que llegué a la cárcel donde estaban todos.

Se levantaron y me miraron expectantes. 

-Ni de coña.-dijo Blas cuando terminé de contarles lo que tenía pensado.

-¿Por qué no? Vosotros podréis volver a las calles y yo encerrar a ese delincuente.

-Quieres algo más.-las ganas de decirles que los quería a ellos fuera eran enormes.

-No hay nada más, Álvaro. ¿Lo hacéis o no lo hacéis?

Algunos sus'piraron y luego se miraron entre sí.

-Está bien lo haremos, pero te mandremos vigilada.-eché todo el aire que había guardado y no pude expulsar.

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holaaaaaaaaaaa, siento haber tardado tanto, pero por problemas personales no he podido subir antes, y tambien siento que sea tan corto. Subire cuando pueda, necesito que me respondais a una pregunta. Me quiero cambiar de nombre y quiero que me digais si alguno de mis libros puede quedar afectado o el perfil.

Por favor es URGENTE que me respondais a esa pregunta, y muy importante. Gracias por leer, espero vuestros comentarios y votos, ;)

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